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“Antes del 1 de octubre es imposible hallar una salida; después, es imprescindible”

Coscubiela, portavoz de Catalunya Sí Que es Pot: "El 'procés' no se resuelve con vencedores y derrotados”

Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya Sí Que es Pot. Vídeo: Quality

Sin pretenderlo, Joan Coscubiela se convirtió el jueves en el protagonista de uno de los muchos días históricos que el proceso independentista ha celebrado en los últimos años. El portavoz de Catalunya Sí que es Pot (CSQP) cargó contra la mayoría de Junts pel Sí y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, por violar los derechos de las minorías y menospreciar un ente, el Consejo de Garantías Estatutarias, propio de la legalidad catalana.

Pregunta. ¿Qué cambia tras la aprobación de las leyes de referéndum y de transitoriedad?

Respuesta. La mayoría independentista ha destrozado el gran capital político que teníamos las fuerzas soberanistas, las que estamos a favor del derecho a decidir. En 48 horas, el presidente, Carles Puigdemont, y el vicepresidente, Oriol Junqueras, se cargaron esa fortaleza moral que era la defensa de la democracia. Han vulnerado los derechos básicos de los grupos parlamentarios. Ha sido un error político imperdonable que ha dejado herida la reivindicación del referéndum y posiblemente su imagen en el exterior.

P. ¿El único vencedor de todo es el Gobierno central?

R. Si alguien cree que el 1 de octubre o el día después se puede resolver por la vía de vencedores y derrotados, comete un error profundo.

P. La bancada de la oposición le aplaudió tras defender los derechos de los diputados. ¿Se siente símbolo de la unidad de la oposición?

R. No me considero símbolo de nada. Había aplausos, como los del PP, que eran absolutamente farisaicos.

P. Usted es de los que advierten que la honda división del Parlament se puede trasladar a la sociedad catalana.

El ‘procés’ no se resuelve con vencedores y derrotados”

R. El Parlament expresa una división social profunda en Cataluña. Mariano Rajoy lleva cinco años sin ofrecer ninguna respuesta y eso tiene un coste. Ha sido muy irresponsable por su parte pensar que esto se resuelve como hace él, con el paso del tiempo. Las aguas que no se tratan se acaban pudriendo. Hay que hallar una salida. Antes del 1-O es imposible, después del 2-O es imprescindible. Pero de momento, ahora, que no se eche más leña al fuego. Y en eso tenemos que tener mucha responsabilidad las fuerzas políticas y los medios de comunicación.

P. ¿Echar más leña al fuego es aprobar la ley de transitoriedad?

R. Puedo entender que el miércoles no hubiera otro remedio que aprobar la ley del referéndum, porque Junts pel Sí y la CUP se habían comprometido a ello, pero ¿era necesario incidir el jueves? ¿Y utilizar el argumento tan peligroso de que la mayoría, si así lo acuerda, puede saltarse los derechos de la minoría? Es lo más dramático que ha pasado en este pleno. Eso fue lo que me decidió a cambiar la intervención que llevaba pensada. Hubo un momento determinante: cuando la portavoz de Junts pel Sí [Marta Rovira] justificó que desoían por segunda vez un acuerdo del Consejo de Garantías porque se habían conseguido con presiones por la puerta de atrás y el presidente y el vicepresidente de la Generalitat se pusieron a aplaudir como hooligans, pese a que aplaudían una intervención que iba en contra de una institución catalana.

Se han vulnerado los derechos básicos de los grupos parlamentarios”

P. Han rechazado la moción de censura de Ciudadanos.

R. Estos no son momentos de mociones de censura, sino de intentar que esto no acabe peor de lo que está.

P. ¿Qué se celebrará el 1-O?

R. Está claro que no será un referéndum vinculante: no es inclusivo, no tiene garantías democráticas y tampoco reconocimiento internacional.

