Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una mujer lleva un año y medio esperando para una prótesis

Fina Fernández aguarda por una intervención en el brazo que le permita volver a moverlo y salir a buscar trabajo

Fina Fernández muestra la cicatriz de su brazo, al que debe someter a otra operación.
Fina Fernández muestra la cicatriz de su brazo, al que debe someter a otra operación.

Fina Fernández tiene 53 años y lleva casi dos con un brazo inmóvil. Está en lista de espera para que la operen del hombro, donde se lastimó al resbalarse delante del centro médico de su pueblo, Cambrils. Es viuda, tiene dos hijas a cargo y solo cobra 376 euros al mes. “Estoy desesperada. No puedo trabajar porque no puedo mover el brazo”, lamenta.

Sobre el hombro derecho de Fina se dibuja una zigzagueante cicatriz. Es una marca de la primera intervención quirúrgica que sufrió en esa articulación. Era verano de 2015 y la mujer estaba en Jaén para visitar a su padre. Cayó por las escaleras e inmediatamente notó que se había lesionado de gravedad. El húmero estaba roto. Una ambulancia la trasladó desde Andalucía hasta su domicilio de Cambrils. “Me dijeron que me iban a atender en el Hospital Sant Joan de Reus pero al llegar aquí nadie tenía ni idea de mi caso”, recuerda. Antes de dos meses estaba operada e iniciaba la recuperación para tratar de devolverle la movilidad a la articulación dañada.

Pero fue precisamente yendo a las sesiones de recuperación en el ambulatorio de Cambrils cuando se resbaló y cayó sobre el brazo malo. La prótesis que le habían implantado unas semanas antes se desplazó. “Al explorarme, el traumatólogo me dijo que no hacía falta que siguiera yendo a rehabilitación porque ya no me servía de nada”, cuenta. Fina detalla que desde entonces la angustia la acompaña porque pasa el tiempo y nadie le sabe decir cuándo la curarán. “Lo único que quiero es poder llevar una vida normal”, exige. Incapaz de poder desenvolverse por si sola, la mujer admite que su caso no es “de vida o muerte” pero pide celeridad para poder volver a buscar trabajo. Antes de romperse el hombro estaba empleada en un centro de estética, un trabajo imposible para ella em su estado actual y que añora tanto como lo necesita. Cuenta que solo ingresa los 376 euros que cobra de la prestación de viudedad. Sus dos hijas, de 23 y 19 años, no trabajan y reciben 240 euros de pensión de orfandad.

La CUP de Reus hizo público el caso de Fina al tiempo que denunció la precariedad del Sant Joan de Reus. La operación que precisa Fina es una de las que tiene un tiempo máximo de referencia —que no garantizado por ley— de un año. Según el Departamento de Salud, a diciembre de 2016, 3.718 personas estaban en lista de espera para una de estas intervenciones con tiempo de referencia de un año. La demora ascendía a 223 días. El hospital admite que consta un escrito de queja presentado por Josefina Fernández aludiendo al incomprensible retraso que acumula su caso. El centro alega que la mujer ya ha sido examinada en preoperatorio en marzo, y que en un máximo de seis meses debería pasar por quirófano.