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20 detenidos y varias chabolas derribadas en la Cañada Real por robo y despiece de coches

Los agentes, que recuperaron una veintena de vehículos, también registraron viviendas en Alcorcón

Una excavadora derribaba ayer una chabola en la Cañada Real.

La Policía Nacional detuvo ayer por la mañana a una veintena de personas en la Cañada Real Galiana y en Alcorcón, acusados de robar, despiezar e incendiar coches de todo tipo. Los agentes recuperaron unos 20 vehículos, que fueron trasladados a dependencias policiales para ser analizados y poder devolverlos a sus propietarios. Tras ser vaciadas las infraviviendas, los responsables municipales las derribaron en el acto para evitar que sus moradores las ocuparan de nuevo y continuaran con su actividad delictiva.

Poco después de las diez de la mañana, irrumpían en el Sector VI de la Cañada Real, el más próximo a Getafe, decenas de policías de paisano y uniformados que controlaron más de un kilómetro de longitud de este asentamiento de Villa de Vallecas. Todo hacía apuntar a que se trataba de una nueva operación contra el tráfico de drogas a pequeña y mediana escala, pero la realidad era bien distinta: los agentes de Policía Judicial estaban acabando con un complejo entramado especializado en robos de coches y la venta de repuestos. A la misma hora, la policía también entraba en varias viviendas de Alcorcón, donde tienen su residencia los principales responsables de este entramado delictivo.

Los agentes colocaron varias furgonetas de la Unidad de Intervención Policial (UIP, los antidisturbios) en la rotonda de entrada a la planta de tratamiento de Las Lomas de la Cañada y no dejaron acceder a ningún vehículo.

Los policías entraron en diversas chabolas y fueron sacando a los ocupantes, sin que tuvieran oportunidad de escapar. Sin embargo, uno de ellos intentó huir campo a través, casi desnudo, pese al frío que hizo ayer en la región. Con lo que no contaba era que en el dispositivo también participaron una decena de integrantes de la Unidad de Caballería. Dos policías salieron al galope tras él y lo arrestaron en el acto. En el operativo también participaron unos 200 agentes, incluido el Grupo de Operaciones Especiales de Seguridad (GOES), especializado en la entrada en domicilios. “Hay que tomar todo tipo de precauciones, pese a que no son tan violentos como los que venden la droga más abajo”, explicaron ayer fuentes policiales.

“A mi padre lo han cogido y le han sacado a la fuerza de su casa, pese a que no ha hecho nada. Se han llevado los 2.000 euros que tenía mi madre de la pensión y el coche, que lo había comprado legalmente”, se quejaba una mujer en medio de la Cañada.

Españoles de entre 30 y 55 años

La investigación comenzó hace ya meses y ha permitido terminar con un grupo de españoles, de entre 30 y 55 años, dedicado al robo de coches. Una vez que sustraían el vehículo, lo trasladaban al Sector VI. El automóvil era despiezado en pocas horas. Los recambios más valiosos eran vendidos a receptadores (compradores de material robado a sabiendas), que le daban salida a través de sus negocios.

El chasis y las partes menos valiosas del vehículo eran quemados en las inmediaciones de la Cañada Real para borrar todas las huellas del delito. Pero de esta parte también sacaban rédito los ladrones. La chatarra en la que se convertía el coche era vendida, por lo que también conseguían importantes ingresos.

Los autos recuperados eran de todo tipo, aunque había predominio de algunos utilitarios de gran cilindrada. Entre los vehículos robados hay furgonetas de última generación, cuyo coste superaba los 60.000 euros. Una de ellas estaba dotada con cámaras de seguridad, que grabaron cómo los ladrones la sustraían y toda la operación de desmontaje posterior.

Los agentes recuperaron finalmente una veintena de vehículos. Algunos de ellos fueron trasladados en grúas, dado que ya ni arrancaba el motor. Conforme eran desocupadas las infraviviendas, dos excavadoras municipales las derribaban, por lo que la zona quedó convertida en una pequeña escombrera. El juez instructor ha decretado el secreto de las actuaciones.

Los residentes del Sector VI se quejaron de la forma de actuar de los agentes y mantuvieron que los detenidos tan solo se dedican a la venta de chatarra. “Si alguien se encuentra la transmisión de un coche, no la va a dejar tirada”, añadía un vecino.

"No nos han dejado coger ni la ropa de los niños"

Durante las detenciones se vivieron momentos de mucha tensión en el Sector VI de la Cañada Real. Las familias se quejaban de que la policía irrumpió por la fuerza cuando los niños estaban todavía acostados y que empezó a derribar las infraviviendas de los arrestados.

Algunos familiares, en su mayoría esposas e hijos, se quejaron de que los agentes no les dejaron entrar a sus domicilios para recuperar los objetos de primera necesidad de los moradores, en especial de los más pequeños. “Con el frío que hace, no nos han dejado ni coger la ropa de los niños. Uno de ellos necesita una máquina de oxígeno para respirar por los catarros que cogen a menudo, y se ha quedado ahí dentro. Nos la dejó el hospital. Ahora veremos qué pasa con ella”, se quejaba Ángel, un vecino de esta zona de la Cañada Real. “Mis hijas llevan viviendo aquí entre 12 y 20 años. ¿Qué va a pasar ahora con sus hijos de seis, cuatro y un año, que no tienen ningún sitio para pasar la noche?”, se quejaba este hombre.

Fuentes policiales negaron que se derribaran viviendas en las que residieran menores de edad. Según su versión, se trataba de chabolas en las que se despiezaban los coches y después se quemaban en los alrededores.

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