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Entrar a por un café y salir con un cachorro

The Doger Café tiene reservadas más de 8.000 citas hasta mayo

 Javier González y Roberto Aláez fundadores de The Doger Café en su local en vallecas. Ampliar foto
Javier González y Roberto Aláez fundadores de The Doger Café en su local en vallecas.

A Mocca sus dueños lo abandonaron, recién nacido, en la calle en una caja con sus tres hermanos. Ahora tiene dos meses y este pequeño cachorro, un mestizo de mastín y labrador, acaba de ser adoptado en The Doger Café,(Los Mesejo,14), el primer "café con perros" que existe en Madrid.

Más de 138.000 animales han sido abandonados en España en el año 2018, según datos del partido animalista Pacma. En The Doger Café quieren solucionar este problema concienciando a la gente sobre el abandono, según explica uno de sus fundadores, Javier González, de 28 años, que estudió arte dramático.

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Los cachorros, que proceden de protectoras, se han convertido en los protagonistas del local. “Me vine desde mi casa, en Casa de Campo, hasta Puente de Vallecas para jugar con un cachorro”, dice África García, de 28 años. Se enteró de que este local existía por Facebook y decidió reservar para pasar la mañana leyendo en compañía de los animales.

En el barrio de Lavapiés existe desde el 2013 la Gatoteca un local en donde la gente puede ir a tomarse un café con gatos y adoptarlos si se quiere. “Nos parecemos en cuanto que somos una Ong sin ánimo de lucro que quiere ayudar a que la gente adopte a sus mascotas y no las compre”, dice González. No obstante, en The Doger no pueden dejar a los cachorros libres por todo el café, como pasa en la Gatoteca, porque los perros no son tan independientes como los gatos. “Tenemos a los perros en un espacio acotado para poder cuidarlos”, explica Aláez.

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El local abrió hace dos meses y ha tenido una gran acogida. “A la semana vienen 500 personas, y estamos reservados hasta mayo”, explica González que tiene más de 8.000 citas en espera. La idea de crear este café con perros surgió cuando Javier González y Roberto Aláez, también de 28 años, adoptaron un pastor alemán y se dieron cuenta de que había mucha necesidad en el mercado para ayudar a la gente que tenía mascota. “Cuando nos acercamos a las protectoras nos dimos cuenta de que necesitaban ayuda, así que se nos ocurrió un sistema en donde las personas podían adoptar sus cachorros y aprender de ellos”, dice Aláez que es bailarín y estudió Igualdad y Género en la Universidad Rey Juan Carlos.

De la misma forma que para los amantes de los perros este lugar puede haberse convertido en ideal, a las personas que le tienen fobia a los cachorros también les favorece. De hecho, González trata de ayudar para realizar ejercicios de confianza: “Estira tu mano y cierra los ojos”, dice mientras que una clienta acata sus órdenes. Su mano se llena de babas de perro, es Mocca, que está lamiendo la mano de la clienta. Al principio, el estar tan cerca del cachorro con los ojos cerrados le produce una sensación de incomodidad a la mujer, pero cuando abre los ojos se da cuenta de lo inocente que es el animal y se relaja.

Mocca y sus hermanos pasan la noche en The Doger bajo el cuidado de los cuatro trabajadores que se van turnando. Todavía son muy pequeños entonces no pueden salir a pasear por el barrio, en donde queda el local, sin las tres vacunas principales.

 Las personas van entrando al local de dos en dos, así se van llenando las mesas. Algunos deciden llevar a sus perros. “Un café con un brownie , por favor,” y una galleta para mi perro Ramón”, se escucha de lejos en la barra. En una mesa, sentado, está Aitor Vidal, de 31 años. “Quise traer a mi novia de sorpresa”, explica. “Es que soy una loca de los perros”, responde Lucía Maya, de 27 años, que le ha encantado el lugar porque no tiene mascotas, pero de esta manera puede ir a jugar con ellos un rato.

El local también tiene sus normas. No hay que dar de comer a los cachorros. Tampoco se puede estar más de 30 minutos seguidos en el recinto en el que se encuentran acotados y los menores de edad deberán estar supervisados por adultos en todo momento. Para poder prestar el mejor servicio “Hemos tenido que sacar varias licencias para tenerlo todo en regla como la de hostelería y de núcleo zoológico. En The Doger también hay servicio de peluquería y tienda para los animales y un menú vegetariano para sus dueños. 

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