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La comisaría de plaza Catalunya, cerrada en plena crisis del top manta

La instalación lleva cerrada desde noviembre de 2017

Interior de la comisaria de la plaza Catalunya
Interior de la comisaria de la plaza Catalunya

La comisaría de los Mossos d’Esquadra situada en el intercambiador de Metro y Renfe de la plaza Catalunya de Barcelona —a escasos metros de donde se instalan a diario decenas de vendedores ambulantes ilegales— lleva cerrada por obras desde noviembre de 2017. La instalación no tiene fecha de apertura pese a que tanto el exterior como el subsuelo se ha convertido en un mercadillo ilegal que complica la seguridad en caso de que sea necesaria una evacuación. Las instalaciones se encuentran en pleno corazón de Barcelona, donde concurren vecinos del área metropolitana, turistas y carteristas y ladrones.

En noviembre de 2017 el Departamento de Interior de la Generalitat decidió cerrar la comisaría de los Mossos d'Esquadra situada en el subsuelo de la plaza Catalunya en la capital catalana. La comisaría de la policía autonómica más cercana al centro de la ciudad se encuentra ahora en la calle Nou de la Rambla, tocando la avenida del Paral·lel, en pleno Raval.

En 2005 los agentes de la policía autonómica abrieron la comisaría de plaza Cataluña donde, entonces, trabajaban casi un centenar de agentes. Los policías se encargaban, sobre todo, de la seguridad de las líneas de transportes públicos. En 2010 aquella oficina de la policía autonómica tramitó 20.000 denuncias por robos y hurtos exclusivamente en los medios de transporte. En 2017 la oficina echó el cierre. Interior alegó entonces que el espacio sufría problemas “estructurales”. Desde entonces, el único rastro que queda de la oficina policial es un cartel en una puerta acristalada que reza: “Comisaría cerrada por obras”. Unos trabajos que se han prolongado en el tiempo y que, según el propio cuerpo, finalizarán este año. Fuentes de los Mossos d'Esquadra aseguran que este 2019 se reabrirá la comisaría aunque no se atreven a proporcionar una fecha más exacta para la esperada reapertura.

La comisaría estaba situada no solo en la instalación ferroviaria y en pleno intercambiador sino justo en el centro de la ciudad, muy cerca de un lugar donde proliferan peleas, pequeños robos y, en definitiva, la inseguridad que se ha convertido en el asunto más grave para los barceloneses, según el último barómetro municipal. La percepción de inseguridad ha servido para que PDeCAT y ERC —que tienen plenas competencias en la Generalitat y en las políticas policiales de los Mossos d’Esquadra— registraran el pasado 4 de enero la petición de un pleno extraordinario que servirá, con toda seguridad, para reprobar al Gobierno de Ada Colau sobre su gestión en materia de seguridad.

Independientemente de la actuación de la Guardia Urbana y la policía autonómica en las calles de Barcelona, la comisaría de plaza Catalunya lleva más de un año inoperativa justo cuando se produce una de las mayores crisis policiales entre ambos cuerpos. Se trata de una crisis que ninguna de las dos policías oculta cuando sus representantes del Ayuntamiento y de la Generalitat aseguran que quien tiene la competencia para eliminar la venta ambulante ilegal dentro del intercambiador de la Renfe y TMB de plaza Catalunya es precisamente la Administración contraria.

Ayer, las sábanas con decenas de productos falsificados se volvían a extender en el vestíbulo de Renfe, pocas horas después de que la policía desalojara el pasado jueves el intercambiador. Un desalojo idéntico al que se había producido el pasado martes y que solo consiguió mantener a los manteros fuera de la zona durante unas horas.

Saturación policial

El Ayuntamiento de Barcelona reclamó a los Mossos d’Esquadra el pasado octubre una actuación conjunta para acabar con el zoco. El miércoles, el comisionado de Seguridad de Barcelona, Amadeu Recasens, también pedía más implicación a Renfe y TMB. Recasens lanzaba un SOS con la solución al problema: “saturar” policialmente la zona. Colocar agentes allí durante semanas para que no se instalen los vendedores.

Los responsables municipales, ante la falta de liderazgo para expulsar a la venta ambulante del intercambiador y de las proximidades de plaza Catalunya, asumieron el miércoles el diseño de un futuro operativo policial pese a mantener que la competencia en infraestructura ferroviaria corresponde al cuerpo de los Mossos d'Esquadra. Pese a ello, el operativo de “saturación” no se efectuará hasta que los mandos de la Urbana conozcan con cuantos efectivos de la Policía autonómica contará para el operativo.

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