Los videojuegos hacen carrera en la universidad

El número de estudiantes de grados y másteres enfocados al ocio digital se multiplica por doce en cinco años

Imagen de archivo del congreso Gamelab.
Imagen de archivo del congreso Gamelab.RUTH DE LA ROSA

En el curso 2013-2014 unos cincuenta alumnos estrenaron en la escuela ENTI, adscrita a la Universidad de Barcelona, un grado dedicado a los videojuegos. Sumándole los másteres que existían entonces, un centenar de alumnos se estaba formando en ocio digital en Cataluña. Cuatro años más tarde, esta cifra supera los 1.200 estudiantes, repartidos en 10 grados (solo uno a precio público) y cinco másteres, según datos del Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC). “Cataluña es una potencia internacional en el sector de los videojuegos”, asegura el director general de Universidades de la Generalitat, Josep Pallarès, que augura una buena inserción laboral para los estudiantes que optan por estos estudios. “Esperamos que nos ayuden a superar el desfase que hay entre los videojuegos que consumimos y los que generamos en España”, opina Gonzo Suárez, cofundador del congreso Gamelab, que empieza este miércoles en Barcelona.

El curso que acaba de finalizar ha sido el primero de un grado de la Universidad de Vic dedicado a los videojuegos y de otro de la Politècnica de Catalunya centrado específicamente en la parte artística de la disciplina. La oferta formativa en Cataluña, comunidad que acumula un 52% de la facturación estatal en videojuegos, según el ICEC, continúa en crecimiento. La Ramon Llull estrenará el próximo curso un máster en desarrollo avanzado de videojuegos, con docencia en inglés, en una clara apuesta por la industria internacional.

De los 10 grados disponibles actualmente, solo uno tiene precio público: el de la Universidad de Girona

“El Espacio Europeo de Educación Superior permite una adaptación rápida de los planes de estudios en función de la demanda social”, cuenta Pallarès, que añade que el de los juegos digitales no es un caso aislado y pone como ejemplo la Ingeniería en Automoción, estrenada este curso. Pallarès asegura, sin embargo, que el número de estudiantes de los grados específicos de videojuegos todavía dista de la tradicional Ingeniería Informática, que mueve “cifras muy superiores”. Este grado era el principal camino para dedicarse al desarrollo de videojuegos hace unos años, a menudo acompañado de un máster. En cuanto a la parte artística, una opción era Bellas Artes. Las titulaciones especializadas se centran ahora en estas dos vertientes.

Con cinco años incluso ha habido tiempo para que desaparezcan dos másteres de videojuegos, el de la UAB y el de la UVic. “Ahora mismo yo creo que la oferta formativa es suficiente”, valora el director académico de ENTI-UB, Òscar García, que ve “la explosión” del videojuego en el mundo académico como una respuesta a una “potencialidad de miles puestos de trabajo” recogida en los estudios de las asociaciones que agrupan a los protagonistas del sector, DEV y AEVI . “¿Si habrá trabajo para todos? Si todos hacen cola a la misma empresa, un estudio clásico, no”, añade. También ve futuro en los estudios independientes y en la ludificación (gamification) de las aplicaciones móviles que necesitan, por ejemplo, los bancos, los departamentos de recursos humanos y el sector de la salud. Esta técnica busca hacer más atractivas las apps a través de mensajes de motivación y recompensas. De todos modos, García prevé que el interés por las carreras de ocio digital “se racionalizará” en los próximos años.

Fuente: ICEC / Elaboración propia

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De los 10 grados disponibles actualmente, solo uno tiene precio público: el de la Universidad de Girona. Todas las carreras de videojuegos tienen más demanda que oferta y sus notas de corte han ido creciendo en los últimos años. La más alta es la del grado más económico, con un 8,08 para poder entrar y un precio de 2.287 euros el primer curso. Solamente requiere una nota más alta una de las tres carreras de la UPC dedicadas a los videojuegos (8,6), que tiene un coste de 6.360 euros el primer año.

Del trabajo final a la empresa propia en un mes

Daniel Sintas se acaba de graduar en ENTI especializado en la parte artística de los videojuegos. Después de que los estudios de Ingeniería Electrónica no cumplieran con sus expectativas, hace tres años decidió empezar una nueva carrera. Desde el segundo curso que trabaja: “Es una carrera cara, de 8.500 euros al año, y busqué prácticas remuneradas”. Al cabo de un tiempo, la startup Bemobile lo contrató y acabó haciendo el trabajo de final de carrera dentro de la compañía. Con dos compañeros de clase, acaban de obtener un préstamo del ICEC de 80.000 euros y antes del 15 de julio se habrán establecido como empresa, Garage51. Su producto: un juego de acción de temática japonesa, samuráis contra monstruos.

Gamelab tiene previsto atraer a 1.000 visitantes entre miércoles y viernes en el hotel Hesperia de L'Hospitalet de Llobregat. El objetivo del congreso –sus organizadores ayudaron a concebir la estructura del plan de estudios de ENTI– es reunir a los profesionales del sector con líderes internacionales del videojuego. Las criptomonedas para crear “valor dentro de los juegos ” y la idea de videojuego como “medio digital”, una nueva forma de narrativa, serán algunos de los ejes del encuentro.

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Sobre la firma

Jordi Pueyo Busquets

Es periodista en la redacción de Cataluña y escribe sobre economía, innovación y tecnología. Antes de llegar a EL PAÍS, pasó por ACN, TV3, 324.cat, Bloomberg TV y Cadena Ser. Ha dado clases de redacción en inglés en la UPF y de redes sociales en la UOC. Es licenciado en Periodismo, Ingeniería Informática y máster en Innovación y Calidad Televisivas

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