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Ofensiva para frenar el retraso diagnóstico de la endometriosis

La dolencia ginecológica se asume como un dolor menstrual “normal” tolerable

Realización de una ecografía de una mujer en el Hospital Vall d'Hebron (Barcelona).
Realización de una ecografía de una mujer en el Hospital Vall d'Hebron (Barcelona).

Es una enfermedad silenciosa y silenciada. Se estima que afecta al 10% de las mujeres en edad fértil pero ellas apenas lo hablan y su entorno tampoco las escucha. El dolor que provoca se asume como normal, propio del ciclo menstrual. Pero no lo es. La endometriosis es una dolencia ginecológica que se produce cuando el endometrio —el tejido que se forma dentro del útero para preparar a la mujer para el embarazo y se desprende en forma de regla en cada ciclo menstrual cuando no hay gestación— crece fuera del útero (en los ovarios, la pelvis, la vejiga, etc.). Esta enfermedad provoca un dolor muy severo pero, a causa de la normalización de los síntomas por parte de la paciente, su entorno e incluso los profesionales médicos, puede pasar desapercibida. El retraso diagnóstico ronda los ocho años.

Para paliar estas demoras y mejorar la atención a estas pacientes, la Generalitat ha puesto en marcha un paquete de medidas para sensibilizar sobre la enfermedad y formar a los profesionales de la salud. El nuevo protocolo de actuación pivotará sobre la atención primaria y tendrá, para los casos más extremos, hospitales de referencia. La endometriosis puede ser asintomática, pero también puede desarrollar síntomas potencialmente incapacitantes: desde un dolor severo premenstrual, durante la regla o las relaciones sexuales hasta fatiga, fibromialgia, alteraciones psicológicas o problemas de fertilidad.

“Muchas veces es la mujer la que no le da valor porque culturalmente el dolor y la mujer son dos cosas que van ligadas. No explica a los profesionales esta situación de dolor debido a que la ha tenido siempre y cree que cada mes toca esto”, apunta la enfermera y comadrona María Cristina Martínez. La presidenta de la Asociación EndoCat, Cristina Guruchaga, insiste: “El problema está en nosotras mismas, en la familia y en la sociedad. Lo normaliza la familia y el médico, y la mujer se esconde”.

El Departamento de Salud desplegará el nuevo modelo asistencial de forma progresiva por todo el territorio, formando a los profesionales para que detecten de forma más precoz esta dolencia y sensibilizando a la población desde edades tempranas (por ejemplo, a través del programa Salut i Escola de la Generalitat).

El nuevo protocolo también definirá los nuevos circuitos de derivación entre los distintos niveles asistenciales, para distinguir qué casos son susceptibles de solucionarse solo en atención primaria y cuáles —los más complejos— deben trasladarse a equipos especializados. La Generalitat también quiere estudiar la prevalencia real de esta dolencia.