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La auxiliar investigada por matar a pacientes niega haberlos asesinado

El estudio psiquiátrico desvela que la detenida tiene "falta de empatía" y "dureza emocional"

Entrada del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares.
Entrada del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares.

Beatriz L. D., la auxiliar de enfermería del hospital de Alcalá de Henares investigada por la muerte de al menos dos pacientes, niega ser la autora de los crímenes que se le imputan y asegura que sus muertes se deben a causas externas. Así lo refleja el estudio psiquiátrico forense a que se ha sometido la investigada, que se halla en prisión preventiva por un delito de homicidio. Los especialistas del juzgado de Alcalá también han diagnosticado que la auxiliar no aprecia la gravedad de los hechos ni siente remordimientos por ellos. El abogado de Beatriz L. D. ha pedido a la juez su puesta en libertad.

La muerte de la paciente, cuyo nombre corresponde a las iniciales C. D. F., de 86 años, se produjo el jueves 3 de agosto de 2017, cuando estaba a punto de recibir el alta. Se encontraba ingresada en la Unidad de Medicina Interna, situada en la quinta planta del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (195.900 habitantes). Poco antes de las cuatro de la tarde, la enferma sufrió un empeoramiento repentino y entró en parada cardiorrespiratoria. Los médicos intentaron reanimarla, pero fue inútil.

La extraña muerte hizo sospechar a los facultativos e hicieron una TAC (un escáner) a la fallecida. Descubrieron que tenía gran cantidad de aire en el cuerpo. La auxiliar fue arrestada la mañana del sábado 5 de agosto en su domicilio. Los agentes de Homicidios comprobaron las imágenes de una cámara instalada en el pasillo. En ellas se veía que la trabajadora había entrado en la habitación poco antes de morir la enferma.

A raíz de esa muerte, los agentes reabrieron un caso que tenían pendiente de otra paciente, fallecida por una embolia gaseosa masiva el 29 de julio de 2015. La forma en la que murió fue la misma que C. D. F., según fuentes de la investigación.

Tras ingresar en prisión, la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Alcalá ordenó que se practicara a la auxiliar una evaluación psiquiátrica para determinar si sufría alguna patología y si era consciente de haber matado, supuestamente, a las dos pacientes. El informe redactado por el psiquiatra determina que Beatriz L. D. sufre de “falta de empatía”. Esto supone que no se pone en lugar de las víctimas ni de sus familiares y que, por tanto, no asimila el dolor que estas puedan sufrir. También se le ha diagnosticado “locus de control externo”. En este caso, la imputada percibe que lo ocurrido —el supuesto asesinato de dos personas— se ha producido por causas independientes de su comportamiento. Es decir, Beatriz L. D. lo asocia a elementos como el azar, la suerte o el destino y en ningún caso a su propia determinación. Nunca pueden ser controlados por su esfuerzo y dedicación.

Los agentes de Homicidios revisan decenas de casos

Los agentes de Homicidios encargados de investigar a la auxiliar de enfermería Beatriz L. D., de 37 años, han revisado decenas de casos de pacientes ingresados en la unidad de medicina interna del hospital Príncipe de Asturias. Los policías se han dedicado a ver solo aquellos enfermos con los que pudo tener relación la empleada.

Los investigadores han comprobado durante semanas diversas cajas de historiales clínicos y los han cotejado con los días en los que trabajó la auxiliar. Hasta el momento no ha trascendido que hayan encontrado más posibles víctimas de Beatriz L. D. En un principio, los policías se centraron en siete casos que resultaron sospechosos a los médicos de medicina interna del hospital Príncipe de Asturias. Sin embargo, tras el análisis con mayor detalle, estos han sido descartados. La juez instructora rechazó que se personase en la causa el familiar de un paciente que murió, según este, en extrañas circunstancias en esa unidad.

El documento psiquiátrico también ha encontrado que la auxiliar se caracteriza por su “dureza emocional” y por “cierta suspicacia”. El forense determina que Beatriz L. D. sabe hacer frente a los problemas que le llegan o que ha creado y que, además, sabe afrontar posibles preguntas sobre el caso.

El especialista también recoge en su escrito que Beatriz L. D. tampoco aprecia la gravedad de los delitos (asesinato) por los que está siendo investigada. A ello se une que la auxiliar menoscaba e infravalora las tareas que desarrollaba en el hospital Príncipe de Asturias. Cree que debía ejercer trabajos de mayor responsabilidad a los que tenía encomendados, ya que se considera capacitada. Beatriz L. D. trabajó en una residencia de ancianos, de donde fue despedida. Cuando el especialista le preguntó por ello, le respondió que la echaron porque conocía las negligencias que se producían en el centro. Otro detalle que destaca el forense es que la auxiliar no nombra en ningún momento a su hija. Esto le resulta raro, dado que suele una figura clave en una familia monoparental, como es su caso.

Cámara en el pasillo

Beatriz L. D. sufrió una baja tras sufrir en 2015 un accidente laboral que le afectó en una muñeca y en un brazo, lo que le obligó a injerir gran cantidad de medicamentos. Estuvo cerca de un año y medio sin trabajar. De hecho, la juez estuvo a punto de retirar la cámara de videovigilancia que había ordenado instalar en el pasillo de la quinta planta tras la muerte de la primera paciente.

El abogado que defiende a la auxiliar de enfermería ha pedido a la juez que decrete la puesta en libertad de su defendida, al entender que ya ha pasado suficiente tiempo en prisión y que ha desaparecido el riesgo de destrucción de pruebas. La magistrada ha trasladado esta petición a la fiscalía y a las acusaciones particulares y popular, entre las que se encuentra la Comunidad de Madrid y el Defensor del Paciente. En principio, todos se opondrán a esta medida, dada la gravedad de los delitos por los que está siendo investigada. Si se confirma que es la autora, puede ser condenada a una pena de prisión permanente revisable por un delito de asesinato agravado.