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“La igualdad tiene costes, pero a medio plazo es rentable”

Ewa Widlak, consultora en políticas de igualdad, cree que más allá de las medidas cuantitativas el cambio en las empresas debe ser de mentalidad

La consultora Ewa Widlak, en Madrid.
La consultora Ewa Widlak, en Madrid.

Ewa Widlak (Cracovia, de 35 años) es consultora en temas de igualdad y liderazgo femenino. Radicada en Madrid, audita a empresas y explica los beneficios de las políticas de género, como la que el Gobierno se ha comprometido a implementar, obligando a las grandes firmas a contar con un número paritario de mujeres en sus órganos de dirección a partir de 2023. Las empresas, recelosas inicialmente, buscan ahora la asistencia de expertos y nace un nicho de mercado en el que firmas como la de Widlak son precursoras.

¿El feminismo también puede ser un negocio?

Puede serlo, pero sobre todo puede beneficiar al negocio. La igualdad de género aplicada a las empresas trae beneficios financieros. Lo demuestran estudios como el de McKinsey. Si una mujer tarda cinco años más que un hombre a llegar a un puesto directivo, la empresa no está aprovechando el talento a su disposición. Y no es que las mujeres sean mejores o peores que los hombres, sino que la diversidad genera creatividad y ayuda a crecer.

Es decir, que la igualdad es rentable.

Sí, pero muchas empresas se quedan en el aspecto legislativo. El problema es que no ven los beneficios. Una de mis tareas es demostrarles que, si hacen un esfuerzo, el cambio es positivo.

¿Por ejemplo?

En conciliación. Muchos lo consideran un tema femenino, y es una equivocación. Es un tema que hoy plantean tanto los hombres como las mujeres. Si una empresa no ofrece planes de conciliación, su empleado buscará otra. En ese caso la empresa sufre un importante grado de rotación de sus empleados, lo que hace que, dependiendo del puesto de trabajo, pierda entre el 90% y el 200% del sueldo anual asignado a dicho puesto. Es mucho dinero.

¿Cómo reaccionan sus clientes cuando les explica esto?

Se sorprenden. Y cuando hablamos de números dicen: "Quizás vale la pena". Pero deben saber que la rentabilidad no es a corto plazo. Necesitas analizar la firma y tener a personas dedicadas al tema. A veces es difícil mirarse al espejo y decirse: "Tenía tan buena opinión de mi empresa y resulta que no. Que las mujeres ganan menos, que existe un sesgo tremendo y que no se permite conciliar". Al principio hay costes, pero la igualdad es rentable en el medio y largo plazo.

Ahora se habla de cuotas en los puestos de dirección.

Sí, sobre todo en los consejos de administración. ¿Cuál es el problema? Si durante años una empresa no ha tenido una política de promoción de las mujeres, no tiene a quien elegir para un puesto directivo.

Algunos dicen que las cuotas frenan el ascenso de los mejores.

No es cierto. El instituto de la mujer de Andalucía demostró que en esta región el 30% de empresarios todavía prefiere emplear a un hombre. Y en cuanto a igualdad no se trata de medidas cuantitativas, sino de cambiar la mentalidad, que es lo más difícil. Los consultores hacemos, por ejemplo, estudios cualitativos del lenguaje para ver si la empresa es sexista en sus anuncios. Por ejemplo si buscan a un ingeniero y lo ponen en modo neutro...

¿Qué significa modo neutro?

Bueno, ingeniero e ingeniera. Lo importante es entender que el lenguaje influye. Se ha demostrado que si una oferta de trabajo utiliza solo el género masculino, las mujeres se presentan menos. Así, la empresa tiene menos candidatos. Y siempre hablamos de puestos de trabajos donde hay pocas mujeres, pero también los hay donde hay pocos hombres. La igualdad se hace en este sentido.

¿España es un país machista?

Vivimos en un mundo machista. En cuanto al empoderamiento de la mujer en el trabajo, todavía queda por hacer. Pero hay cosas que están cambiando: antes tenía que llamar y explicar por qué era bueno respetar la igualdad; ahora son las empresas las que llaman. Y de todos los sectores. De hecho, las grandes empresas son las que tienen más iniciativa.

Pocas mujeres en cargos directivos

Las mujeres solo ocupan el 15% de la alta dirección de las empresas cotizadas. En el índice Gender Gap Index, las empresas españolas aparecen en el puesto 81. El país mejora algo al hablar de política (22). Widlak indica que, "históricamente, España tuvo menor movilización de mujeres en el mercado laboral".

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