Pascal busca al límite un pacto con Puigdemont que evite la escisión del PDeCAT

La actual dirección y los críticos intentan pactar una dirección de consenso

Marta Pascal, a su llegada a la asamblea del PDeCAT en Barcelona
Marta Pascal, a su llegada a la asamblea del PDeCAT en BarcelonaALBERT GARCÍA

Minutos antes de comenzar la asamblea del Partit Demòcrata Català (PDeCAT) en Barcelona, la actual coordinadora Marta Pascal ha querido enviar un mensaje conciliador y ha insistido en que las diferencias que tiene la cúpula actual con el expresidente Carles Puigdemont y su entorno "no son insalvables". Ambas facciones pugnan por el poder del partido, pero la última palabra la tendrán los más de 2.000 afiliados inscritos. Pascal ha confirmado que se está trabajando en una candidatura de consenso, que se tendría que votar el domingo. Puigdemont, por su parte, quiere que Pascal abandone el cargo de coordinadora general. Para facilitarle el paso ha propuesto que sea sustituida por David Bonvehí, afin a Pascal y que actualmente forma parte del equipo dirigente.

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Los críticos de Pascal, ahora agrupados alrededor del expresidente, quieren alinear completamente el partido con la nueva formación que Puigdemont y el exlíder de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sànchez, quieren fundar en otoño y que fue presentada el pasado lunes  llamado Crida Nacional per la República. "Tenemos ganas de sumarnos a la Crida pero también tenemos ganas de salir de esta asamblea como un partido fuerte y consolidado", ha asegurado Pascal. "Es compatible la Crida de país con una Crida de partido para salir más fuertes", ha agregado la coordinadora.

Pese a ese llamamiento, la presión sigue subiendo entre la actual dirección y sus críticos. El acto comenzará con el informe de gestión en lugar de la intervención del presidente de la Generalitat, Quim Torra, como se había planteado inicialmente. La oficina del president descartó a primera hora que Torra vaya a participar, si bien el programa inicial enviado por el partido incluía su intervención. Desde el PDeCAT insisten en que el documento enviado el martes pasado con la escaleta del acto no era el definitivo.

La ausencia de Torra enrarece el ambiente de una asamblea en la que se debate si las bases optan por la vía de una independencia posibilista que defiende la coordinación liderada por Marta Pascal o si hay una alineación total a Puigdemont y su entorno -conformado por los grupos que perdieron el congreso fundacional del PDeCAT ante Pascal- y que ahora promueven la Crida Nacional. Pascal está de acuerdo con abrir la dirección para incluir a los críticos e incluso ofreció al expresidente ser el presidente de la formación, pero este desistió.

La apuesta ahora es por una dirección de consenso. La propuesta de Puigdemont es que el partido lo presida David Bonvehí, el actual coordinador de organización. Pascal ha ido esta mañana a la prisión de Lledoners, donde están recluidos Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sànchez en prisión preventiva, para intentar acercar posiciones pero el pacto aún no llega.

Crida Nacional

El pasado martes, el PDeCAT envió una nota informativa de la asamblea, en la que se explicaba que a las 18.30 del viernes el president Torra abriría la asamblea. Desde el servicio de prensa explicaron que esta programación podría estar sujeta a cambios y así argumentan que haya caído la intervención del orden del día a última hora. Desde la oficia del president aseguran que el acto del PDeCAT nunca ha estado en la agenda. Hoy viernes, a las 17 horas, Torra tiene previsto entregar los reconocimientos a los estudiantes con mejores notas en las pasadas pruebas de acceso a la universidad.

Torra, con todo, fue a las listas de Junts per Catalunya, el grupo parlamentario en el que también está el PDeCAT. Su ausencia acentúa la soledad en la que se encuentra la dirección de Pascal y suma presión a la opa lanzada por los críticos sobre el partido heredero de Convergència. Puigdemont incluso llegó a sugerir que si ella insiste en mantener el poder dejará el partido. Pascal confirmó ayer que intentará revalidar su liderazgo y sus detractores tienen lista una candidatura para derrocarla. La última palabra la tendrán el domingo los afiliados y unos 400 alcaldes que recelan de la imagen de división a menos de un año de las elecciones municipales.

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