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OPINIÓN i

Desahucios, ‘albiolismo’ y demagogia

La demagogia cotiza va al alza: las elecciones están ahí. Y el xenófobo Albiol no pierde ripio, convertido en el motor del partido de Casado

El edificio calcinado en el barrio de Sant Roc.
El edificio calcinado en el barrio de Sant Roc.

Para esta semana estaban anunciados seis desahucios; el mismo número que en la pasada; la anterior fueron siete; y la de más atrás, 11. No ha habido tregua navideña para los vecinos del barrio badalonés de Sant Roc. No hay tiempo para el luto y el dolor por los tres fallecidos en el Lineal, el bloque incendiado en la víspera de Reyes en la avenida Marquès de Mont-Roig, 244.

A un mes del suceso, el edificio presenta un aspecto chamuscado y negruzco. Las obras de rehabilitación están paralizadas. Lo único que avanza es la querella que el ex alcalde Xavier García Albiol ha presentado contra los inquilinos del primero segunda, donde comenzaron las llamas. Se trata de una familia de ciudadanos rumanos en situación precaria que pinchaban la luz sin pasar por la vicaría de Endesa. El frío de enero, que convierte en papel de fumar las delgadas paredes de protección oficial franquista, les llevaron a conectar las estufas y los calentadores eléctricos de que disponían. La obsoleta instalación no resistió y se inició el incendio, uno de tantos en Badalona. Todos dormían. Un vecino magrebí, Yassine, alertó a los rumanos de las llamas y contribuyó activamente al rescate de varias personas, a riesgo de su propia vida. Yassine y su familia viven hasta el domingo 10 de febrero en Santa Coloma de Gramenet. Luego no saben dónde, porque les ofrecen una casa vacía de alquiler social solo con las paredes para él, su esposa Bahija, sus cuatro hijos y su padre. No pueden sacar los muebles del edificio y ni el Ayuntamiento de Badalona ni la Generalitat han sido capaces de encontrarle un piso de alquiler amueblado por los 800 euros que les cubre la póliza del piso siniestrado. Eso sí, tanto el presidente de la Generalitat como el alcalde de Badalona, Álex Pastor, han enviado cartas de agradecimiento a Yassine por su actitud heroica durante el incendio.

La cotidianeidad se escapa entre los dedos de muchos políticos. La vida pasa mientras unos venden su mundo feliz procesista y otros —como el alcalde socialista de Badalona— se esfuerzan por emular a Albiol y buscan dar una imagen de orden y mano dura. Tal vez deberían buscar pequeñas soluciones para la precariedad y la pobreza. La plataforma Sant Roc Som Badalona nació en 2012, mientras la austeridad se abría paso sin reparar en daños colaterales. Han atendido a 400 familias en un barrio de 13.000 personas. Tratan de llegar a acuerdos con los bancos para evitar desahucios. Son el punto de realismo en un barrio en el que la Generalitat ni el Ayuntamiento apenas han ejercido el derecho de retracto cuando las viviendas han sido puestas a la venta. Esta semana, con el argumento de la protección de datos, el equipo de gobierno local ha anunciado que la plataforma antidesahucio ya no dispondrá de local municipal para recibir a los vecinos de Sant Roc. Los echan. Otra muesca en el revólver de la estupidez política.

La demagogia cotiza al alza: las elecciones están ahí. Y el xenófobo Albiol no pierde ripio. De hecho, se ha convertido en el motor del nuevo partido de Pablo Casado, capaz de decorar con cenefas constitucionalistas su pacto con el populismo de extrema derecha. En el fondo nada surge de la nada, todo existe desde siempre. Con razón Isabel Díaz Ayuso, candidata popular a la Comunidad de Madrid, sostenía: “Vox no propone nada que no haya visto antes dentro del PP”. La doctrina voxista ya la aplicó el vanguardista García Albiol, durante cuyo mandato el Ayuntamiento cargó al erario publico la colocación de puertas blindadas anti-ocupación. Enfervorizado, Casado propugnó hace unos días en Badalona penas de prisión a los ocupantes ilegales.

La vida pasa mientras unos venden su mundo feliz procesista y otros —como el alcalde de Badalona— se esfuerzan por emular a Albiol

El desahucio es moneda común entre el precariado. Un viernes cualquiera, mientras Enric —una de las almas de la plataforma Sant Roc Som Badalona— camina por la calle de Alfonso XII de Badalona lo aborda Lorenzo. Le asegura que sigue ingresando cada mes el alquiler, a pesar del desahucio que pesa sobre su cabeza. El móvil suena dos veces. Nuevos anuncios de lanzamientos en un barrio en el que el 80% de las viviendas de los bancos han sido vendidas a los fondos, sobre todo Blackstone y Divarian. Sigue el paseo por Alfonso XII. Se suceden los bloques con cemento aluminoso. En la aceras se agrupan paquistaníes, magrebíes y descendientes de los pobladores de las barracas de Somorrostro y Montjuïc. Los tendederos unen edificios. Entre camiseta y sábana asoma, negro y chamuscado, el edificio en el que la pobreza energética segó tres vidas el pasado que 5 de enero. No hay metáfora que valga. La vida sigue y la política debería facilitarla.

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