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Euskadi busca profesionales del circo

La Escuela de Artes Circenses de Bilbao, Zirkozaurre, con más de 350 alumnos anuales abre nueva convocatoria de becas para compañías y aficionados

Integrantes del centro de formación para profesionales del circo en Bilbao.
Integrantes del centro de formación para profesionales del circo en Bilbao.

De quedada entre amigos en un edificio ocupado, a asociación artística con más de 350 alumnos, un presupuesto anual de 200.000 euros y el reconocimiento de todas las instituciones; entre ellas, Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao. Zirkozaurre, la Escuela de Artes Escénicas de Bilbao, cumple cinco años de vida y abre una nueva convocatoria de residencia artística para profesionales, compañías y aficionados con vocación circense.

Los encuentros entre malabaristas que tenían lugar en el antiguo gaztetxe del barrio bilbaíno de Rekalde han dado lugar a un proyecto cultural de referencia en el Estado, en red con otros centros internacionales y con la ilusión de acompañar a todos aquellos que deseen dotar de calidad creativa a sus espectáculos de calle. El plazo para presentarse termina a finales del mes de junio. Inés Delgado (Granada, 1978) lo tuvo claro. Tras estudiar un máster en Madrid de Gestión Cultural trasladó su residencia a Bilbao consciente del potencial de Euskadi para impulsar nuevos proyectos creativos.

Encontró en Kukutza a Koblakari, la asociación de malabaristas de Bizkaia, y les propuso madurar sus quedadas en busca de financiación y enriqueciéndolas con el resto de referencias culturales del Estado. Cinco años después, ya cuenta con un equipo de seis profesionales en oficinas, una cartera fija de 12 profesores y una sede propia en Zorrozaurre, a la orilla de la ría, en la primera planta de la antigua fábrica de galletas Artiach.

En total, mil metros cuadrados donde germinan los espectáculos más vanguardistas de Euskadi. Hoy es lunes y las luces de la sede están apagadas. Un grupo de quince alumnos necesita oscuridad para proyectar vídeos sobre el telón del escenario. Forman parte de la primera promoción de Dantzerti, escuela superior de danza y arte dramático que aprovecha las instalaciones de Zirkozaurre para impartir talleres por las mañanas. Tras los vídeos harán un descanso y comenzarán un taller de clown. Inés acaba de llegar de Cataluña donde ha participado en la Fira Trapezi de Reus, antes estuvo en el Festival de Clown de Arrigorriaga y esta semana tiene la agenda cerrada para acudir a la Umore Azoka de Leioa.

Plena ebullición

Arranca la temporada de teatro de calle y no quiere perderse ningún encuentro para acompañar a los artistas residentes, así como para fortalecer lazos con nuevas compañías. Mientras tanto, la convocatoria sigue abierta. “El sector del circo en Euskadi está en plena ebullición: por la demanda, la calidad de los profesionales y la cantidad de propuestas de espectáculos”. Zirkozaurre busca dotar de madurez creativa a todas las compañías desde la formación, creación y mediación. “Vimos claro que el sector necesitaba enriquecer la calidad de sus obras y diseñamos una entidad para impulsar la dirección artística y así dar tregua a los amigos de cada compañía que eran los que hacían posible muchas de las actuaciones”, explica Inés en una sala de reuniones improvisada entre las oficinas del centro y los bastidores. Zirkozaurre ha diseñado un área de trabajo para cada necesidad del sector y ha abierto el centro por las tardes para todos aquellos que deseen seguir disfrutando entre amigos de las diferentes disciplinas del circo.

Más de 350 jóvenes

Más de 350 jóvenes acuden al centro por las tardes a los talles de malabares, acrobacias aéreas, danza contemporánea, clown y la versión infantil de los talleres para los más pequeños. Para los profesionales diseñó Haztegia, una beca para la creación de espectáculos nuevos a través de las becas Fábrica de Creación del Gobierno Vasco. Todos los años, tres compañías nuevas reciben clases personalizadas de los profesores durante dos semanas. Este año, ofertan tres plazas para compañías vascas y una para una compañía del Estado. “Por ahora hemos recibido el doble de solicitudes para la plaza del Estado que para las vascas. Ya tendremos tiempo de ampliarla”. Las compañías reciben además una aportación económica entre 1.000 y 3.000 euros, en función del espectáculo que deseen poner en marcha. En 2016, enriquecieron las becas diseñando una propuesta para la investigación. “Quisimos dotar a los artistas del espacio, profesorado y tiempo suficiente para seguir formándose”.

Ahora esperan apoyar a 12 profesionales que durante un mes acudirán al centro a perfeccionar su disciplina. Este año, la beca será temática: buscan malabaristas. Y la gran seña diferencial de la Escuela está en la convocatoria para la inserción profesional de aquellos aficionados que deseen crear su propio espectáculo y ponerlo en marcha. “Salimos al encuentro de la gente con inquietud para que terminen diseñando su propio espectáculo solos o acompañados”. Una apuesta realizada desde el principio del proyecto y que le ha generado el reconocimiento del sector. La beca dura un año completo y termina con la gira del proyecto. Como caso de éxito, Inés habla de Begoña Peñaranda que suspendía gimnasia en el colegio pero siempre tuvo amigos aficionados a los malabares y pasión por los juegos de altura.

Su propia compañía

Así que se lanzó en 2014, tras completar sus estudios en Bellas Artes y en dirección de proyectos de decoración, a participar en la primera convocatoria. Hoy ya cuenta con su propia compañía, colaboraciones externas con otras y está en la plantilla fija de los profesores del centro. Ella imparte el curso más solicitado, acrobacias aéreas. “Hasta ha abandonado su trabajo como camarera”, matiza Inés. Con su espectáculo Morse, Peñaranda realiza una docena de espectáculos por temporada y le ha servido como base para fundar Rojo Telón, una nueva compañía junto a otras dos artistas. Ahora se encienden de nuevo las luces de la sede. Se terminan las proyecciones y comienza el descanso de los alumnos. En breve, retomarán la actividad con un taller de clown. Mientras tanto, Inés regresa a su ordenador para ordenar las solicitudes de nuevos profesionales de circo. “Todavía queda tiempo y queremos llegar al máximo de interesados posibles”. Bilbao busca profesionales del circo y el sector está en plena ebullición, a orillas de la ría.

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