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El ‘consejo en la sombra’ que asesora la estrategia del presidente catalán

El presidente y Junqueras mantienen reuniones confidenciales con personas externas al Govern para coordinar la estrategia independentista

Desde la izquierda, Artur Mas, Xavier Vendrell, Oriol Soler y David Madí.
Desde la izquierda, Artur Mas, Xavier Vendrell, Oriol Soler y David Madí.

Muchos hablan de ello pero con discreción y sin salir al escenario. “Gobierno en la sombra”, “comité invisible”, “estado mayor” o “sanedrín del procés” son algunas de las descripciones que se han utilizado para referirse a las reuniones que los líderes independentistas han mantenido de forma periódica este 2017 con personas de confianza para asumir decisiones colegiadas sobre el 1-O. La Generalitat confirma que el presidente, Carles Puigdemont, y el vicepresidente, Oriol Junqueras, se han reunido de forma confidencial con personas externas al ejecutivo para analizar la estrategia a seguir hasta la independencia.

Personas que han participado en estos encuentros consultivos explican que se les convoca el mismo día, para evitar filtraciones, y que la mayoría son asistentes esporádicos, con la excepción de los jefes del grupo parlamentario de Junts Pel Sí, Jordi Turull y Marta Rovira, el expresidente Artur Mas y los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural. Un portavoz del Departamento de Presidencia confirma que Puigdemont “mantiene contactos, evidentemente, con gente que no está en el Gobierno. Se producen reuniones porque se trata de un movimiento colectivo, forma parte de la dinámica. Pero las decisiones ejecutivas y la responsabilidad la asume exclusivamente el Gobierno”.

El analista Francesc-Marc Àlvaro, situado en el entorno ideológico del PDeCAT, escribió que este consejo fantasma debía servir para superar posibles divisiones: “Dar atribuciones a una cápsula de mando (o comité invisible) integrada por asesores externos del president que dibujan escenarios de choque respondía a este plan b y era una manera de crear —tarde y mal— el estado mayor que nunca ha tenido el independentismo. Un estado mayor bendecido por Artur Mas, con figuras como el republicano Xavier Vendrell, el convergente David Madí y el editor próximo a ERC Oriol Soler”.

Las personas que han participado en estos cónclaves consultadas por EL PAÍS aseguran que Soler es uno de los organizadores. Soler no quiere hacer comentarios al respecto hasta pasado el 1 de octubre. Soler es presidente del grupo editorial Som y fue uno de los fundadores del diario Ara. Fue coordinador en 2014 de la campaña de la ANC para el 9-N y también trabajó en la campaña de Junts pel Sí en las elecciones de 2015. Soler participó en agosto en la cena que los republicanos Junqueras y Rovira celebraron en casa del productor de televisión Jaume Roures con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y con el líder de En Comú Podem, Xavier Domènech.

Una foto como testimonio

El único testimonio gráfico que existe de estas reuniones se difundió en las redes sociales el pasado julio, el día antes de que Puigdemont forzara la crisis de gobierno que hizo saltar a cuatro consejeros. En la fotografía, tomada en el Hotel Colón de Barcelona, aparecían Madí, Turull y Vendrell. Madí niega a EL PAÍS que haya participado en reuniones de ningún tipo: “Es absolutamente falso, lo he desmentido muchas veces. Me dedico a la vida profesional y dejé la política hace casi ocho años”.[…] Madí es miembro de una familia de fuerte espíritu catalanista de la burguesía barcelonesa, nieto de Joan Baptista Cendrós, empresario de éxito gracias a la loción Floïd y uno de los fundadores de Òmnium Cultural. Madí ha sido referente político del liberalismo nacionalista catalán: asumió la secretaria de Comunicación y Estrategia de Convergencia con Mas. Fue su mano derecha durante los años de oposición a los gobiernos tripartitos y fue el director de orquesta de la campaña que en 2010 llevó a Mas a la presidencia de la Generalitat. En aquel momento dejó la primera línea política y trabajó como consejero de multinacionales como Telefónica, Deloitte, Applus o Endesa.

Vendrell fue rival de Madí en 2010 como director de campaña de ERC y también abandonó oficialmente la política para trabajar en el sector privado. Vendrell, que fue en los 80 dirigente del MDT —el brazo político de la banda terrorista Terra Lliure—, se ha caracterizado por su dogmatismo. En un acto del pasado 8 de septiembre con Puigdemont, Vendrell avisó a los miembros del PSC de esta manera: “Id con mucho cuidado, estamos en un momento histórico y todos nos acordaremos del papel que ha hecho cada uno”.

Rovira confirmó en julio al digital Crític la existencia de reuniones extraoficiales: “¿Que hay múltiples reuniones y puntos de encuentro en los que se está trabajando todos los aspectos en relación con el referéndum? Sí. Pero quien toma las decisiones es el Gobierno”. El exconsejero de Empresa y Conocimiento Jordi Baiget reflexionó el pasado julio en El Punt Avui que las decisiones sobre la carrera independentista no siempre las asumían los miembros del ejecutivo: “Una parte del Gobierno no está en el núcleo duro de las decisiones, y esto genera lo que genera. A mí, y a otros, ¿se nos consulta la estrategia que tenemos que hacer? No”. Baiget fue apartado del ejecutivo por expresar sus dudas sobre el 1-O.

Encuentros lejos de las cámaras

El secretismo ha sido clave en estas reuniones que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras han mantenido desde la pasada primavera con miembros destacados de las fuerzas políticas y sociales independentistas. La ausencia de estos encuentros en la agenda pública del presidente y del vicepresidente de la Generalitat se justifica porque no son actividades vinculadas a la tarea de gobierno. Muy poca información ha trascendido de estos cónclaves consultivos porque se toman medidas para evitarlo, como la alternancia de los lugares de encuentro o comunicar la convocatoria a última hora.