P. JxSí y la CUP sostienen que no había otra fórmula.

R. Hace mucho tiempo que la posición del PP nos lleva a un camino sin salida. Pero eso no justifica que PDeCAT y ERC protagonicen fugas hacia adelante. Han desaprovechado muchas oportunidades de ampliar el apoyo al referéndum. Y, claro, plantear una ley de referéndum el 31 de julio hacía inviable que nosotros la apoyáramos, fuera como fuera su tramitación. No es normal que este Parlament haya dedicado 10 veces más esfuerzos al debate de la desaparición del Consell Comarcal del Barcelonès que al debate de la ley del referéndum y la de transitoriedad.

P. ¿Catalunya Sí que es Pot se borra del referéndum?

R. Al contrario. Lo vamos a defender más que nunca. Es ahora cuando el referéndum necesita más que nosotros nos impliquemos. Vamos a insistir en una fórmula que ya propusimos en el Congreso en 2014, que es la que en su momento puso sobre la mesa Francisco Rubio Llorente y que dos sentencias del Tribunal Constitucional avalan. Eso se tendrá que poner sobre la mesa a partir del 2 de octubre.

P. Pero PP y PSOE se niegan.

R. Yo soy de la cultura de Alex Salmond (exprimer ministro escocés), que nos ha aconsejado que esto es un maratón.

P. En el pleno también se ha evidenciado la profunda división de Sí que Es Pot.

R. Es fruto de las dificultades objetivas de la gestión del grupo han salido chispazos, que se han complicado en el último periodo como consecuencia de las dificultades de integración de Podem Catalunya en Catalunya en Comú. Los conflictos externos afloran en nuestro grupo.

El hombre de los mil conflictos

Trabajar con Joan Coscubiela (Barcelona, 1954) no debe ser fácil. El conflicto le ha acompañado allí por donde ha pasado. Este abogado laboralista no ha evitado nunca el cuerpo a cuerpo. Sus críticos le acusan de altivo, dogmático y pontificador. Sus defensores —también desde la oposición— aseguran que esa imagen es la que deriva de una preparación profunda de sus intervenciones. Su defensa de los derechos de los parlamentarios le convirtió el jueves en símbolo de la fractura que sufre hoy la Cámara Catalana, al ser ovacionado por diputados de Ciudadanos, PSC, PP y de su propio grupo.

Mientras Coscubiela admitía no sentirse avergonzado del apoyo de populares y liberales, desde Junts pel Sí Jordi Orobitg arremetió contra él: “Hay personas que soñaron que serían ovacionadas como secretarios generales del politburó y han acabado siendo aclamadas por la derecha más reaccionaria”. Era una alusión a su pasado. Formado ideológicamente en el PSUC y bregado sindicalmente en CC OO, Coscubiela dirigió la central catalana —que fundó su padre— durante 13 años, durante los cuales reforzó el corpus catalanista de la organización en una maniobra que no todas las familias digirieron.

Era la época de división sindical más dura de las últimas décadas en Cataluña, en la que no logró ninguna entente con José María Álvarez (UGT). Y fue también desde esa posición en CC OO desde la que le echó un duro pulso a José María Fidalgo, a quien acusaba de querer limitar la autonomía del sindicato catalán y uniformizar Comisiones en toda España. Y ganó: fue clave para que este cayera ante Ignacio Fernández Toxo.

Coscubiela no se sonrojó cuando cruzó un puente polémico, el que le llevó desde la lucha obrera hasta Esade, escuela de directivos. Vetado por CiU para ser el Síndico de Barcelona, se lanzó al Congreso como portavoz de Iniciativa per Catalunya, donde protagonizó broncas con ministros y diputados, especialmente obsesionado con el PP, al que llegó a preguntar con ironía cuántos de sus diputados populares había que no tuvieran una cuenta oculta

Ahora lidia con la división interna de su grupo. Quedó de manifiesto el jueves, cuando su compañero de bancada Albano Dante Fachin se negó a sumarse a los aplausos de la oposición. El enésimo síntoma de los conflictos internos de Sí que es Pot. Y de Coscubiela.