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La clínica de Navarra abre sede en Madrid

130 médicos trabajarán en este hospital privado con 74 camas que potenciará los tratamientos de corta duración

Uno de los quirófanos altamente tecnificados de la sede madrileña de La Clínica Universitaria de Navarra. Ver fotogalería
Uno de los quirófanos altamente tecnificados de la sede madrileña de La Clínica Universitaria de Navarra.

La Clínica Universitaria de Navarra, uno de los centros sanitarios más reconocidos de España, abrirá este mes un nuevo hospital en Madrid. “La intención es acercarnos a nuestros clientes del sur [de la Península] y a los residentes en la capital”, dice José Andrés Gómez Cantero, director general de la institución, cuya central en Pamplona recibe el 65% de sus pacientes de fuera de esa ciudad.

La sede de Madrid tendrá 74 camas y se centrará en los tratamientos de corta duración. Gómez Cantero destaca que han potenciado una cirugía “muy efectiva y rápida” con la que los pacientes “enseguida se podrán ir a casa”. La empresa Inversiones Tirema ha construido el edificio, y la clínica pagará un alquiler por su uso.

La Clínica Universitaria de Navarra abrió en Pamplona hace 55 años. En 1997 sus responsables empezaron a estudiar la posibilidad de abrir sede en Madrid, de donde proceden buena parte de sus pacientes. Eso ayudaría, además, a acortar el viaje a aquellos que viajan a Pamplona desde Andalucía y otras regiones del sur. En 2005 abrieron un centro de consultas externas y de diagnóstico por imagen en la calle del General Martínez Pozas. Ahora, esos profesionales y muchos otros nuevos se mudarán a la nueva sede, situada en la calle del Marquesado de Santa Marta (en el distrito de San Blas-Canillejas), que está a 10 minutos en coche del aeropuerto de Barajas.

Rafael Martínez-Echevarría, profesor de primaria madrileño y padre de un bebé de seis meses, lleva yendo con su mujer a la clínica de Pamplona desde el embarazo. Su hijo sufre ventriculomegalia. “El hecho de no tener que estar desplazándonos de aquí para allá nos viene muy bien”, afirma.

En total, 130 médicos, procedentes de la sanidad pública y de la privada, integrarán su panel profesional. Todos tendrán dedicación exclusiva. “Yo antes trabajaba en el Hospital Universitario Morales Meseguer, de Murcia, público, y además tenía una consulta privada y daba clases en la universidad”, dice Bernardino Miñana, el responsable de Urología en la nueva sede de Madrid. “Aquí lo tengo todo integrado”. Miñana recalca también la ventaja de contar con alta tecnología diagnóstica y “con tratamientos multidisciplinares, que facilitan el camino a la rapidez de diagnóstico y a los tratamientos personificados”.

Gómez Cantero también destaca que la institución funciona sin ánimo de lucro y que sus beneficios se reinvierten en la propia clínica y en la universidad, en docencia, investigación y calidad asistencial.

El nuevo centro, que aspira a hacer 100.000 consultas en los primeros tres años, cobrará entre 100 y 250 euros por una consulta con un especialista, y en el caso de los chequeos, las tarifas oscilan entre los 1.500 y los 2.500 euros, en función de las pruebas diagnósticas necesarias. La institución ofrece los precios cerrados, independientemente de si surgen complicaciones. Muchos de los pacientes les llegan a través de aseguradoras. En Madrid, 2.169.285 personas tienen un seguro privado (según datos de 2016), y la cifra aumentó un 4,4% el año pasado respecto a 2015.

La clínica tendrá 46 especialidades y “pondrá un interés particular”, en palabras de su director general, en el desarrollo de cinco: salud de la mujer, chequeos, pediatría, traumatología y oncología.

“Tenemos uno de los programas más avanzados de Europa de inmunoterapia”, dice Antonio González, responsable de oncología. “Utilizamos las células del propio paciente para desarrollar los tratamientos. A veces el tumor bloquea el sistema inmune y lo que conseguimos en algunos casos es quitar ese bloqueo”, continúa. “Tenemos 325 ensayos clínicos abiertos”.

En el área de chequeos, el centro cuenta con una gran experiencia. En Pamplona ha hecho 45.000 revisiones desde 2001. “En mayores de 40 años, hemos detectado que un 3,1% de las personas tienen cáncer sin sufrir síntomas”, dice Óscar Beloqui, responsable del área. “En pacientes de más de 60 años, el porcentaje sube al 5%. Es importante detectarlo de forma precoz para poder tratarlo a tiempo”. La edad media de las personas que acuden a hacerse un chequeo es de 53 años.

En el área de la mujer, “los tratamientos de fertilidad serán distintos por nuestra visión cristiana de la vida”, según José Andrés Gómez, director general de la clínica, que pertenece al Opus Dei. “In vitro no vamos a ofrecer”, añade. Luis Chiva, responsable del área, da más detalles: “Nosotros vamos a dar una fertilidad que esté basada en el respeto al embrión. Los gametos vendrán de la pareja, no habrá donantes y ayudaremos a las mujeres a reconocer sus días de máxima fertilidad”.

Chivas dice que el centro abrirá las puertas a las mujeres embarazadas de un feto incompatible con la vida. “Si no quieren abortar, pueden venir aquí”, invita. “La experiencia que hay cuando das a luz a una vida que va a durar unas horas y acompañar al bebé el poco tiempo que viva es muy bonita”, asegura. “Este tema toca la entraña de por qué estoy aquí”, añade.