Cataluña necesita al PP para que Sant Jordi sea reconocido por la Unesco

Las comunidades escogen, de forma unánime, la candidatura que se presenta cada vez

Carme Forcadell, Carles Puigdemont, Albert Agustí, Soraya Sáenz de Santamaría e Íñigo Méndez de Vigo, junto el trofeo Conde de Godó, ayer.
Carme Forcadell, Carles Puigdemont, Albert Agustí, Soraya Sáenz de Santamaría e Íñigo Méndez de Vigo, junto el trofeo Conde de Godó, ayer. ANDREU DALMAU (EFFE) / EFE

“Si conseguimos el reconocimiento de la Unesco para esta fiesta no será gracias a los herederos políticos de los que persiguieron el catalán durante años”, aseguró el president Carles Puigdemont durante su mensaje de la Diada de Sant Jordi en referencia a la visita, dos días antes, de la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría para apoyar que la candidatura de la fiesta del libro y de la rosa sea reconocida por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. El consejero Santi Vila, que participó desde la fila 0 en ese mismo acto después de que ocupara su lugar el vicepresidente Oriol Junqueras, calificó la visita de “cínica” y dijo que los catalanes no se merecen que el Estado venga “a mover la cola”. Ni Puigdemont ni Vila tuvieron en cuenta que España, como país, es la parte firmante de la Convención del Salvaguarda del Patrimonio de 2006 de la Unesco y el único interlocutor para el trámite.

Fiestas del fuego, no fallas

El gobierno español tiene mucho que decir en las candidaturas que se presentan a la Unesco. En 2015 Andorra promovió para inscribir en la lista representativa del Patrimonio Inmaterial las fiestas de las fallas de los pueblos del Pirineo, que incluye localidades catalanas y del sur de Francia. Para apoyar la candidatura el gobierno español obligó a cambiar su denominación y sustituir el nombre de Fallas del Pirineo por Fiesta del fuego del solsticio de verano en los Pirineos,para que no hubiera confusión las famosas fiestas valencianas, cuya candidatura no se había presentado todavía.

Por eso, cualquier candidatura que se presente, tanto para Patrimonio Mundial, como Patrimonio Inmaterial, ha de tener el respaldo del Gobierno y en primera instancia del Consejo de Patrimonio Histórico (GPH), formado por el Ministerio de Cultura y los responsables de patrimonio de todas las comunidades autónomas, entre ellas las siete gobernadas por el Partido Popular, que se han de poner de acuerdo en qué candidatura se apoya de forma unánime.

Lo saben las entidades que promueven la candidatura: la Cámara del Libro de Cataluña, el Gremio de Floristas y La Caixa. Por eso, invitaron a los representantes españoles al acto celebrado el viernes en Caixaforum que daba el pistoletazo para conseguir el máximo reconocimiento de la diada. Lo que no esperaban era que, al final, acudiera la vicepresidenta que hizo que subiera el nivel de representación catalana. Durante el acto, Patrici Tixis, presidente de la Cámara del Libro, desveló que, el día anterior, durante la entrega el Premio Cervantes a Eduardo Mendoza, un alto cargo del Ministerio le dijo: “estoy esperando que mandes el expediente para empezar a moverlo. Y eso me dio a entender que había interés”. La de Sant Jordi es la primera propuesta avalada por una entidad bancaria que se anuncia, además, con todas las administraciones implicadas incluso antes de haber redactado ni una sola línea. Desde el Ministerio se le quiere dar máxima prioridad, algo que ocurrió con la candidatura de las Fallas de Valencia que se reconoció en 2016.

Oriol Junqueras, Sáenz de Santamaría y Jaume Giro, durante el acto de presentación de la candidatura de Sant Jordi para la Unesco.
Oriol Junqueras, Sáenz de Santamaría y Jaume Giro, durante el acto de presentación de la candidatura de Sant Jordi para la Unesco.Massimiliano Minocri

Pero los plazos son los plazos. La candidatura española para 2018 ya está seleccionada. Se escogió en la reunión celebrada el mes pasado del GPH, que decidió presentar a la Unesco en 2018 de entre las presentadas Las tamboradas. Rituales de toques de tambor; una propuesta que en 2014 se quedó a las puertas después de que la Unesco rechazara el expediente por un error y en 2016 se eligiera presentar a las Fallas. Si los promotores de la candidatura se esfuerzan, la candidatura española seleccionada en 2018 por España podría ser la de Sant Jordi que se presentaría ante el organismo de París para que lo valore en sus próximas reuniones.

El calendario sería distinto, y sin duda más extenso, si Cataluña se declarara estado independiente, dejando de depender del gobierno español, pero tendría que pedir primero ser aceptada como país en la Unesco (sería el número 173, después de Timor-Leste) y ratificar todas las convenciones para poder presentar candidaturas propias que tendrían que enfrentarse, unas vez más, con las candidaturas que se presenten desde España y el resto de países.

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