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La pérdida de apoyos en los distritos populares le cuesta la victoria a Colau

Colau fue víctima del avance, a lado y lado del eje nacional, de ERC y del PSC, que prácticamente lograron duplicar su apoyo respecto a 2015

Ada Colau no logró ayer su reelección por la pérdida de votos en los barrios de izquierdas. En unos comicios en que la participación creció en casi seis puntos y la victoria se decidió por menos de 5.000 papeletas, los comunes ni siquiera lograron mantener el apoyo en los distritos que les catapultaron a la victoria en 2015 y sufrieron una notable sangría en Nou Barris (5.500 votos menos), Sant Andreu (3.000) y Sant Martí (5.000). Colau fue víctima del avance, a lado y lado del eje nacional, de la Esquerra de Ernest Maragall y del PSC de Jaume Collboni, que prácticamente lograron duplicar su apoyo respecto a 2015. El primero lo hizo a costa de los neoconvergentes, mientras los socialistas recuperaron a costa de los comunes parte del apoyo que un día les hizo hegemónicos.

Ada Colau la noche del 26-M.
Ada Colau la noche del 26-M. EL PAÍS

El retroceso de Colau fue importante en toda la ciudad y le costó uno de cada cinco votos obtenido en 2015 al pasar del 25% al 20,7% de apoyo. Pero fue muy desigual. Mientras en Nou Barris llegó a desplomarse casi 11 puntos, siete en Sant Andreu y seis en Sant Martí —los distritos donde más apoyo obtuvo hace cuatro años—, los comunes lograron fidelizar su electorado en Gràcia, donde repitieron resultados, y en l’Eixample, donde apenas sufrieron la perdida de un punto.

Estos cambios, curiosamente, han convertido a los comunes en una fuerza con un voto repartido de forma mucho más homogénea en la ciudad. De hecho, Colau logró ganar en seis de los 10 distritos de la ciudad —Ciutat Vella, Gràcia, Sant Andreu, Sant Martí, Sants-Montjuïc y Horta-Guinardó—, mientras Maragall solo lo hizo en dos —Les Corts y Eixample.

Fue el PSC el que creció de forma muy notable allí donde Colau perdió votos, especialmente en aquellos distritos donde los socialistas históricamente habían sido hegemónicos. Collboni logró que el PSC volviera a ganar en un distrito —Nou Barris, con el 28% de los sufragios— tras la debacle sufrida en 2015.

Ernest Maragall basó su victoria en un incontestable avance en todos los distritos, que le llevó a superar holgadamente el 20% de los votos en toda la ciudad, excepto en los dos extremos de la renta per cápita (Sarrià en la parte alta y Nou Barris en la baja). Los republicanos consiguieron un incontestable liderazgo en el bloque independentista ante el histórico desplome de los neoconvergentes, que obtuvieron los peores resultados de su historia, y de la CUP, que se queda fuera del pleno municipal al no conseguir superar la barrera del 5%.

En el voto de la derecha no independentista, el PP logró mantener por los pelos su representación, con el 5,01% de los sufragios, mientras a Ciudadanos la apuesta por el exprimer ministro francés Manuel Valls le dio resultados dispares. Mientras en Nou Barris, Sant Martí e incluso en su Horta natal los resultados obtenidos por la formación naranja fue prácticamente igual al de 2015, Valls sí obtuvo un notable tirón en los distritos con mayor renta y ganó en Sarrià-Sant Gervasi.

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