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El Ayuntamiento de Barcelona paraliza las obras de los pisos colmena

El equipo de gobierno considera que la idea es construir infravivienda y advierte que no lo permitirá

Dos de las habitaciones que la empresa Haibu 4.0 promociona en su web de pisos colmena.
Dos de las habitaciones que la empresa Haibu 4.0 promociona en su web de pisos colmena.

El Ayuntamiento de Barcelona ha detenido este viernes las obras de los pisos colmena que una empresa estaba construyendo en la calle Constitució del barrio de la Bordeta. La sociedad, Haibu 4.0, copiaba las habitaciones cápsulas que se utilizan en Japón y pretendía exportar la idea a la capital catalana, alquilando cada habitáculo por 200 euros al mes. Pero el equipo de gobierno de Ada Colau ya anunció desde el primer momento que no se lo iba a poner fácil.

El Consistorio ha informado de que ha parado las obras, ya que Haibu 4.0 pretendía construir  “infravivienda” que no contaba con el permiso adecuado. La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha subrayado: “No se puede desarrollar este proyecto porque es ilegal, porque es infravivienda y el amontonamiento no está recogido en la ley. Con la vivienda no se juega, no permitiremos que haya propuestas que se salten la norma”.

Los servicios técnicos del Consistorio han detectado este viernes que los promotores estaban cambiando la distribución de los pisos colmena, ubicados en un local, cuando solo disponían de un “enterado de obras”. Es decir, sin ningún tipo de licencia y menos para hacer una intervención que requiere de un comunicado de obras o una licencia de obra mayor que no han sido tramitados, según el Consistorio.

La Guardia Urbana se ha personado esta mañana en el local y ha exigido a los propietarios la paralización de las obras. Si la empresa hace caso omiso de la prohibición, se procederá al precintado del inmueble.

La empresa Haibu 4.0 lleva semanas publicando anuncios en los que ofrece plazas de pisos colmena por 200 euros al mes. Uno de los promotores, Edi Wattenwil, aseguró hace unos días a EL PAÍS que la iniciativa no estaba destinada a turistas, sino a gente con problemas económicos. El local fue alquilado en julio y en él pretendían construir 15 cápsulas de 120 centímetros de ancho, 120 de alto y 200 de largo. Dentro de cada una hay un somier que se levanta para poder colocar debajo maletas, una cabecera que también sirve de almacenaje, una mesa plegable, una estantería, un enchufe y un cargador USB. Hay zonas comunes y baños compartidos. A finales de agosto ya habían recibido medio millar de solicitudes.

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