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El declive de Junts per Catalunya reabre las críticas del PDeCAT

El partido de Puigdemont pide a Maragall un Ayuntamiento “100% independentista”

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la número dos por Barcelona, Elsa Artadi.
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la número dos por Barcelona, Elsa Artadi. EFE

Los malos resultados de Junts per Catalunya en las elecciones municipales han reabierto este lunes las críticas que llegan desde el PDeCAT, el partido heredero de Convergència que sirve de estructura para la formación que lidera el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. El presidente del PDeCAT, David Bonvehí, ha pedido “autocrítica” después de que el partido obtuviera cinco concejales en Barcelona, la mitad de los que consiguió en 2015, y perdiera 125.000 votos en el conjunto de Cataluña. Bonvehí ha reclamado hacer “una reflexión profunda” pero, casi a la misma hora, los dirigentes de Junts per Catalunya han evitado hacer autocrítica y se han escudado en la victoria de Puigdemont en las elecciones europeas.

Los mensajes cruzados de los dirigentes del PDeCAT y de Junts per Catalunya muestran una vez más las diferencias que existen entre las distintas familias que conviven en el espacio postconvergente. Bonvehí defiende una línea más pragmática y de defensa del autogobierno. El presidente del PDeCAT ha reivindicado que, pese a perder apoyos en el conjunto de Cataluña —ERC remplazó a los neoconvergentes como la fuerza más votada en las municipales—, el poder territorial de Junts per Catalunya ha resistido con mayorías en 380 Ayuntamientos gracias a los alcaldes del PDeCAT.

Junts per Catalunya, por su parte, se ha centrado en reivindicar el resultado obtenido por Puigdemont en las europeas, en las que venció en su duelo particular al candidato de ERC, Oriol Junqueras. “Este ciclo electoral ha sido muy positivo para el independentismo. Tenemos a un alcalde independentista”, ha dicho también la número dos de la candidatura de Junts per Catalunya en Barcelona, Elsa Artadi, haciendo suya la victoria de Ernest Maragall (ERC) en Barcelona, y sin contar con que el republicano no tiene garantizada la alcaldía.

Condiciones a Maragall

Artadi ha evitado valorar el batacazo de su formación en Barcelona, que contrasta con la victoria de Puigdemont: el expresident consiguió 199.610 votos en la ciudad, mientras que la candidatura de Quim Forn cosechó 78.957 apoyos. Artadi ha explicado la caída con el argumento de que “Maragall ha tenido un gran impulso de los sondeos, y ha conseguido el voto útil del independentismo y de los que querían un cambio”.

El objetivo de Junts per Catalunya es consolidar una alcaldía independentista y evitar que ERC se acerque a los comunes de Ada Colau. Artadi ha emplazado a Maragall a “que haga un gobierno de cambio, de renovación completa en Barcelona, y que sea 100% independentista”. "Es el momento de poner las bases de la unidad independentista", ha avisado Artadi.

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