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La ‘gran Barcelona’ blindará su superficie agrícola y forestal

El Plan Director Urbanístico prevé preservar un suelo que representa el 55% de la superficie metropolitana

Un campo de alcachofas en El Prat de Llobregat.
Un campo de alcachofas en El Prat de Llobregat.

El Plan General Metropolitano (PGM), la herramienta que desde 1976 ha marcado el urbanismo en Barcelona y los otros 35 municipios del Área Metropolitana (AMB), se está poniendo al día. Innovador hace 43 años, se ha quedo obsoleto y desde 2015 el gobierno metropolitano trabaja en su segunda versión: el Plan Director Urbanístico (PDU) Metropolitano. El documento de avance del plan revela que el suelo agrícola y forestal, que representa el 55% de la superficie metropolitana, se preservará y el crecimiento se ajustará a la capacidad de cada municipio.

En 43 años, la mayoría de las previsiones del PGM (3.000 parques y 3.000 equipamientos, por ejemplo) están ya ejecutadas, explica el director de Servicios de Urbanismo del AMB, Josep Maria Carreras. Además, se han redactado 1.200 modificaciones del plan, otra muestra de que toca renovarlo. “Es necesario replantear cómo debería ser la ciudad y qué ciudad metropolitana queremos. En la agenda social hay aspectos que no había entonces: el cambio climático, la movilidad y el rol de los peatones, el papel de los parques urbanos, la cohesión social”, resume Carreras.

El avance del PDU plantea tres hipótesis de partida: da por buena una y descarta las otras dos. La primera que rechaza es transformar masivamente suelos de actividad económica a residencial, argumentando que expulsaría el empleo del área metropolitana. La segunda que descarta es densificar, construir más en los suelos actuales, porque aunque hay zonas que admiten crecimiento, en otras zonas se colapsarían los servicios y los transportes.

El nuevo plan de ordenación encara una larga tramitación

La aprobación del nuevo Plan Director Urbanístico (PDU) Metropolitano que debe actualizar el Plan General Metropolitano irá para largo. La única fecha definida hasta el momento es el 13 de diciembre de este año, el día límite para que los ayuntamientos y la ciudadanía presenten alegaciones al proyecto público. A partir de aquí, se afrontará la aprobación inicial, que necesita aval político y será lo más complicado. Le seguirá la aprobación provisional, texto que incorporará las enmiendas y deberá ser mucho más concreto que ahora. Y, finalmente, llegará el momento del salto a la Generalitat, administración que debe aprobar los PDU. El director de los Servicios de Urbanismo de la Área Metropolitana, Josep Maria Carreras, admite que lo más difícil será concretar el alcance de las transformaciones urbanas y decidir la localización y los territorios protagonistas

La alternativa que se da por buena es caminar hacia “una ciudad de ciudades”, describe Carreras: “Si hay que crecer, hagámoslo donde tengamos accesibilidad en transporte público, con estaciones intermodales, equipamientos… en zonas que pueden crecer, incrementando la densidad e intensidad de usos: creando centros a lo largo de la metrópolis y rompiendo la tendencia espontánea de consolidar el centro y marginalizando las periferias”. El documento no concreta la ubicación de estas nuevas centralidades.

Carreras también destaca como novedad del PDU la intención de “incrementar la biodiversidad del territorio”, con dos actuaciones. La primera, no ocupar más suelo rural ni forestal, “que en los años 70 eran reservas de crecimiento y ahora se los considera sistema con un papel activo en las funciones ecológicas”. Y la segunda, “introducir la naturalización de la ciudad, que la biodiversidad entre con una red de ejes verdes que religuen los parques urbanos y equipamientos que ya tiene la ciudad”.

Respecto al blindaje de los suelos rurales y forestales, el PDU introduce la idea de “mosaico forestal”, que contempla los suelos agrarios dedicados a la agricultura profesional (como el parque agrario del delta del Llobregat). Y también prevé regular conjuntamente suelos que ahora son solo de cultivo o de bosque sin establecer una frontera, para ganar en biodiversidad.

La capacidad de crecimiento de cada ciudad o barrio se tratará con cada municipio para no estropear su calidad de vida o ambiental. Y respecto a las reservas para vivienda asequible, el avance del PDU no cifra porcentajes porque la legislación está pendiente de cambios (la Generalitat acaba de verse obligada a retirar su decreto de vivienda).

Sobre la movilidad, el avance del plan introduce la idea de que las vías metropolitanas se diseñarán en función de las persones y necesidades logísticas y no según los coches que las utilicen. “Queremos recuperar la red blanda de vías en las que los peatones, las bicicletas y el transporte público pueda desplazarse de cualquier ciudad al resto del territorio”, indica Carreras.

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