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El independentismo blinda a sus cargos dentro de las listas del 21-D

Solo el presidente de Òmnium Jordi Cuixart y tres miembros de la Mesa del Parlament declinaron ir a las candidaturas

La rueda de prensa de despedida del diputado Lluís Corominas, acompañado por David Binvehí (der.) y Marta Pascal (izq.). FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS

Esquerra Republicana (ERC) y el Partido Demócrata Catalán (PDeCAT) prometieron, desde que se convocaron las elecciones del 21 de diciembre, que incluirían en sus listas a los consejeros destituidos por la aplicación del artículo 155 de la Constitución (ahora en prisión preventiva o en Bélgica) y a otros cargos que tuvieran causas judiciales por el proceso independentista. Hoy vence el plazo para registrar las listas y los partidos no se han alejado del guion, blindando a los cargos en las candidaturas. Solo el presidente de Òmnium Jordi Cuixart y tres miembros de la Mesa del Parlament declinaron el ofrecimiento.

La decisión de incluir a los exconsejeros, los líderes de las entidades independentistas y los diputados de la Mesa de la Cámara catalana va más allá del reconocimiento a su trabajo, el rechazo a su encarcelación y procesamiento judicial por sedición malversación y rebelión o el puro gancho electoral. Si finalmente la causa recae en el magistrado Pablo Llarena del Tribunal Supremo —ahora la del expresident y los exconsejeros está en la Audiencia Nacional—, solo podría mantenerse allí si al menos uno de los encausados mantiene el aforamiento.

El proceso de diseño de las listas no ha sido fácil para los partidos independentistas. Pese a que Carles Puigdemont estuvo a punto de adelantar las elecciones, las formaciones no estaban preparadas para unos comicios. La huida de parte del Govern destituido a Bruselas y la decisión de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela de enviar a prisión preventiva a ocho exconsejeros, terminó por distorsionar un proceso que no se ha caracterizado precisamente por ser plácido. El tira y afloja por una lista unitaria, que no fructificó, también ha enrarecido el ambiente.

Una de las incógnitas mayores sobre las listas electorales se desveló ayer. El hasta ahora líder de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, anunció que aceptaba a título personal ser el número dos de Junts per Catalunya, la lista impulsada por Puigdemont. El anuncio llegó el mismo día en que Sànchez y Cuixart cumplían un mes en la cárcel en Soto del Real (Madrid). El portavoz de Òmnium, Marcel Mauri, había asegurado el pasado martes que ninguno de sus miembros iría en una lista al considerar que la entidad “es de todos”.

Cuando se planteó la posibilidad de una gran candidatura unitaria del independentismo, la idea sobre el papel era idílica: todos los exconsejeros, los Jordis, los miembros de la Mesa del Parlament... Pero enterrada esa opción —principalmente porque la CUP no quería ir en ninguna candidatura con el PDeCAT, y ERC sabe que nunca había tenido el poder tan cerca—, cada partido barrió para su casa. Los republicanos nunca mencionaron la posibilidad de llevar a los presidentes de la ANC y Òmnium en sus listas. Puigdemont sí lo hizo, porque su idea era aparcar las siglas y hacer “una lista de país”.

ERC aprobó sus listas el pasado sábado y puso en los puestos de salida a todos los consejeros que tuvo durante el mandato de Junts pel Sí. Dolors Bassa y Meritxell Serret son las número uno por Girona y Lleida, respectivamente. En Barcelona, la lista la lidera el exvicepresidente Oriol Junqueras, seguido de Marta Rovira, la líder in pectore de la formación. La candidatura es cremallera, alterna hombres y mujeres, y por tanto Raül Romeva va en el tercer puesto, Carles Mundó en el quinto y Toni Comín en el séptimo. La cuarta posición es para la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que finalmente ha decidido concurrir.

Abandonos

El sexto puesto de los republicanos estaba reservado para Anna Simó, secretaria primera de la Mesa de la Cámara. La histórica diputada de Esquerra declinó la invitación el mismo sábado argumentando que ya había anunciado que la pasada legislatura sería la última para ella. Algo similar ocurre con el neoconvergente y exmiembro de la Mesa Lluís Corominas, que ayer se despidió de la primera línea de la política tras cuatro legislaturas. Su compañera en el órgano de presidencia del Parlament, Ramona Barrufet (PDeCAT) también anunció durante su declaración ante el Supremo que abandonaría la política.

El vicepresidente primero del Parlament y alcalde de Besalú (Girona), Lluís Guinó, está en las quinielas de los nombres que Puigdemont baraja para liderar su lista en Girona. El PDeCAT no ha revelado el resto de los elegidos para las listas pero se da por hecho que los exconsejeros Josep Rull, Joaquim Forn, Meritxell Borràs, Lluís Puig y Jordi Turull estarán en posiciones de privilegio que les permitan salir elegidos.

La última palabra sobre el puesto que ocupe cada uno en la candidatura la tendrá el expresident. El consejo nacional del PDeCAT decidió el miércoles dar carta blanca a los coordinadores de la formación, Marta Pascal y David Bonvehí, y al expresidente Artur Mas para cierren que terminen de cerrar la lista. El plazo vence hoy.

La exconsejera Clara Ponsatí, que era independiente, descartó ir en una lista que no fuera unitaria. El partido de Ada Colau, Catalunya en Comú, también blindó a Joan Josep Nuet, de Esquerra Unida i Alternativa, en el quinto puesto por Barcelona. Nuet, secretario tercero de la Mesa del Parlament, quedó en libertad sin fianza tras declarar ante el Supremo.

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