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El PDeCAT recrimina a Junqueras su perfil bajo

El líder republicano elude los últimos días un compromiso claro

El exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras.
El exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras. EFE

“¡Con humildad, firmeza, coraje y valor, iniciamos un camino histórico! Ganaremos la libertad”. Es la frase que aparece fija en la cuenta de Twitter del exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, el líder catalán que alardea de haber sido siempre un independentista convencido, aunque en los cinco días de vértigo que han transcurrido desde que el Parlament proclamó la secesión no ha actuado con la determinación que predica, según le reprochan algunos sectores del independentismo.

“Junqueras ha vuelto a hacer de Junqueras”, aseguran fuentes del PDeCAT para arremeter contra el exvicepresidente. “Sí. Hemos ganado la libertad para construir un nuevo país”, escribió en la red social cuando el Parlament proclamó la independencia la tarde del 27 de octubre, pero al día siguiente, el primero de la nueva república, publicó un artículo en El Punt Avui en el que parecía renunciar al nuevo escenario que acababa de nacer en Cataluña y al que respondió de inmediato el Gobierno con el artículo 155.

“En los próximos días tendremos que tomar decisiones y no siempre serán fáciles de entender”, decía Junqueras en ese artículo, en el que se aventuraba ya su aceptación de la legalidad española y que el independentismo acudiría a las elecciones convocadas por Mariano Rajoy, entendiéndolas como una manera de “consolidar” la república catalana.

El segundo día de la secesión, el domingo 29, fue día de descanso, como si nada hubiera sucedido, y el lunes 30, el tercero, trascendió que Carles Puigdemont había viajado a Bruselas. La decisión no la conocía, según fuentes del PDeCAT, ni el propio Junqueras, que acudió a la sede de ERC a presidir la reunión de la comisión permanente por la mañana y de la ejecutiva por la tarde. Entre medias, también pasó por el que fue su despacho oficial en el Departamento de Economía y estuvo un rato, pero no se quedó, para evitar ser desalojado por los Mossos d’Esquadra.

Cosas que no van bien

Por la noche, Junqueras fue entrevistado en TV3 y echó balones fuera cuando le preguntaron de qué había servido declarar la independencia: “Si usted quiere hacer una lista de cosas que no van tan bien como querríamos, yo se lo acepto, porque yo querría que fuera todo perfecto”, respondió. Después exhibió como un éxito que el Gobierno del PP aplique el artículo 155 poco menos de dos meses en lugar de los seis que inicialmente se habían previsto. También vino a decir que no se sentía destituido. “Lo que hace el Govern es trabajar en todos los ámbitos. Entendemos que Bruselas es un ámbito donde se puede hacer mucho trabajo”, afirmó.

El martes 31, cuarto día, el exvicepresidente volvió a exhibirse en público, esta vez en el Parlamento catalán, con una senyera de fondo y la bandera europea, con otros cuatro de los consejeros destituidos, para seguir la intervención desde Bruselas del expresident. Pero continuó sin hacer declaración alguna de calado. “Con Puigdemont diciendo lo que decía y plantando cara, lo razonable es que el exvicepresidente se hubiera mojado más, pero nada de eso pasó”, le recriminan desde el PDeCAT, el partido que nunca ha escondido en privado los recelos que les genera Oriol Junqueras.

Ayer, quinto día de la independencia, continuó con su perfil bajo, no exento de proclamas. Publicó un artículo en el The New York Times titulado “Cataluña no se rendirá” en el que también aboga por “una sólida alianza con todos los actores sociales y económicos”.

Hoy, sexto día tras la declaración unilateral de independencia, Junqueras está citado a declarar en la Audiencia Nacional.

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