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Pocos atascos en el primer día de Gran Vía con dos carriles

El Ayuntamiento cerrará el tráfico privado de los no residentes en la arteria de Madrid el próximo mes de junio

Una imagen de la Gran Vía de Madrid.
Una imagen de la Gran Vía de Madrid.

El primer día de apertura de la Gran Vía al tráfico privado tras las restricciones de Navidad se caracterizó por una gran densidad de circulación, pero bastante fluido, pese a la hora punta. Cruzar la arteria suponía pocos minutos, a pesar de que se mantuvieron las reducciones en los carriles en ambos sentidos. En las próximas semanas, el Ayuntamiento quiere licitar las obras para remodelar la vía.

Los principales problemas se daban desde la subida de la cuesta de San Vicente y hasta llegar a la plaza de Callao. Después, en el último tramo de salida hacia la calle de Alcalá, como se abre a más carriles, resultaba mucho más comodo a los conductores. Aun así, pasar esta arteria principal desde la Plaza de España hasta Alcalá no supuso este lunes más de ocho minutos, pese a que han quedado reducidos a dos los tres carriles de la Gran Vía.

El dispositivo de Navidad entró en vigor el 1 de diciembre. Entonces, el Consistorio menguó los carriles para los coches privados de dos a uno por sentido. Además, colocó bloques de hormigón para ampliar las aceras. Estos bloques —que sustituyeron las vallas de hierro del año anterior— sellan ya la frontera para los vehículos. Ahora, con la reapertura del tráfico privado, todos los coches de los no residentes pueden volver a cruzar la vía. Al menos hasta junio, cuando entrará en vigor la nueva gran área de prioridad residencial de Centro. Así lo prevé el plan de calidad del aire del Ayuntamiento, elaborado con el objetivo de reducir la contaminación en un 25% de aquí a 2020.

Se trata de un plan ambicioso que quiere cambiar el rostro de la calle más emblemática de Madrid. El nuevo proyecto plantea la ampliación de las aceras, así como la reducción y reordenación de los carriles para crear un sistema de movilidad donde se integre la bicicleta con el resto del tráfico rodado. En el tramo entre la plaza de Cibeles y la de Callao, la bicicleta convivirá con el resto de los vehículos en los ciclocarriles 30, quedando la calzada dividida en cuatro carriles.

Sin embargo, entre la Plaza de España y la de Callao, los ciclistas contarán, en sentido subida, con un carril bici independiente del resto de los vehículos, dada la pendiente de la calle. De este modo, queda este tramo con cinco carriles ya que en sentido bajada hacia Plaza de España, las bicicletas compartirán calzada con otros vehículos.

Ocho meses para reformar la arteria

El día de la presentación del diseño de la nueva Gran Vía, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sostuvo que las obras de remodelación durarán unos ocho meses. En el pasado mayo, la regidora afirmó que las obras comenzarían en enero de 2018, aunque ahora todo apunta a que la licitación y la puesta en marcha de las obras se va a retrasar algunas semanas.

De ser así, los madrileños podrán circular por la arteria remodelada aproximadamente entre finales de 2018 y la primavera de 2019, en plena campaña electoral, tal y como afirmó la portavoz Rita Maestre. El Ayuntamiento de la capital calcula que la reforma de la Gran Vía costará nueve millones de euros.

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