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Las ‘apps’ bajan a comprar a los mercados de Barcelona

El comercio de frescos busca atraer al público más joven a través de la tecnología

Juan Antonio Ortiz, presidente de la Asociación de Comerciantes del mercado de Provençals.
Juan Antonio Ortiz, presidente de la Asociación de Comerciantes del mercado de Provençals.

Juan Antonio Ortiz vende carne de potro y de cabrito en el Mercado de Provençals de Barcelona, en el barrio de Sant Martí. Con tal de aumentar sus ventas y seducir a la clientela más joven exploró cómo podía ampliar sus ventas a través de Internet. Llegó a mandar un mensaje a Amazon cuando el gigante puso en marcha su servicio de alimentación hace un año. Nunca obtuvo respuesta. Ortiz preside la asociación de comerciantes de su mercado y ha impulsado un acuerdo que permite que desde octubre todas las paradas puedan vender a través de Internet. La aplicación que utilizan se llama Manzaning. Es el fruto de una start-up ubicada en la incubadora de la agencia de desarrollo Barcelona Activa. Tiene un año y medio de vida. Centrada en el comercio de proximidad desde sus inicios, la app ha visto en los últimos meses una oportunidad en los productos frescos de mercado. 

Manzaning permite realizar la compra y recibirla sin salir de casa pero no a un gran proveedor, sino al comercio de toda la vida. Desde junio los mercados de Sant Gervasi, Lesseps, Provençals y Galvany se han unido a esta tecnología a través de sus sendas asociaciones de comerciantes. Los puestos pueden subir su catálogo de productos a la aplicación y los clientes hacer un pedido que puede combinar víveres de varias paradas. Asimismo estos últimos tienen la posibilidad de hacer consultas a los comerciantes a través de un chat. La start-up se encarga de procesar las peticiones y manda las cestas a través de una compañía de transporte: en bici, en moto o en coche según el tamaño.

Los clientes principales son parejas de entre 30 y 50 años que tienen hijos

Eva Tomàs trabajaba en una empresa textil ubicada a 70 km de Barcelona, donde reside. “Cuando llegaba a casa no había nada abierto y no quería sacrificar los sábados por la mañana para hacer la compra”, cuenta la CEO de Manzaning, que ideó su producto a raíz de su propia necesidad. Tomàs lamentaba que las tiendas que a ella le gustaban no estaban en Internet. “Las cifras de capilaridad del comercio de proximidad son enormes pero está muy poco digitalizado”, reflexiona. Su proyecto, que pretende hacer frente a la competencia de los gigantes de la venta en línea, cuenta ahora con un catálogo de 500 tiendas. Recibe unos 800 pedidos mensuales ―1,6 por comercio― con un tique de compra de 31 euros de promedio. La app, que emplea a ocho personas, aún no es rentable. 

Un informe de la escuela Isdigital.data sobre los hábitos de compra de alimentación en línea de 2017 revela que un 44% de los compradores incluye frutas y verduras en sus pedidos, mientras que un 37% compra carne y pescado. Los porcentajes siguen alejados del 88% de los productos envasados y del 82% de las bebidas. Sin embargo, la encuesta apunta a un auge en la demanda de productos frescos. En ellos también se centra Esdemercado.com, un portal de compra web nacido en 2012 que incluye en su oferta una selección de paradas ubicadas en los mercados de la Boqueria, Ninot, Galvany y Sarrià. En este caso la empresa escoge a puestos concretos ―tiene una selección de 20― siguiendo criterios de calidad, según cuenta el fundador del proyecto, Nacho Manent. Con cuatro empleados Esdemercado.com se encarga de la distribución en la capital catalana con una furgoneta refrigerada y recibe 800 pedidos cada mes, el 15% de ellos fuera de la ciudad y algunos de ellos hasta en otras comunidades autónomas que se envían por mensajero.

Manent explica que sus clientes principales son parejas de entre 30 y 50 años que tienen hijos. Tomàs define también un tipo de perfil mayoritario similar y lo acota a mujeres que trabajan y son madres. “Es una solución a la falta de tiempo, para conciliar”, reflexiona, comentando que los horarios de los mercados coinciden con la mayoría de jornadas laborales. Manent está de acuerdo con ella: “La gente ha dejado de ir al mercado por tiempo”. El fundador de Esdemercado.com asegura que la mayoría de vendedores ven Internet como “un canal más de venta”. El presidente de los comerciantes de Provençals reconoce que la implantación de la app, que empezó en octubre, es lenta: “Una semana recibes tres pedidos, otra cuatro, otra ninguno”. Sin embargo, ve este tipo de ventas como un complemento a la actividad convencional e incluye la apuesta de Manzaning en una estrategia de “reflote” de los mercados, igual que las actividades que organizan para niños para que las familias jóvenes “vuelvan al mercado”. Pese a esta sensación, estos equipamientos recibieron un 7,5 sobre 10 en la última Encuesta de Servicios Municipales. 

El Consorcio de Comercio, Artesanía y Moda de Cataluña cuenta con un catálogo de 15 aplicaciones que sirven para fomentar el comercio de proximidad. Todas ellas tienen como objetivo ayudar a las pequeñas tiendas a resistir y seguir abiertas en unos tiempos en los que el comercio electrónico está en constante aumento, con un crecimiento de un 21% en España en 2016. Las compras por Internet cada vez cubren un abanico de oferta más amplio. Más allá de los supermercados, la mayoría de ellos instalados en la red, el gigante del sector en lo mundial, Amazon, también ofrece productos de mercado a través de convenios con proveedores locales al mayor. Justo la semana pasada anunció a sus clientes que empezaba a vender pescado fresco en colaboración con el distribuidor tarraconense Garcimar.

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