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Marc Artigau: “La verdad está sobrevalorada, prefiero la empatía o la generosidad”

La novela 'La vigilia', una reflexión sobre la identidad, la memoria y los recuerdos con la que el dramaturgo ha ganado la 51ª edición del premio Pla, se editará el 6 de febrero

marc Artigau, ganador del 51º premio Josep Pla con 'La vigilia', ayer en Barcelona.
marc Artigau, ganador del 51º premio Josep Pla con 'La vigilia', ayer en Barcelona.

El currículo literario del dramaturgo Marc Artigau —que cada mañana laborable, a las 7.21 horas, crea un microrelato en el programa El món a RAC1, como antes narró un cuento de buenas noches en El club de la mitjanit de Catalunya Ràdio— cuenta ya con nueve piezas dramáticas, la mayoría de las cuales se agruparán en un volumen (Arola y Teatre Nacional de Catalunya). También con cinco poemarios y algún relato juvenil, amén de dos novelas del detective Albert Martínez, escritas a cuatro manos con su jefe radiofónico Jordi Basté. Si hay un invisible hilo que cosa esta ya notable bibliografía es “la identidad individual: siempre le estoy dando vueltas a qué es lo que hace que tú seas tú y sólo tú”. O sea, que no ha de extrañar que La vigilia, con la que la noche del domingo ganó el 51º premio Josep Pla que convoca la editorial Destino (6.000 euros), la trama parta de un escritor de relatos radiofónicos que recibe el encargo de una mujer de que le escriba una biografía y, de algún modo, la reinvente.

“La literatura consiste en explicarnos a nosotros mismos a través de historias y lo que el protagonista, Raimon, no sabe es que, escribiendo la biografía de esa señora, está escribiendo un poco la suya”, afirma el autor, que verá su obra en librerías el próximo 6 de febrero.

Como prueba de que lleva tiempo dándole vueltas a ello, cita Artigau los argumentos de dos de sus piezas teatrales. Así, en Caixes (2011) “hay un error en unas mudanzas y las cajas de una pareja llegan a otras y cada una deciden vivir la vida de los otros a partir de esos objetos y ropas; y en Alba (o el jardí de les delícies), una mujer que ronda la setentena, para salvaguardar todo el saber y experiencia de su vida, compra un robot exactamente igual a ella, pero con 23 años. Hoy, en este siglo XXI de identidades cercenadas o dobladas entre lo real y lo virtual, tan sorprendentemente diferentes, lo único que me interesa es lo que realmente somos...”.

En ese curioso juego de “utilizar la mentira para explicar la verdad”, que es como Artigau (Barcelona, 1984) define la ficción, “con la memoria no hacemos más que autoengañarnos; está hecha de subjetividad. Todos, constantemente, estamos rehaciendo nuestros recuerdos, incluso de forma inconsciente, para que lo que recordemos sea un poco mejor de lo que realmente fue”.

En esa línea, opina que “la tarea de la literatura, de la cultura, es poner acentos en estas contradicciones, enseñarnos a mirar desde otro lugar, desde otros puntos de vista”. ¿Y tiene sentido vivir así, engañándose a sí mismo? “En el ámbito personal, que no en el político, pienso que la verdad está sobrevalorada; yo no quiero que me digan la verdad, yo quiero ser feliz; quiero y aprecio más otros valores, como la generosidad o la empatía, que la verdad... Quien busca la verdad merece el castigo de encontrarla”, dice citando a Santiago Rusiñol.

El giro psicológico y la situación absurda y chocante suelen ser la manera con la que Artigau, que tiene en mente ya una nueva novela y planea con Basté la tercera entrega de su detective, resuelve muchos de sus relatos. Son situaciones planteadas y con un desenlace que traen a la memoria del lector las soluciones del chispeante narrador que fue Pere Calders, que el galardonado no duda en poner en cabeza de una tan larga como ecléctica lista de autores (“vivimos la era del link y la fragmentación”) que contiene como referentes a Quim Monzó, Raymond Carver o Julio Cortázar: “Con su Rayuela caí del caballo”.

 

Polémica política

 

Las palabras que Artigau dirigió a los asistentes a la gala tras recibir el galardón provocaron una pequeña tormenta política. Aseguró que le producía “tristeza y rabia” vivir en un país “donde hay presos políticos y el gobierno legítimo de la Generalitat está exiliado; de aquí a unos años sentiremos vergüenza de lo que está pasando”. Una afirmación que provocó una respuesta airada en el mismo acto de Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona con el apoyo de Ciudadanos, y que desencadenó réplicas y respuestas de políticos en la Red.

Artigau quiere desvincular el episodio del premio. “La consellera Borràs y la alcaldesa Colau me explicaron los comentarios de Valls cuando llegué a la mesa; de todas maneras, ¿quién es Valls? ¿Un fichaje de invierno del PSG? No quiero hacerle el juego a ese señor; ni me interesa ni sé por cuál partido se presenta”, zanja.

El partido de Artigau es, claramente, otro: “Mi escritura nace de coger el deseo y la realidad cernudianos, ponerlos juntos y que choquen”. En eso está.

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