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El independentismo acecha la Cámara de Comercio

La Asamblea Nacional Catalana irrumpe en las elecciones y añade incertidumbre a los candidatos Enric Crous, Ramon Masià y Carlos Tusquets

Sede de la Cámara de Comercio de Barcelona.
Sede de la Cámara de Comercio de Barcelona.

El 28 de abril las elecciones generales. El 26 de mayo, las municipales y las europeas. Y, por si fuera poco, el 8 de mayo, unos comicios a los que también les ha echado el ojo el independentismo: los de la Cámara de Comercio de Barcelona. La Asamblea Nacional Catalana (ANC) y el Círculo Catalán de Negocios auspician una campaña con la que pretenden pugnar por los 40 de los 60 asientos del pleno de la corporación que se decidirán por sufragio.

Aunque no presentan un candidato a la presidencia, su participación, por su fuerte capacidad de movilización y los miles de empresarios —sobre todo autónomos— que tienen en su base de datos, genera temor entre el resto de candidatos. El sistema de voto electrónico —a distancia y presencialmente— que se estrenará en estas elecciones genera dudas sobre sus posibilidades entre los tres candidatos que sí optan a hacerse con la presidencia de la corporación: Enric Crous, Ramon Masià y Carlos Tusquets.

Enric Crous.
Enric Crous.

Tusquets representa el estamento más clásico del empresariado catalán: presidente de Banco Mediolanum, expresidente del Círculo de Economía y bien posicionado en la élite económica barcelonesa. Masià es, de los tres, el que más conoce la Cámara por dentro: ha sido mano derecha de los dos últimos presidentes, su tío Antoni Negre y Miquel Valls, a quien ayudó a vencer ante Negre y del que se ha distanciado hasta tal punto en los dos últimos años que se ha convertido en su principal opositor. Y Crous es un hombre también conocido en Cataluña, pero más de la mano de la colaboración público-privada: es un histórico de Damm que en los últimos años ha ayudado desde la presidencia a recuperar la marca Cacaolat y que ha estado en el consejo de Fira de Barcelona.

Por su proximidad al lobi nacionalista Femcat, a Crous se le ha colgado el sanbenito de independentista. Ha abandonado el cargo en Cacaolat porque, señalan algunas fuentes, a Demetrio Carceller, presidente de Damm, le disgustaba que alguien del grupo cervecero se le vinculara al secesionismo. No faltan elementos para sospechar que Crous simpatice con el soberanismo: en su candidatura se encuentra Joan Font, copropietario de la cadena de supermercados Bon Preu, quien también está enrolado en la candidatura que propugna la ANC. Y, de hecho, Crous parte como favorito para aquellos empresarios que lleguen al pleno de la Cámara de Comercio de la mano de la ANC.

Ramon Masià.
Ramon Masià.

El ya expresidente de Cacaolat ha hecho esfuerzos, no obstante, para hacer equilibrios y arrancarse esa etiqueta. Ha integrado la candidatura de José María Torres, un empresario que evita a toda costa hablar de política y que consiguió montar su candidatura gracias al apoyo de Pimec. La participación de la patronal de pequeñas y medianas empresas puede, como las entidades independentistas, jugar un papel relevante si activa a sus asociados.

Pero el resto de candidatos no quieren dar su brazo a torcer tan pronto y un importante representante patronal en Cataluña preveía una votación muy ajustada, en la que las tres candidaturas se podían repartir entonces los 40 epígrafes (se reparten por actividad empresarial). Si es así, entrarán en juego los catorce miembros del pleno que asumirán su asiento porque las empresas que representan son las “de mayor aportación voluntaria” (las que más recursos aportan). Curiosamente no ha habido batalla por esos puestos, que acostumbran a controlar compañías clave en la economía catalana. Se han presentado tantas empresas como vacantes hay.

Carlos Tusquets.
Carlos Tusquets.

División en la patronales

El futuro de la Cámara de Comercio de Barcelona está tan dividido que incluso las patronales Fomento del Trabajo y Pimec han sido incapaces de ponerse de acuerdo para repartirse las seis vocalías reservadas a las organizaciones empresariales. En disputa todavía por cómo se reparten la representatividad ante la Administración, ambas entidades han presentado cada una seis candidatos a las seis vocalías, por lo que su elección, a no ser que haya acuerdo previo, quedará en manos de los 40 vocales escogidos en las elecciones. Y estos también participarán en la elección del nuevo presidente.

Nunca antes había habido ni tanto interés ni tanta división para hacerse con el control de la Cámara de Comercio de Barcelona, entidad clave por su participación en organismos de colaboración público-privada: Fira de Barcelona y Turismo de Barcelona, por mencionar solo dos. Por las diferencias de criterios en esos organismos, especialmente en Fira, Miquel Valls y Ada Colau han protagonizado enconados enfrentamientos en los dos últimos años.

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