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Sant Jordi inicia su andadura para ser reconocido por la Unesco

Sáenz de Santamaría apoya en Barcelona la candidatura de la fiesta del libro y la rosa como Patrimonio Inmaterial

Santi Vila, Patrici Tixi, Sàenz de Santamaría y Oriol Junqueras.
Santi Vila, Patrici Tixi, Sàenz de Santamaría y Oriol Junqueras.

La carrera para que una manifestación cultural sea reconocida por la Unesco es larga y está llena de obstáculos. Ayer Sant Jordi, la diada donde libros y rosas toman las calles de toda Cataluña, superó el primero para ser declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. En un acto presidido por Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del gobierno, el vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, el director general de La Caixa Jaume Giró, el concejal de Cultura del Ayuntamiento Jaume Collboni y el presidente de la Cambra del Llibre Patrici Tixis, todos se conjuraron para hacer lo posible y conseguir que este reconocimiento llegue lo antes posible.

El auditorio de Caixaforum en Barcelona fue el escenario en el que se dieron cita muchos de los responsables de la cultura barcelonesa, catalana y española, ya que en las primeras filas estaban el consejero de Cultura Santi Vila y el Secretario de Estado de Cultura Fernando Benzo, además de un nutrido grupo de representantes del sector editorial, del libro y de la literatura. Tixis comenzó recordando que todo comenzó hace apenas un año, tras llegar a la consejería Santi Vila, aseguró que el proceso acaba de empezar y avisó “que será largo”, pero dijo estar seguro de que “nadie nos pondrá impedimentos”, en referencia a que Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno Central parecen estar unidos en el empeño; algo extraño en los tiempos que vivimos.

Defensa de la libertad

Junqueras hizo una disertación sobre la universalidad de la diada y sus valores, relatando el origen oriental de la leyenda del caballero y el dragón y cómo llegó a occidente y a Cataluña vinculada con los caballeros cruzados del siglo XI. Al final, el político no pudo evitar hacer una referencia a la actualidad política, pese a que el acto era cultural, y vinculó al héroe con la defensa “del amor a la libertad, como el acto que hemos vivido hoy”, en referencia al manifiesto firmado horas antes en la Generalitat por el gobierno en pleno para impulsar el referéndum independentista.

El primer Sant Jordi bajo la Unesco no llegará hasta 2019. El procedimiento y la documentación hipotecan el calendario

Soraya Sáenz de Santamaría devolvió el envite a Junqueras y durante su discurso, tras citar a Miguel Delibes, aseguró: “querido vicepresidente, en Castilla y León EL DÍA 23 también defendemos la libertad”. Se refería a que este día se celebran en esta comunidad los hechos que acabaron con la decapitación de los tres líderes comuneros Padilla, Bravo y Maldonado. Antes la vicepresidenta alabó que Barcelona y Cataluña sean un referente editorial, “la más importante industria cultural, con permiso de otras”, dijo. También, recordó el carácter “integrador, abierto y plural de los catalanes, que es un referente global”. La política recordó que cuatro de los cinco últimos premios Cervantes españoles eran catalanes y que Barcelona fue lugar de acogida de escritores latinoamericanos y de su literatura.

La libro de Fresán que le regaló Soraya Sáenz de Santamaría a Collboni.
La libro de Fresán que le regaló Soraya Sáenz de Santamaría a Collboni.

Al final del acto Sáenz de Santamaría sorprendió a todo el auditorio cuando de su bolso sacó dos ejemplares, envueltos para regalo, de la edición económica de La parte inventada, de Rodrigo Fresán, un libro publicado en 2014 que se adentra en la mente de un escritor que trata de escribir su propia historia. A continuación los entregó a Collboni y a Santi Vila, que amablemente lo cedió a Junqueras. Santamaría dijo que, sin doble sentido, se lo había recomendado un crítico. A la salida, Junqueras, aseguró que no conocía el libro: “No sé si lo leeré, no tengo tiempo”, se excusó.

El acto de ayer es el primer paso de un largo procedimiento que se rige por un exigente decreto del Ministerio de Cultura de 2013 por el que cualquier persona o entidad puede pedir este reconocimiento a la Unesco. En este caso la Cambra del Llibre, el Gremi de Floristes y La Caixa. El siguiente paso es la elaboración de un informe del Consejo Asesor del Patrimonio Cultural catalán y la resolución favorable del consejero de Cultura que permita incluirla esta candidatura en la Lista Indicativa Catalana, en la que la Generalitat solo puede inscribir un bien cada año. Lo ha de hacer antes del 30 de junio próximo, fecha límite de la consejería para presentar su candidato ante el Ministerio de Cultura. Desde este momento competirá con los candidatos propuestos por las otras comunidades. Ayer se reconoció que no se ha empezado a realizar los informes por lo que es difícil que estén terminados dentro de dos meses, y eso hace imposible que el reconocimiento de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad llegue este año en octubre cuando se deciden las nuevas incorporaciones a la lista de los tops patrimoniales. Habrá que esperar a 2018 y por lo tanto, el primer Sant Jordi con el sello Unesco no sería posible hasta 2019.

El acto de ayer vino precedido por el anuncio, el pasado jueves, de la creación por parte del consistorio barcelonés de la Casa de les Lletres en el antiguo edificio de la Compañía General de Autobuses en Poblenou que abriría sus puertas también en 2019. Todo ello para reforzar el papel de Barcelona como Ciudad de la Literatura de la Unesco reconocida en diciembre de 2015.

En esa misma línea de potenciación se enmarcan el vasto programa de contenidos preparados por el Ayuntamiento para este Sant Jordi, que este año al recaer en domingo cuenta con un prólogo hoy sábado, en el que los libreros han decidido aplicar excepcionalmente el 10% descuento que se reserva para la popular diada.