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El incendio de millones de ruedas, pendiente de Google

La juez que instruye el fuego del almacén de neumáticos de Valdemoro y Seseña lleva un año esperando la ubicación exacta del teléfono móvil del único investigado

La densa columna de humo se vio a decenas y decenas de kilómetros de distancia. Toneladas de neumáticos almacenados de manera ilegal en una parcela entre Valdemoro y Seseña (Toledo) ardieron de manera supuestamente intencionada por una venganza familiar desde la madrugada del 13 de mayo de 2016. Han pasado casi tres años y el terreno está ya limpio, después de que las Administraciones regionales retiraran los restos del incendio y las cenizas. El proceso judicial, sin embargo, se halla embarrancado, después de que la titular del Juzgado número 7 de Valdemoro dirigiera un auto a la sede central de Google en Estados Unidos en el que pedía la ubicación del teléfono móvil del único investigado la noche del incendio.

Desde el principio se vio que el incendio había sido intencionado. En la enorme parcela situada junto a la autopista de peaje R-4 y frente a la urbanización Nuevo Seseña, levantada por Francisco Hernando, El Pocero, se almacenaban más de 90.000 toneladas de neumáticos fuera de uso. El fuego comenzó en al menos tres puntos a la vez, lo que descartaba que un rayo hubiera iniciado el desastre. Un vídeo grabado por las cámaras de seguridad de una gasolinera próxima al lugar confirmó las sospechas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.

El fuego se expandió con rapidez. Los neumáticos estaban hacinados y los caminos interiores no impidieron que se expandieran las llamas. Hubo que desalojar las viviendas de Nuevo Seseña ante el riesgo de que el humo afectara a los residentes. Los bomberos de la Comunidad de Madrid y de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM) se emplearon a fondo y lograron acabar con la columna de humo tras horas de trabajo. Extinguido el fuego, quedaba la peor parte: limpiar la parcela y evitar que los residuos llegaran al subsuelo o las cenizas se expandieran por los campos cercanos.

Castilla-La Mancha se hizo cargo de la zona ubicada en Seseña, unos dos tercios de la parcela, mientras que la Comunidad de Madrid lo hizo con la parte restante. La JCCM retiró y gestionó 1.290 toneladas de fracción metálica (los hierros que forman el interior de los neumáticos), una operación que tardó tres meses en desarrollarse. Después de casi 9.760 toneladas de neumáticos que no llegaron a quemarse. También se extrajeron 25.307 toneladas de cenizas. “En todos estos trabajos se cumplió con la normativa medioambiental vigente. Ha sido una recuperación medioambiental ejemplar”, destacan fuentes de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural manchega. El coste total de todos estos trabajos, incluida la extinción, rozó los cinco millones de euros.

Incendio de neumáticos en Seseña el 13 de mayo de 2016.
Incendio de neumáticos en Seseña el 13 de mayo de 2016.

La consejería madrileña de Medio Ambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio inició los trabajos de limpieza el 28 de junio. Terminaron el 26 de agosto, después de que la empresa pública Tragsa retirara más de 1.500 toneladas de fracción metálica. Los técnicos regionales comprobaron que las cenizas no eran peligrosas para el medio ambiente. En menos de dos meses y a un ritmo de 40 camiones diarios, se extrajeron 15.000 toneladas de residuos. Fueron trasladadas en camiones dotados con bañeras cerradas a las instalaciones de dos gestores situados en Valdilecha y en Nové (Toledo). El último camión salió el 21 de diciembre. El incendio supuso a las arcas regionales más de dos millones de euros.

La situación en la que se encuentra ahora la parcela es lo más parecido a un erial. Los campos están perfectamente limpios y en ellos no crece ni la hierba. La antigua nave de la planta de reciclaje está abandonada y sin cubierta. Tampoco hay ningún cartel que recuerde el pasado. De hecho, no es reconocible para las personas que pasan junto a ella y no vivieron el incendio. Tampoco se aprecia desde la R-4.

El caso lo está instruyendo la titular del Juzgado número 7 de Valdemoro, al iniciarse el fuego en este término municipal. Hasta el momento, solo está investigado Javier M. P., el cuñado del dueño de una empresa que podría beneficiarse del plan de adjudicación de los neumáticos que iba a hacer la Administración para obtener gasóleo a través de la pirolisis (descomposición de la materia por el calentamiento a altas temperaturas). Así al menos lo creyó la Guardia Civil, que baraja como posible móvil “la venganza o el despecho” hacia su familiar tras haber arruinado un negocio familiar en Argamasilla de Alba (Ciudad Real).

Javier M. P. fue detenido en mayo de 2017 y quedó en libertad tras pasar a disposición de la titular judicial. En su declaración negó cualquier participación en el incendio. Aseguró que jamás había estado en la planta de Seseña.

La juez ha girado una comisión rogatoria a Estados Unidos para que Google facilite los posicionamientos del teléfono móvil del supuesto autor y ver qué hizo aquella noche. Tras más de un año de espera, aún no ha recibido contestación por parte de las autoridades norteamericanas.

El despropósito que comenzó en 1999

El despropósito de este cementerio de neumáticos se inicia en 1999, cuando la Junta de Castilla-La Mancha dio permiso a la empresa Disfilt para reciclar neumáticos en Seseña. El problema es que esta sociedad nunca dio abasto y se le acumulaban las ruedas. La Guardia Civil inició las denuncias por vertidos incontrolados en 2001. Pero de poco sirvió. El administrador único fue condenado en 2008 por un delito de desobediencia y contra el medio ambiente. Pese a ello, la gente siguió tirando los neumáticos en la planta.

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