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Fernando Vijande, el amigo español de Andy Warhol

La Fundación Suñol recuerda al galerista que internacionalizó el arte tras el franquismo

Warhol y Vijande, durante la estancia del primero en Madrid.
Warhol y Vijande, durante la estancia del primero en Madrid.

Culto, elegante, simpático, amante del riesgo y profundamente comprometido con el arte y la cultura. Así recuerdan el marchante Fernando Vijande (Barcelona, 1930-Madrid, 1986) sus artistas y amigos, reunidos alrededor de Sergi Aguilar, director de la Fundación Suñol, en la presentación de la exposición Fernando Vijande. Retrato: 1971-1987, abierta hasta el 7 de abril. La muestra es un doble homenaje al galerista que volvió a poner los artistas españoles en el mapa internacional, tras la parálisis del franquismo y contribuyó a desarrollar la colección de Josep Suñol, su amigo desde la juventud.

“Suñol compró sistemáticamente las obras que exponía Vijande desde 1976 cuando se trasladó a una vivienda construida por Josep Lluís Sert para albergar su colección, que se inauguró con un happening de Miralda”, indicó Aguilar, comisario del proyecto junto con José Luis Alexanco. Pese a no ser arquitecto Alexanco se encargó de convertir el espacio subterráneo de un garaje en la nueva galería de arte madrileña de Vijande, que se inauguró en 1981. Una década antes el marchante había fundado con la americana Gloria Kirby, la Galería Vendrés con la idea de vender antigüedades, si bien pronto cambió de rumbo. Tanto Alexanco como Aguilar formaron parte de la escudería de Vijande como Darío Villalba, Claudio Bravo y Carmen Calvo, además de los críticos Fernando Huici, María Escribano y Margit Roswell, todos ellos presentes para recordar “un marchante irrepetible, tan creativo como sus artistas”, según Alexanco.

Tres plantas y 51 artistas

La exposición es la primera que ocupa las tres plantas de la Fundación con obras de 51 artistas, 14 de los cuales son catalanes. La gran mayoría de piezas son de aquella época y todas pertenecen a la colección Suñol, la familia Vijande y los propios artistas, así que no suelen verse a menudo. “A su muerte prematura Vijande dejó un gran fondo de obras, pero también una gran deuda”, aseguró Huici. Entre las obras destacan piezas de Juan Muñoz, Gordillo, Pérez Villalta, García-Alix, Muntadas y los dobles retratos que le hicieron Warhol y Mapplethorpe, cuya obra expuso por primera vez en España.

“Cuando organizó la muestra de Warhol de forma excepcional puso una entrada de pago y el éxito fue tal que tuvo que volver a imprimir”, recordó Alexanco, que ha revivido la atmósfera de la galería Vijande con grandes reproducciones fotográficas de los espacios y los carteles de sus exposiciones. En los últimos estertores del franquismo, dos de estas llegaron incluso a ser censuradas: Eros y el arte actual y La Paloma, una colectiva dedicada a la figura de Picasso. “Zush siempre lamentó que no le censuraran también la suya”, bromeó Alexanco.

La muestra reivindica una época especialmente pujante de la escena española, que culminó con la muestra New Images from Spain, celebrada en 1980 en el Museo Guggenheim de Nueva York, exclusivamente con artistas de Vijande. “Para aquella exposición visité los estudios de 91 artistas españoles”, subrayó la comisaria Margit Rowell, que destacó la visión internacional de Vijande. Por su parte, Darío Villalba recordó los centros extranjeros donde pudo exponer gracias al marchante y Alexanco apuntó como su acción cosmopolita desbordó el espacio de la galería y el formato expositivo. Entre otros eventos, que sólo quedan en la memoria de quienes los vivieron, acogió un concierto de Derribo Arias, un happening de Allan Kaprow, padre de este generó artístico y una performance de la violonchelista Charlotte Moorman, colaboradora habitual de Nam June Paik.