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Las huelgas de metro disparan un 50% la polución en Barcelona

Un estudio revela el impacto de los paros en los transportes públicos en la calidad del aire

Las 12 jornadas de huelga parcial que llevó a cabo la plantilla del metro de Barcelona tuvieron consecuencias sociales más allá de los problemas de movilidad. Durante los días de paro del suburbano la concentración de particulas de monóxido de nitrógeno (NO) en la capital catalana aumenta de media un 48%, principalmente por el incremento del uso del vehículo privado, según un estudio de Instituto Global de Barcelona (ISGlobal).

El informe estudia el impacto que las huelgas del transporte público han tenido en la calidad del aire de Barcelona entre 2005 y 2016. Y para ello han tenido en cuenta la concentración de diversos contaminantes, como monóxido de nitrógeno (NO), dióxido de nitrógeno (NO2), partículas PM10, PM2,5 y PM1, carbono negro (BC) y monóxido de carbono (CO), responsables de la muerte prematura anual en Barcelona de más de 3.000 personas. En esos 12 años, en los que se han llevado a cabo en la capital catalana 208 jornadas de paros ya sea de autobús, metro o tren, las partículas contaminantes aumentaron entre un 4% (NO2) y 8% (NO) de media.

 

Pero fue durante las huelgas del metro cuando la concentración de monóxido de nitrógeno llegó a disparase casi un 50%, debido a que es el medio de transporte público más usado en Barcelona. En 2015 se validaron 385 millones de viajes en el suburbano, lejos del autobús (187,8 millones), de Rodalies (106,4 millones) y de los Ferrocarrils de la Generalitat (79,7).

Para Xavier Querol, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el aumento de estos contaminantes está relacionado con el uso del vehículo privado en la ciudad: “La subida se detecta sobre todo en contaminantes que emiten directamente los coches, como el carbono negro, el monóxido de nitrógeno y el monóxido de carbono, y menos en otros contaminantes que dependen de otros procesos además del tráfico”.

Los vehículos, según cálculos del Ayuntamiento de Barcelona, son los responsables de más del 60% de las emisiones de algunos contaminantes, como el NO2, que se respiran en la ciudad y que son un grave problema de salud pública. Además de muertes prematuras, la polución retrasa el desarrollo neurológico de los niños y les provoca falta de concentración, según demostró un estudio del propio ISGlobal.

Más transporte público

 Los autores del estudio destacan en sus conclusiones la importancia que tiene el uso del transporte público para reducir uno de los principales problemas de salud pública que sufre Barcelona: “Es imprescindible para combatir los altos niveles de contaminación atmosférica urbana”, señala Xavier Besagaña, investigador de ISGlobal, centro impulsado por la Fundación la Caixa y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC. El investigador añade: “Cerca de la mitad de los desplazamientos interurbanos en Barcelona se realizan todavía con vehículo privado, lo cual ofrece margen para potenciar el transporte público y mejorar la calidad del aire”.