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“No me bajaré del escenario hasta que no me caiga”

El fotógrafo Domingo J. Casas lleva 40 años retratando estrellas nacionales e internacionales del rock y el pop

Domingo J. Casas, fotógrafo musical fotografiado en la sala Galileo de Madrid
Domingo J. Casas, fotógrafo musical fotografiado en la sala Galileo de Madrid

Por el objetivo de Domingo J. Casas (Nueva Gales del Sur, Australia, 58 años) han pasado artistas de la talla de Michael Jackson, Madonna, Rolling Stone, David Bowie, Alejandro Sanz, Miguel Ríos, Nacha Pop, Alaska… Y es que 40 años dedicados en cuerpo y alma a la fotografía dan para mucho. Este reportero gráfico y melómano confeso, que se mudó de Australia a España cuando tenía diez años, comenzó su andadura recorriendo las salas de conciertos de Malasaña en los 80.

¿Cuántas fotos ha acumulado a lo largo de su vida?

Solo en mi archivo analógico tendré unas 200.000 fotos. Eso en digital no es nada porque se dispara una barbaridad de fotos. Pero para el formato analógico es un archivo inmenso.

¿Y se ha pasado a la digital?

Me pasé al lado oscuro [fotografía digital], pero tengo el conocimiento de la era analógica que me enriquece mucho. Como no podías disparar como un loco, tenías que ser muy preciso y anticipativo para capturar la foto que querías. Forzosamente, tenías que tener mucho más en cuenta el encuadre, la iluminación, el enfoque… porque no existía Photoshop.

Ya no es tan fácil ganarse la vida con la fotografía.

Desde luego que no y en este país menos aún. Yo tengo muy buena relación con fotógrafos internacionales que pueden vivir de esto mucho más holgadamente porque las condiciones son otras. También es verdad que se ha convertido en la profesión de moda y la gente se piensa que esto es un camino de rosas, pero no es así. Esta era digital ha convertido a diseñadores gráficos en fotógrafos y la competencia es mucho mayor. Al final, aunque suene mal decirlo así, solo sobrevivimos los mejores.

Si echa la vista atrás, ¿de qué fotos se siente más orgulloso?

De las fotos que voy a hacer mañana. En esta profesión, casi no te da tiempo a pensar en lo que has hecho, siempre andas pensando en lo que harás después. Pero bueno, me siento muy orgulloso de haber podido formar parte de transformaciones culturales como la Movida Madrileña, de los compañeros de profesión y las amistades que he hecho con grandes artistas…

¿Cómo comenzó a disparar con la cámara?

Empecé en el año 79, haciendo fotos de carnet para las matrículas en la facultad de Psicología de la Complutense, donde estudiaba entonces. Pero para mí no eran fotos de carnet, eran retratos. Me lo tomé en serio, empecé a comprarme un equipo mejor, a invertir en iluminación y a estudiar fotografía.

Y se especializó en retratos.

A mí me encanta esta especialidad fotográfica porque te permite controlar la luz y al muñeco, como llamamos a la persona o modelo en el argot fotográfico. En un concierto en directo, dependes más de lo que el artista en cuestión haga sobre el escenario, pero eso también tiene su parte motivante de moverte por el foso y captar la mejor imagen de acuerdo a la luz y las poses.

¿Cómo acabó en el mundillo de la música?

Siempre me había gustado la música y decidí fotografiar lo que se estaba cociendo en Madrid, un resurgir de la cultura en general, y de la música en particular, después de años muy convulsos. Así que me cogí mi equipo y me recorrí las salas de conciertos de barrios como Malasaña. La cosa fue creciendo porque esa apertura cultural permitió traer a grandes artistas internacionales a España.

¿A qué estrella retrató por primera vez?

En 1981, a Joe Cocker en el Pabellón del Real Madrid. Me impresionó mucho. Yo venía de hacer fotos a bandas en garitos pequeños y poco iluminados. La fotografía es luz y sin ella, no puedes hacer grandes fotos. Aquel concierto de Cooker mostraba un despliegue de medios sin precedentes para mí y para muchos fotógrafos de aquella generación que vimos un potencial en este tipo de espectáculos.

Si no hubiese sido fotógrafo, ¿qué estaría haciendo?

Psicólogo. Aunque no acabé la carrera, me gustaba mucho.

¿Cuántas fotografías le quedan por hacer?

Aunque ya tengo una edad y el ritmo de esta profesión es muy frenético, tengo la mala suerte de que me encanta mi trabajo y me lo paso pipa. Así que seguiré muchos años más. Soy como Chuck Berry, hasta que no me caiga del escenario, no habrá manera de bajarme.

Fotografiar la música en revistas

Domingo J. Casas puede presumir de haber publicado sus imágenes en algunas de las publicaciones especializadas más importantes del panorama nacional e internacional. De Luna de Madrid, Madrid me Mata, Rock de Lux o El Gran Musical –editada por Los 40 principales– hasta la revista norteamericana Village Voice, la canadiense Saturday Night o la famosa Rolling Stone. También es el autor de más de 500 portadas de discos.

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