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TV3, para convencidos

Los espectadores afines al independentismo, los más fieles entre los consumidores de la cadena pública catalana

Una unidad móvil de TV3 en una concentración en protesta por la prisión de los Jordis.
Una unidad móvil de TV3 en una concentración en protesta por la prisión de los Jordis.

TV3 es el canal televisivo más visto en Cataluña y lo es preferentemente por el público más afín a las opciones independentistas. Más del 50% de los catalanes que siguen la actualidad informativa por televisión escogen TV3 y 3/24 para hacerlo, un porcentaje que la sitúa muy por delante de las otras televisiones públicas y privadas, según los datos del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO).

La encuesta de octubre pasado reflejaba que un 82% de los votantes del bloque independentista— entonces Junts pel Sí y la CUP— optaban por ese canal frente a un 27.9%, por ejemplo, de los votantes de Catalunya Sí que es Pot, el 11% de Ciudadanos o el 17% de los encuestados socialistas. Una percepción que también es compartida por un sector del Consejo Audiovisual de Catalunya (CAC). Y una conclusión que se puede deducir, también, de la audiencia que tienen programas centrados, esencialmente, en el devenir del procés, como el semanal Preguntes Freqüents con un share del 17%.

Sobre la mesa de los consejeros del CAC esperan tener respuesta al menos tres quejas por falta de parcialidad y objetividad en programas emitidos por TV3 en los últimos dos meses. Se trata del Sense ficció con el nombre Crónica del 1 de octubre de 2017; la retransmisión del discurso del ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, desde Bélgica emitido por el 3/24; y por el Preguntes freqüents en el que la presentadora, Laura Rosel, portaba una camiseta con la careta del ex presidente.

Las tres las presentó el Grup de Periodistes Pi i Margall, una entidad firmante de más quejas el año pasado. No son las únicas, también las hay de particulares. En todo caso, no es un volumen muy abultado. El año pasado, el CAC resolvió cinco y en 2016 otras cinco por programas y contenidos emitidos por TV3 y Catalunya Ràdio, todas ellas con el acuerdo de que no se había vulnerado el principio de imparcialidad. Unas votaciones que mayoritariamente se resolvieron con el empate de los consejeros y el voto de calidad del presidente, Roger Loppacher —que lo es desde 2012 fruto de un acuerdo entre CiU y PP— , y los votos particulares de algunos. “La sensación que tenemos es que si no hay más quejas es porque hay una gran mayoría de espectadores de TV3 que se identifican con las tesis independentistas o que, no siéndolo, las toleran para contrarrestar el tratamiento informativo de otras cadenas”, apunta la consejera Carme Figueras (PSC), que añade que los debates internos del CAC sobre la falta de representatividad de la televisión pública no llegan a nada porque conforman bloques divididos.

Más radicales son algunos de los diputados de la comisión de control de la CCMA de la pasada legislatura, como David Mejía, de Ciudadanos: “Una gran parte de la sociedad no se siente identificada por TV3 porque solo se dirige a un bloque”. Y añade: “Llevamos siete meses de parálisis y están pasando muchas cosas en la CCMA que no podemos controlar como el coste y los criterios de algunos fichajes, como el de Pilar Rahola en el programa Tot es mou”, añade. El resto de los partidos del arco parlamentario han presentado ya una batería de preguntas para la primera sesión de la comisión de control, todavía por fijar.

Audiencia y procés

El Consejo de Informativos de TVE —que representa a los trabajadores de la cadena— ha denunciado una y otra vez la manipulación de sus programas y ha logrado que el Parlamento Europeo admita a trámite una petición para que la eurocámara se pronuncie. Su equivalente en TV3, el Consell Professional, no ha recibido en cambio ni una sola queja de sus periodistas: “Hay comentarios o apuntes puntuales por algo concreto, pero no quejas formales”, apuntan fuentes del Consell.

La curva de la audiencia de TV3 registrada desde el verano pasado está ligada al devenir del procés. En mayo de 2017 tuvo un mínimo —9,6%— que la situó en tercer lugar, por detrás de Tele 5 y Antena3. Luego fue recuperando, en agosto se situó en el 10,1% y logró tres puntos más en septiembre. El referéndum del 1 de Octubre y la sucesión de acontecimientos políticos posteriores dispararon la audiencia a un 17,5% de ese mes que ha ido bajando a la par que la actualidad: diciembre lo cerró con un 13% y enero con un 13,6%. Los TN, tanto el del mediodía como el de la noche, crecieron en audiencia en los momentos más conflictivos. Ahora, el TN de la noche ha regresado a valores del verano pasado con un 22,5% y un 24,5% el del mediodía, dos puntos por encima de la audiencia de agosto de 2017.

Mandato agotado

La mitad del los consejeros de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) se tenían que haber renovado hace dos años y la falta de acuerdo supuso que prorrogaran su responsabilidad al frente de la institución de gobernanza de los medios de comunicación públicos catalanes. El mes que viene finiquita el tiempo del mandato de los otros tres porque el mandato es de seis años. El comité de empresa de los trabajadores de la corporación mantienen que es necesario huir del sistema de cuotas partidistas que es el que ha regido en los últimos años para "desgubernamentalizarlo".  "La cuestión ya la discutimos en la anterior legislatura para cambiar la ley que rige la CCMA y parecía que el acuerdo era posible pero los acontecimientos políticos acabaron imposibilitando al disolverse el Gobierno y el Parlament", explican fuentes del Comité de Empresa de la CCMA. La elección de los consejeros por una amplia mayoría de dos tercios de los diputados del Parlament es la fórmula que apuntan como más aséptica porque necesariamente implicaría el acuerdo de tres grupos del arco parlamentario.

Y si preocupa tanto a los trabajadores la renovación del consejo de la CCMA es porque se está viviendo una época difícil "con recortes preventivos en la programación por el pago del IVA que se tiene que afrontar". Para este año, el pago calculado sería de entorno a 20 millones de euros. La plantilla ha protestado por esas medidas "preventivas"- como la desaparición del programa Tarda Oberta o la supresión de corresponsalías- acordadas por el consejo de la CCMA y defendidas por el director de TV3, Vicent Sanchis. Pep Vilar, uno de los consejeros de la CCMA, sostiene que se están tomando decisiones que, por ahora, son reversibles pero que será a partir del mes que viene cuando la situación empeorará si no hay un gobierno catalán con capacidad para aumentar el presupuesto o de negociar un aplazamiento con Hacienda: "no se podrán encargar nuevas producciones lo que tendrá un impacto directo en la parrilla a partir de septiembre". 

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