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Las ciudades medianas tienen menos desigualdad que Barcelona

Investigadores de la Universidad de Vic analizan las 41 poblaciones catalanas de más de 20.000 habitantes, excluyendo la capital y su entorno

Sitges es uno de los municipios medianos con mayor desigualdad salarial.
Sitges es uno de los municipios medianos con mayor desigualdad salarial.

Las ciudades medianas de Cataluña tienen una menor desigualdad salarial que Barcelona y las poblaciones de su entorno. Lo desvela un estudio del grupo de investigación Data Analysis and Modeling de la Universitat de Vic que ha publicado la revista The Annals of Regional Science. El estudio analiza las 41 poblaciones catalanas de más de 20.000 habitantes (excluyendo Barcelona y los 36 municipios de su área). Una de las claves de que los municipios medianos tengan menos desigualdad que Barcelona es que, como gran ciudad, la capital concentra empleos con salarios altos que estiran la brecha por la parte alta.

De los 41 municipios analizados, que suman el 30% de la población de Cataluña, el mayor es Sabadell (225.000 habitantes) y el menor, Manlleu (20.000). Las ciudades con menor desigualdad salarial son Salt, Palafrugell, Amposta, Blanes y Sant Feliu de Guíxols. En el extremo con mayor brecha se sitúan Sitges, el Masnou, Cambrils, Castellar del Vallès o Premià de Mar.

El estudio, que firman los investigadores Rafa Madariaga, Joan Carles Martori y Ramon Oller, mide, con datos de 2011, la desigualdad con el índice de Gini, que oscila entre el 0 y el 1. Cero sería igualdad total y uno, máxima desigualdad. Y concluye que mientras las ciudades medianas presentaban un índice de Gini de 0,30; en el área metropolitana era de 0,32 (un 6,6% superior); y en la ciudad de Barcelona de 0,33 (un 10% más). Para compararlo con otras ciudades, puede venir bien saber que en Londres el índice de Gini en 2010 era de 0,38, en Madrid de 0,36 y en Oslo, de 0,27.

Si se estudian los datos de 2011 es porque es el último año que se hizo censo, una encuesta que contiene información sobre la ocupación y los sectores en los que trabajan los vecinos. A partir de ahí y con otros datos oficiales como el CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas) y el CNO (Clasificación Nacional de Ocupaciones) se calculan los salarios.

Una de las novedades metodológicas del estudio es que analiza los datos por secciones censales, una unidad muy reducida que permite ampliar mucho el zoom en la información sobre cada población. Los investigadores demuestran que la distribución de salarios altos o bajos y la concentración o dispersión de población migrante es determinante para analizar la desigualdad, explica Rafa Madariaga. Así, en municipios donde los vecinos con salarios muy altos se agrupan en determinados barrios, la desigualdad aumenta. Ejemplo de esta situación sería Sitges. En cambio, si la población inmigrante está físicamente agrupada, la desigualdad cae. Ejemplo? Salt.

Madariaga también subraya que entre 2001 y 2011 el aumento de la tasa de paro y de la inmigración redujeron la desigualdad; en cambio, el incremento del porcentaje de trabajadores con bajo nivel de estudios o con estudios universitarios contribuyen a aumentar la desigualdad. Si nos imaginamos una campana, cuando el paro es elevado se vacía la parte alta de los salarios, lo que reduce la desigualdad. Y cuando se produce una llegada de inmigrantes, también, porque llenan la campana por la parte baja (por sus salarios bajos). En la misma lógica, la renta salarial media de la ciudad es el principal factor determinante de la desigualdad y cuanta más renta salarial, mayor es la brecha. ¿Y cómo se produce el crecimiento de la renta media? Pues por presencia de salarios altos: finanzas, telecos, servicios a las empresas... Empleos que se localizan en grandes ciudades como Barcelona.

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