URBANISMO

¿De quién es la Puerta del Sol?

Herederos y negocios tradicionales se mezclan con grandes marcas, fondos de inversión y empresas poco conocidas en el censo de propietarios de la plaza más codiciada de Madrid

El aspecto actual de la Puerta del Sol de Madrid quedó configurado en la segunda mitad del siglo XIX, con la construcción de la mayoría de los actuales edificios. De los ricos comerciantes, nobles y empresarios de la oligarquía del momento que los levantaron, aún queda alguna representación en la plaza. Así lo demuestran los herederos de una familia de rancio abolengo que se reparten el número 14 o el descendiente de un mítico presidente de club de fútbol que comparte ático con dos marquesas.

Pero el panorama es hoy, por supuesto, mucho más variado. Y no solo por las grandes marcas como El Corte Inglés (en las cinco plantas del número 10) o Apple (en el 1) que conviven con los clásicos hostales que se mantienen o establecimientos todavía más centenarios como la tienda de abanicos de Diego (en el número 12), de los hermanos Llerandi, quinta generación que lleva el negocio. Sino por los fondos de inversión, esos que buscan por todo el mundo las mejores oportunidades, y que han aterrizado en los últimos años en busca de un trozo de la tarta en uno de los espacios más transitados de la capital.

La tienda de Apple en la Puerta del Sol de Madrid.Álvaro García / SANTI BURGOS-EPVundefined

“Seguimos creyendo firmemente en el mercado madrileño —y en particular en el área de gran afluencia de la Puerta del Sol— debido al continuo crecimiento de la economía española y al aumento de la confianza de los consumidores, así como al ascenso constante del número de visitantes extranjeros a la ciudad, que están llevando a un incremento de las ventas”, señaló en un comunicado el director general del fondo de inversión Thor Equities, Jared Hart, tras la compra hace poco más de un mes de los bajos del número 5 de la plaza por 43 millones de euros. Esta compra se suma a la que hizo el año pasado de las tres plantas que ocupaba en el número 11 la sección de libros de El Corte Inglés por unos 63 millones.

Ambos locales lucen hoy en sus escaparates pegatinas del fondo y se ofrecen como “disponibles” en su web. A estos se suma otro local que compraron en 2015, una antigua sede de Kutxabank, por 9,5 millones. Se encuentra en los bajos del número 9, un edificio comprado por el otro gran fondo de inversión, también estadounidense, presente en la plaza: Kennedy Wilson. Este, junto a Renta capital, se hizo con el inmueble hace dos años por un precio de coste (30 millones) porque el anterior dueño se había declarado en concurso de acreedores. Su intención es abrir un centro comercial.

“Si se tiene en cuenta que la fórmula del éxito del mercado retail [minorista] es que a más gente, más ventas, está claro que la zona de Sol es un eje comercial de gran interés para inversores y operadores”, explica el director del área Retail de la consultora JLL, Sergio Fernandes. La zona “acoge especialmente a las llamadas marcas mass market, es decir, operadores más comerciales cuya estrategia de venta va dirigida al gran público, y no tanto marcas de lujo”, añade. Además, su gran visibiliad es idónea para las llamadas flagship stores, algo así que el buque insignia de las marcas, como la tienda de Apple.

Efectivamente, la presencia desde 2014 de la gran empresa tecnológica en el número 1 de la plaza fue el punto de inflexión que, junto al proyecto de remodelación de la cercana plaza de Canalejas, señala Thor Equities como grandes atractivos de la zona. El edificio donde se ubica la tienda de Apple, el antiguo Hotel París, es de Exacorp, la empresa de la familia mexicana Díaz Estrada, que lo compró en 2009.

El Gobierno de la Comunidad, cuya sede ocupa el lugar central de la Puerta del Sol, en la Real Casa de Correos, trató de aprovechar durante la crisis el entusiasmo inversor. Subastó varias veces con un precio de salida de 11 millones, en una esquina de la plaza, el número 1 de la calle de Alcalá. No se llegó a vender, quizá porque el comprador estaba obligado a alquilárselo al Gobierno, al menos por dos años, para mantener allí una sede.

En todo caso, la actividad inmobiliaria en la Puerta del Sol es frenética. Y, a veces, también opaca. Tanto que ni los mayores expertos son capaces de seguir los movimientos. Algunas de las empresas con importantes propiedades en la zona apenas tiene presencia mediática. Por ejemplo, Regato SL, una firma con sucursales en Madrid y Baleares, tiene al menos una parte del número 1 de Espoz y Mina, en la esquina de la plaza. O Pasitras, empresa toledana, los tiene en el número 3 de la Puerta del Sol. En el número 6, una pegatina de la promotora inmobiliaria Lujona adorna el portal y uno de los inquilinos explica que la firma es su casero, al que paga el alquiler. Pero la empresa no ha confirmado a este diario si el edificio es suyo, si lo es solo una parte o si solo lo gestiona.

Lo que parece claro es que el paisaje en el que todavía aparecen los pequeños propietarios, los herederos rentistas o antiguos hostales se seguirá inclinando irremediablemente hacia los grandes inversores capaces de asumir el precio de estar dentro de la postal más famosa de Madrid.

Sobre la firma

J. A. Aunión

Coordinador del espacio de Educación de EL PAÍS. Especializado en información educativa durante más de una década, también ha trabajado para las secciones de Local-Madrid, Reportajes, Cultura y EL PAÍS_LAB, el equipo del diario dedicado a experimentar con nuevos formatos.

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