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El futuro de la gran Barcelona

El Área Metropolitana inicia la elaboración del plan urbanístico de la conurbación sin apenas suelo para expandirse

Las chimeneas de Sant Adrià, la Zona Franca y el cauce del Llobregat protagonizarán la transformación

Los 36 municipios de la Barcelona metropolitana apenas tienen suelo para crecer otro 3%. En las tres últimas décadas han consumido el 30% del suelo rural que disponían y ahora toca reformar o morir. ¿Con qué criterios? Con los que marque el Plan Director Urbanístico (PDU) que ha empezado a preparar el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y que previsiblemente no aprobará hasta dentro de cuatro años. En ese documento se tendrá que fijar el techo residencial para las próximas décadas, si se plantean cambios de usos en determinadas zonas o las conexiones de las nuevas infraestructuras. No se descarta acabar con alguna zona residencial que se ha quedado sin sentido. Y el documento deberá dar protagonismo a zonas como las de las tres chimeneas de Sant Adrià, la Zona Franca o el cauce del río Llobregat en el futuro de la gran Barcelona.

“Tenemos que pensar qué modelo de ciudad queremos, teniendo en cuenta que ya hay una existente”, explica Josep Maria Carreras, director de Servicios de Urbanismo del AMB, quien reconoce el reto de dibujar una metrópolis condicionada por la falta de espacio. El PDU, que será el heredero del Plan General Metropolitano de 1976, deberá poner de acuerdo a todos los municipios en un pacto plagado de concesiones mutuas en busca del beneficio común. Por ello, su redacción se prevé compleja y no empezará en serio hasta después de las elecciones municipales de mayo. No se aprobará hasta poco antes de los siguientes comicios locales, calendario que voces autorizadas del urbanismo barcelonés consideran una mala noticia: “Esta legislatura se ha malogrado sin necesidad, justo cuando se podía aprovechar que los grandes grupos de presión en estos casos, los inmobiliarios, están fuera de juego”.

Las grandes transformaciones serán mínimas en un ejercicio que requerirá cirugía fina. Una de ellas será la pastilla que ocupaba la antigua central térmica de Sant Adrià y sus tres chimeneas. Siendo una de las pocas zonas libres del litoral, varias fuentes urbanísticas consultadas dan por hecho que habrá espacio para construir vivienda, más allá de lo que se decida para las instalaciones de Endesa.

Se prevé que el planeamiento sea aprobado dentro de cuatro años

La zona que ocupa actualmente la estación ferroviaria de mercancías del Morrot, en el Puerto de Barcelona, apunta a ser una de las mayores fuentes de conflicto en las negociaciones. No existe consenso sobre qué debe sustituir a las vías y las zonas de almacén. Carreras admite que no se sabe si la zona alojará viviendas o actividades económicas. Quizás se convertirá en una zona mixta. El alcalde de Barcelona, Xavier Trias, se presentó a las elecciones de 2007 con un proyecto para ubicar allí el denominado barrio Blau@Ictínea, que fue rechazado por el pleno del Ayuntamiento.

Otros de los ejes que dibujará el PDU es la continuación de la avenida Diagonal a su salida de Barcelona por el norte, a través de la B-23. El texto final deberá aclarar qué importancia se le da al transporte público —está pendiente hace tiempo la construcción de un carril bus— y si se apuesta por crear un carril bici que una a todos los municipios por los que atraviesa. La prolongación de la Gran Via hacia el Llobregat también espera al documento de la AMB, como el desbloqueo a la humanización del cauce del río Llobregat, tal y como se hizo con el tramo bajo del Besòs.

Uno de los patrones de cambio que regirá el nuevo planeamiento es el de la movilidad. Joan Busquets, coordinador de los trabajos que preparan la redacción oficial del PDU, sostiene: “En los últimos 30 años se han construido muchas infraestructuras que han generado el crecimiento del área metropolitana, incluso nos ha llevado a crecer por crecer, lo que en parte fue el origen de la burbuja de los años pasados; ahora necesitamos adaptar esas infraestructuras a la movilidad actual y el reto es desarrollar el área metropolitana sin crecimiento físico”.

Las chimeneas de Sant Adrià, la Zona Franca y el cauce del Llobregat protagonizarán la transformación

Más allá del diseño a futuro del PDU, Joan Antoni Solans, uno de los padres del PGM, destaca que la redacción y aprobación del PDU aportará un cambio político sustancial en la planificación urbanística del territorio más poblado de Barcelona. “La Generalitat perderá el control del planeamiento, ya que este quedará en manos de una comisión del Área Metropolitana de Barcelona, que ganará autonomía”, explica.

El AMB inició a finales del año pasado una serie de conferencias y grupos de trabajo para recabar ideas sobre lo que tiene ser el futuro del PDU. Desde entonces han visitado Barcelona referentes mundiales de la arquitectura y el urbanismo, que han compartido mesas redondas con expertos locales. Con las ideas que salgan de esas reuniones se prevé completar una visión más amplia y compleja de lo que tendría que abordar el PDU, que aguarda a su redacción.