Las entidades piden 300 millones para la tercera edad

En un manifiesto, la ACRA sitúa el sector de la dependencia como “el de peores condiciones laborales”

“Es inexplicable el abandono que está sufriendo el sector de la gente mayor por parte de la Generalitat”, denunció ayer la presidenta de la Asociación de Recursos Asistenciales (ACRA), Cinta Pascual, después de entregar un manifiesto en el Parlament. Las entidades firmantes —los agentes sociales y económicos del sector de la atención a la tercera edad en Cataluña— reclaman a la Generalitat 300 millones de euros para incrementar los salarios de los trabajadores. Este año se han destinado 2.864 millones de euros para el Departamento de Bienestar Social.

Dentro del ámbito de la atención a las personas, el manifiesto sitúa el sector de la dependencia como “el de peores condiciones laborales”, lo que provoca el deterioro y colapso de las residencias de gente mayor y centros de día. También concluye que el maltrato financiero al sector compromete la atención de calidad a los 57.000 ancianos que actualmente son atendidos y que “quieren una mejora presupuestaria que dignifique la atención de la gente mayor”.

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), y las asociaciones SOS Gent Gran Barcelona y Santa Coloma, llevan todo el año protestando por el abandono que sufre el sector. Los integrantes de las asociaciones se quejan de que, en los centros, los cuidadores son insuficientes: “Se olvidan de curar a los abuelos, pero es normal porque solo hay dos trabajadores por planta”, lamentan. Además, denuncian que hay poco material: “No hay toallas, se seca a la gente mayor con sábanas”, dicen familiares de afectados. Y agregan que tener poco personal provoca que la higiene de los ancianos se descuide y que no se hagan actividades para entretenerles.

Listas de espera

Otro problema del sector son las listas de espera para obtener una plaza pública. En la comarca del Barcelonès, pueden llegar a superar los cuatro años. Por eso, los abuelos de grado II o III —con alto grado de dependencia reconocida— que necesitan ingresar, deben desplazarse largas distancias desde su casa para encontrar una plaza. Por ejemplo, en la residencia pública de Canet de Mar actualmente hay unos 90 ancianos procedentes del Barcelona.

Un estudio de la FAVB destaca que en la ciudad existen 5.208 plazas públicas, incluyendo los convenios, y hay 11.844 solicitantes (cada persona puede hacer tres peticiones).

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