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Los preparativos de la Diada evidencian la división en el independentismo

Dos exconsejeros y un director general del Govern descartan participar en la manifestación porque la consideran sectaria

Diada 2019
Imagen de la manifestación de la Diada, en la Avenida Diagonal de Barcelona, el año pasado.

El juicio al procés, que puso en el banquillo tanto a responsables políticos como a los líderes de la Assemblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, ha logrado mantener unidas a las diferentes sensibilidades del secesionismo. Más allá, sin embargo, el camino de cuál debe ser la estrategia a seguir para alcanzar la independencia de Cataluña se divide. La Diada de este año, organizada por estas dos entidades soberanistas, buscaba hacer un llamamiento a todos los partidos independentistas y a la sociedad civil para recomponer la hoja de ruta común. Sin embargo, dos exlíderes de ERC y un director general de la Generalitat de ese mismo partido han anunciado este miércoles que no asistirán a la marcha del 11 de septiembre, porque consideran que "un grupo de exaltados quiere convertirlo en un aquelarre purificador contra los traidores".

Los exconsejeros republicanos Josep Huguet y Anna Simó anunciaron a través de Twitter que no asistirían a la manifestación. "O bien antes del 11S esta música antipartidos, y especialmente anti-ERC, se para o 'buen viento'. Y llevo manifestándome desde inicios de los 70", ha escrito el que fuera el líder del departamento de Comercio entre 2004 a 2006 y de Empresa, bajo la Administración de José Montilla. Simó, que también explicó que no participará en el acto de la Diada, será juzgada por desobediencia junto a los otros miembros de la Mesa del Parlament que permitieron la votación de las leyes de desconexión en 2017. El tercero es Josep Vidal, el director general de Economía Social de la Generalitat. Un portavoz de Esquerra ha declinado comentar las afirmaciones de ambos. "Como partido no entraremos", ha asegurado

La decisión de los dos exlíderes republicanos llega justo después de que trascendiera que no habría políticos en la zona VIP de la Diada. La presidenta de la Assemblea, Elisenda Paluzie, ha explicado este miércoles en una rueda de prensa que las bases de la entidad soberanista han tomado esa decisión. "Se trata de mucha gente que renuncia a sus vacaciones para organizar la manifestación, que sacrifica horas y dinero para que todo funcione. Hay que escucharlos", ha asegurado la líder de la ANC. Paluzie ha puntualizado que ese cambio puntual, que busca darle más protagonismo a la sociedad civil, ya había sido notificado a los partidos en una reunión del autodenominado Consell de la República que funciona en Waterloo, ciudad belga a la que huyó el expresident Carles Puigdemont. "No hay ningún tipo de exclusión a nadie", ha agregado Marcel Mauri, cara visible de Òmnium.

Sin embargo, el malestar dentro de un sector de ERC es más profundo. Miembros de las filas republicanas tienen la sensación que la ANC aplica un doble rasero y que las críticas son más descarnadas contra ellos que contra Junts per Catalunya. La Assemblea puso en marcha varias manifestaciones para criticar los acuerdos de gobierno al que ambas formaciones llegaron con el PSC en distintas poblaciones o entes supramunicipales catalanes, como la Diputación de Barcelona. Paluzie ha defendido estas manifestaciones, si bien ha aceptado que en algún caso puntual la dirección de la ANC tuvo que intervenir para garantizar que se conservaran las formas. "Una sociedad civil movilizada también tiene que hacer un papel fiscalizador. Ha habido movilizaciones de todos los signos", ha dicho la líder de la asociación soberanista.

Junts per Catalunya ha querido pasar de puntillas sobre la polémica. "Los políticos tenemos que procurar no ser una molestia, debemos hacer fuerza", ha asegurado el portavoz de la formación, Eduard Pujol. "La Diada debe ser una expresión de unidad absoluta", ha asegurado el número dos en el Parlament de la coalición que lideró el expresidente Puigdemont.

El tema de la Diada, que este año se celebrará en las inmediaciones de la plaza de España de Barcelona, busca precisamente poner en valor que la lucha por alcanzar la independencia de Cataluña tiene diferentes acentos y posiciones, pero comparten el objetivo común. Paluzie y Mauri han intentado este miércoles dar la imagen de unidad que le exigen a Junts per Catalunya y ERC, socios en el Govern pero inmersos en una lucha por la hegemonía política. La confusión es tan grande en las bases del independentismo que Paluzie publicó hace unos días una carta abierta en la que anunciaba un incremento en "el tono de exigencia" hacia los partidos para que "prioricen el objetivo de la independencia y abandonen las luchas partidistas" e instaba a las formaciones a "encontrar el camino que se debe seguir y evitar la frustración y la desunión".

La ANC  ha sido especialmente beligerante contra los pactos con el PSC en las alcaldías en Cataluña y ha exigido que se reviertan. Por su parte Òmnium rechazan posicionarse sobre temas más políticos como la investidura de Pedro Sánchez o los pactos territoriales. Sus llamamientos constantes a la unidad del independentismo para enfrentarse al Gobierno "que solo busca venganza" se han visto cuestionadas por, entre otras, la idea lanzada este martes por Puigdemont que considera posible un sí a la investidura de Sánchez si surge como un posicionamiento común de los republicanos y los neoconvergentes.

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