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Liberada una joven que pasó tres meses secuestrada en “régimen de semiesclavitud” en Barcelona

La víctima fue encerrada por su pareja sentimental, vinculada al cultivo y tráfico de marihuana

Los Mossos y la Guardia Civil se llevan uno de los detenidos.

Una joven de 25 años pasó tres meses encerrada en "régimen de semiesclavitud" en un piso de Barcelona hasta que logró conectarse a Skype con la tableta electrónica de su novio, reconvertido en su captor, y pedir auxilio a una amiga que vivía en Londres. Ocurrió la mañana del 27 de diciembre del año pasado. Aquella misma tarde, los Mossos y la Guardia Civil irrumpieron en el piso, en el barrio del Poble-sec, y lograron liberarla. Los agentes han informado hoy de lo sucedido. La pareja de la mujer y supuesto líder del grupo fue detenido tres meses después del rescate.

"Estaba en estado de shock, la habían maltratado, agredido sexualmente y tenía moratones", explica el inspector de los Mossos Cristòfol Bonet, sobre las condiciones en las que se encontraron a la joven. En el momento de la liberación, pesaba 40 kilos porque su secuestrador y novio solo la dejaba comer una vez al día, asegura la Guardia Civil en una nota de prensa. La joven fue trasladada al hospital, obtuvo protección policial y atención por parte de los servicios sociales de la ciudad, y en la actualidad, explica Mossos, está recuperada.

El caso empezó como una historia de amor. La joven, de origen brasileño, conoció en su país a un hombre italiano, empezaron una relación sentimental y en julio del año pasado se mudaron a Barcelona. En ese momento, llevaban dos años de relación. Al poco, explica la Guardia Civil, empezaron las agresiones por parte de su pareja, que no le permitía salir y solo la autorizaba a hablar con su madre por teléfono y siempre en su presencia. Con ellos vivía el otro hombre italiano, que "colaboraba" en el cautiverio, según la Guardia Civil. "Lo que era una relación sentimental luego se convirtió en otra cosa", lamenta Bonet, en una rueda de prensa sobre lo sucedido.

En el domicilio se dedicaban al cultivo de marihuana, que después vendían en un club cannábico de Sant Adrià de Besòs, The Marley´s Legend, o bien exportaban a Italia. A la mujer la obligaban a pelar cogollos, cuenta Bonet, que desconoce si desde el inicio sus captores tenían ya la intención de encerrarla y obligarla a trabajar. La mujer aseguró a la policía catalana que no había salido a la calle en tres meses.

Finalmente, a través de la red WiFi gratuita de un hotel cercano, la joven logró pedir ayuda. Su amiga avisó a las autoridades y el consulado de Brasil alertó tanto a los Mossos como a la Guardia Civil. A través de la localización del WiFi, la policía pudo centrar el piso en el que se encontraba la víctima. En el registro del domicilio, encontraron un cultivo de marihuana, 209 esquejes, 10 kilos de planta de marihuana, dos de hachís, 1.375 euros, material para manipular estas sustancias y documentación sobre otra plantación en una nave industrial de Montcada i Reixac, donde hallaron 1.024 plantas más.

Los agentes continuaron con las investigaciones sobre el tráfico de drogas, registraron dos domicilios más y culminaron en marzo con la detención de quien consideran que era el cabecilla de la trama, y pareja de la mujer. Los dos italianos se encuentran en prisión, acusados de un delito de detención ilegal, maltrato y agresión sexual. El resto, dos españoles y un holandés, están libres, acusados de tráfico de drogas y fraude del fluido eléctrico. 

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