Mossos y geólogos toman muestras de una masía derruida para aclarar el crimen de Susqueda

Los agentes sospechan que las rocas utilizadas para hundir los cuerpos, el coche y el kayak procedían de la playita donde pescaba el presunto asesino

La masía derruida en el pantano de Susqueda donde pescaba Magentí.
La masía derruida en el pantano de Susqueda donde pescaba Magentí. Marta Rodríguez

Los Mossos d’Esquadra han vuelto al pantano de Susqueda este miércoles acompañados por geólogos de la universidad de Girona. El objetivo de los investigadores que llevan el caso del doble asesinato de Paula Mas y Marc Hernández, de 21 y 23 años respectivamente, el 24 de agosto del año pasado, es demostrar que las diversas rocas que se utilizaron en este crimen, para poner en la mochila de Marc para que su cadáver no subiera a la superficie, en el kayak para intentar hundirlo, y dentro del vehículo en el que viajaban, procedían de una masía, la Rierica, prácticamente derruida. Los investigadores creen que Jordi Magentí, el presunto asesino, llevaba pescando allí toda su vida.

Los conocidos de Magentí aseguran que “el pantano era su casa”. Acudía “día si día también”. Para pescar escogió una especie de playita en la desembocadura de la Riera de Rupit, donde había una construcción derruida. Un punto al que solo se puede llegar navegando o a pie por un sendero poco transitable. Según media docena de testigos, los disparos que oyeron a mediodía del 24 de agosto procedían de esta zona. La policía tiene situado a Magentí en ese punto, ese día y a esa hora.

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Los geólogos han estado analizando las piedras de la construcción y la arena del lugar y se han llevado muestras para hacer las comparaciones pertinentes. Una de las hipótesis con que trabajan los investigadores es que la pareja dejó el coche en el camino principal, metros antes de la Font de Cal Borni y bajaron a pie con el kayac atravesando una zona boscosa hasta llegar a la playita. Allí coincidieron con Magentí. Por algún motivo iniciaron una discusión que acabó con él sacando una pistola y disparándoles. Los cuerpos aparecieron 33 días después no muy lejos de allí, unos centenares de metros más adelante, en la siguiente curva del meandro. Los Mossos sospechan que podría haber ido a tirar allí los cuerpos utilizando el kayac de los jóvenes, antes de intentar hundirlo, sin éxito.

Una de las posibilidades es que Magentí fuera armado, a pesar de que le retiraron las licencias y las armas en 1997 cuando mató a su primera mujer de cuatro tiros, porque protegía una plantación de marihuana que compartía con su hijo, quien tiene antecedentes por tráfico de drogas. La policía sospecha que la plantación que los Magentí tenían en Susqueda, o al menos una de ellas, está situada en un punto alejado de la zona donde se supone que sucedieron los hechos, y fue arrancada poco después del doble crimen. Por este tema el presunto asesino de Susqueda también pasó ante el juez el pasado jueves y se acogió a su derecho a no declarar.

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