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Descubiertos en el Retiro restos de una potente cimentación subterránea

El hallazgo se encuentra en la misma zona donde se alzaron el Cuartel general de Napoleón en Madrid y la ermita de San Antonio

Los restos de una potente cimentación subterránea en el Centro Meteorológico del Retiro.
Los restos de una potente cimentación subterránea en el Centro Meteorológico del Retiro.

Las obras de ampliación y ajardinamiento del Centro Meteorológico del Retiro, entre la Rosaleda, el Paseo de Coches y la Puerta de Granada, al sureste del parque madrileño, han puesto al descubierto una extensa cimentación subterránea de piedra, ladrillo y mampuesto, que permanecía oculta desde tiempo inmemorial, aún no datado con precisión. Hasta el momento, la zona excavada ocupa unos 350 metros cuadrados de superficie y se muestra en buen estado de conservación. Se encontraba rehundida a metro y medio de profundidad junto a la fachada frontal del llamado Castillo del Retiro, un torreón tubulado erigido en 1840 para albergar una estación de telegrafía óptica que hoy permanece en ruinas, de la cual se dijo que albergaría un museo de Meteorología.

Los vestigios de la construcción recién descubierta se disponen en forma de galerías dobles, de traza geométrica, con recodos perpendiculares y angulares. Un enorme montón de tierra, de unos cuatro metros de altura por siete de anchura, informa del volumen de arena extraída para hacer aflorar estos restos, sin duda arqueológicos, cuya configuración permite establecer dos líneas de explicación de su origen, una muy probable y la otra, remota, por hallarse en la misma zona donde se encontraban dos enclaves históricos preexistentes hoy desaparecidos: la primera hipótesis señalaría que se trata de uno de los vértices abastionados de la enorme fortificación artillera construida a partir de 1808 por ingenieros militares adscritos a las tropas de Napoleón, según planimetrías alzadas por aquellos. “Se trata de una probabilidad muy razonable”, señala el historiador y experto en la historia de la ciudad, Francisco Marín Perellón. El historiador descarta la segunda hipótesis según la cual, la cimentación descubierta podría formar parte del foso circundante de la antigua iglesia de San Antonio de los Portugueses, a partir de 1643 llamada de los Alemanes, derruida un siglo más tarde para erigir en el último cuarto del siglo XVIII la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro, donde hoy se yergue el monumento al Ángel Caído.

Sobre el lar contiguo de la antigua factoría y apenas a 200 metros del enclave ahora descubierto, sería levantado en 1809 el Cuartel General de las tropas francesas de ocupación de Madrid, al mando de Joachim Murat, duque de Berg. El enorme recinto militar era un fortín del tipo Vauban, con seis puntas y en forma estrellada, con un radio aproximado de 500 metros, que llegaría a albergar una guarnición de más de 2.000 soldados y oficiales, así como varios centenares de piezas de artillería y miles de fusiles, explosivos y pertrechos. El bastión francés sería recobrado en 1813 por tropas españolas e inglesas, estas al mando del duque de Wellington quien, durante las batallas previas a la reconquista de Madrid, dio orden de destruir la Real Fábrica, en funcionamiento desde 1760.

Descubiertos en el Retiro restos de una potente cimentación subterránea

En 1997, sobre el llamado Huerto del Francés situado en la misma área pero más hacia el Oeste, se encontraron asimismo galerías y restos de armas y munición procedentes del citado Cuartel General napoleónico, según informó este diario. La instalación de este complejo castrense en el parque del Retiro, considerado estratégico por su posición dominante sobre la ciudad -a una cota de 666 metros de altitud-, provocó la tala de miles de árboles y la destrucción de ermitas y dependencias que poblaban el histórico jardín madrileño.

Llama la atención el curioso aparejo de los ladrillos que forran los muros descubiertos por su relato alternante con salientes y huecos, muy distinta de la del aparejo toledano, continuo y mucho más frecuente en las construcciones de los alarifes españoles de ambas épocas. Todo indica que se trata de una cimentación muy potente, semejante a la del foso de un bastión como el del castillo de Medida del Campo, y dada su disposición geométrica, permitiría interpretar que pertenecía a uno de los flancos o puntas del bastión napoleónico, edificado en forma de estrella, siguiendo las pautas del ingeniero galo Vauban.

No hay documentación de otras construcciones preexistentes, salvo las anteriormente descritas. Cabe la posibilidad de que la estructura ahora hallada perteneciera a alguna construcción anexa a la Fábrica de Porcelana, habida cuenta de que hace cinco años, según informó este diario, en las obras realizadas en los campos de deportes del colegio Santa María del Pilar, situado a unos 500 metros en línea recta del lugar del hallazgo ahora descubierto, fueron encontradas varias toneladas de material cerámico de deshecho, con hechuras y trazas correspondientes a la etapa en la cual la Real Fábrica de Porcelanas permaneció activa hasta su destrucción en 1813. Los restos cerámicos encontrados entonces fueron trasladados a la localidad meridional madrileña de San Martín de la Vega y utilizados como escombro de soporte para la construcción de una superficie comercial.

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