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La primera reunión de Colau y Torra se salda sin ningún gran compromiso

La alcaldesa pide más apoyo en el tema de vivienda

Reunión entre la alcaldesa Ada Colau y el presidente de la Generalitat Quim Torra
Reunión entre la alcaldesa Ada Colau y el presidente de la Generalitat Quim Torra

La primera reunión institucional entre el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se saldó ayer sin ningún gran compromiso entre ambas Administraciones pero sí con mucha voluntad de diálogo. Colau logró arrancarle al president tres reuniones de alto nivel que ella espere se celebren antes de agosto: la de la comisión bilateral entre ambas instituciones, un pleno del Consorcio de la Vivienda que presidirá el propio Torra y un encuentro para alinear las estrategias con respecto a los refugiados.

Torra es el tercer inquilino del Palau de la Generalitat con el que Colau se entrevista desde que llegó a la alcaldía de la capital catalana, en 2015. De los encuentros con los expresidentes Artur Mas y Carles Puigdemont, la alcaldesa salió con sendos compromisos: la bendición del Govern al proyecto de unión del tranvía por la Diagonal —incluso en contra de lo que defendía el grupo municipal de Convergència en el Consistorio— y la llegada de la L9 al barrio de la Marina del Prat Vermell.

En esta ocasión, sin embargo, la alcaldesa salió del encuentro con muchas menos concreciones, si bien ambas partes reconocen que el diálogo fue fluido y que hay disposición a escuchar. "Hemos estado un poco solos”, confesó Colau, en referencia a los meses en que ha estado vigente el artículo 155 de la Constitución y en la que la interlocución con la Generalitat para abordar especialmente planes de futuro ha estado bajo mínimos. La alcaldesa celebró que se haya restituido el autogobierno y que ahora sí se pueda hablar de temas urgentes. Y señaló dos: la emergencia en el tema de vivienda y de atención a los refugiados.

La sintonía fue clara en la necesidad de hacer piña para recuperar las leyes de carácter social que fueron recurridas en su momento por el anterior Ejecutivo central. Torra, explicó la portavoz Elsa Artadi tras la reunión, pidió a Colau ir más allá y que tenga un compromiso inequívoco con la “soberanía” del Parlament.

En los otros temas los matices fueron más marcados. Aratdi explicó que la Generalitat tiene dudas sobre el alcance de la norma municipal que busca obligar a los promotores a hacer vivienda social en fincas nuevas. El Departamento de Territorio y Sostenibilidad, dijo la portavoz, estudiará a fondo la propuesta. Torra, de otro lado, sí se avino a convocar y presidir un pleno del Consorcio de Vivienda, donde está tanto la Generalitat como el Ayuntamiento. Colau se mostró esperanzada de que ese encuentro sirva para desencallar temas pendientes pero insistió en que lo básico es tener más presupuesto. “Las fórmulas para tener más vivienda en poco tiempo ya están sobre la mesa, lo que ahora se necesita son los recursos”, dijo.

La Generalitat y el Ayuntamiento difieren en sus cálculos sobre la aportación de ayudas en temas de vivienda. Siempre ha existido cierta desconfianza y hasta una competencia sobre quién aborda mejor el problema. Diferencias que seguramente se abordarán en la segunda de las reuniones de alto nivel que Torra se ocmprometió a convocar. Se trata de la comisión bilateral, en la que participan todos los consorcios y en la que se debate el tema de la deuda de la Generalitat con la ciudad, que en los últimos años se ha ido reduciendo.

Otro de los aspectos en que la Generalitat y el Ayuntamiento siempre han vivido una cierta guerra fría es en cómo abordar la acogida de refugiados. Tanto Artadi como Colau alertaron de un incremento en el número de personas que están llegando a la capital catalana, proveniente de la frontera sur. La alcaldesa explicó que sólo el pasado domingo la Cruz Roja pidió ayuda a Barcelona para atender a un centenar de personas. Colau aseguró que se celebaría una “gran cumbre de país” para preparar el dispositivo, algo que Artadi rebajó a una “mesa de trabajo” para dejar en blanco sobre negro cuáles son los recursos que se tienen en todo el territorio. “Mucha gente viene a Barcelona pero la solidaridad territorial tiene que ayudar a equilibrar esta llegada”, pidió la alcaldesa.