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Wanda romperá el acuerdo con Baraka si en junio no le paga 252 millones

El grupo murciano sostiene que la compra no se cerró porque el grupo chino no aprobó las cuentas de 2016

El Edificio Espana de Madrid.
El Edificio Espana de Madrid.

El grupo chino Wanda advirtió este lunes a Baraka, la firma murciana de Trinitario Casanova, que tiene hasta el 1 de junio para abonar los 252 millones de euros necesarios para hacerse con el edificio España. Wanda negó, además, que el encuentro del pasado 31 de marzo con Baraka fracasara por un error burocrático suyo, tal y como explicó Casanova. La empresa del multimillonario chino Wang Jianlin asegura haber "cumplido con todas sus obligaciones" y señala que si Casanova no entrega el último cheque a tiempo, se quedará con los 20 millones pagados hasta ahora y bloqueará la venta.

La compra del edificio España por parte de Trinitario Casanova se enreda cada día más. El pasado viernes, en la reunión entre el dueño de Baraka, los representantes de Wanda y los de Riu, la cadena hotelera que con Casanova quiere gestionar el hotel que se ubicará en el inmueble, no formalizaron la cesión del edificio, tal y como estaba previsto. En una escueta nota, Baraka explicó que Wanda no había aprobado aún su libro de cuentas y que, por esta razón, se aplazaba la adquisición del rascacielos.

El desmentido de Wanda llegó este lunes. "Wanda ha cumplido todas sus obligaciones contractuales", explicó en una nota depositada en la Bolsa de Hong Kong. La empresa china confirmó que el 31 de marzo las partes acordaron aplazar al 1 de junio el cierre del acuerdo, tal y como adelantó EL PAÍS. Pero advirtió: "Si el 1 de junio de 2017 no se efectúa el pago, Wanda Europe tiene derecho a rescindir el acuerdo y retener los depósitos entregados [es decir, 20 millones]". La firma china considera que de esa manera "facilita" la labor de Baraka para encontrar el dinero necesario (252 millones) y cerrar el trato, cuyo importe total es de 272 millones.

El Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, impidió el año pasado a Wanda desmontar y volver a montar la fachada del edificio España. Consideró que el plan de rehabilitación propuesto por la firma china, que contemplaba construir un hotel de lujo, no cumplía con la ley. Wanda renunció entonces a la reforma y puso a la venta el inmueble. Las condiciones rechazadas por Carmena habían sido aceptadas por su predecesora, Ana Botella (PP), que rebajó el nivel de protección del inmueble de la plaza de España, para permitir a Wanda reformar el rascacielos. Ecologistas en Acción presentó un recurso judicial ante esa decisión.

Tras la retirada de Wanda, el Consistorio tuvo que gestionar las duras críticas de la oposición, que achacó a la gestión del gobierno municipal la marcha de uno de los mayores inversores mundiales. Por eso el Consistorio respiró con alivio en junio del año pasado, cuando Casanova anunció su interés por el edificio. El empresario aseguró que su intención era respetar todas las fachadas del inmueble y el Ayuntamiento avaló su candidatura.

El Consistorio facilitó en los meses siguientes reuniones entre Casanova y varios agentes sociales, como la ONG Ecologistas en Acción. Este colectivo acabó anunciando a principios de marzo que retiraría el pleito que había interpuesto, a fin de facilitar la reforma del inmueble. A cambio, el Ayuntamiento se comprometió a tramitar una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana para recuperar el nivel de protección estructural del edificio. Esta modificación deberá ser aprobada por la Comunidad de Madrid.

Mientras, la cadena hotelera Riu decidió entrar en la propiedad del edificio mediante una sociedad de riesgo compartido (joint venture) con Baraka. Los representantes de Riu estuvieron presentes en la reunión del pasado viernes entre Casanova y Wanda. Después de ese encuentro, Riu explicó a EL PAÍS —una posición reiterada este lunes— que mantiene su "firme" intención de gestionar y controlar el 25% del hotel, que, según el diseño inicial, será de cuatro estrellas y tendrá dos piscinas, un gran vestíbulo, restaurantes y un bar en la azotea. Sin embargo, tras la fumata negra del pasado viernes, Riu mencionó la fecha del 1 de junio como último día para la entrega de los 252 millones.

"Un asunto privado"

Los retrasos en el pago por parte de Casanova, así como el fuego cruzado de comunicados contradictorios, alimentan, sin embargo, las dudas sobre la viabilidad de la operación impulsada por Casanova y avalada desde el Ayuntamiento por el equipo de Ahora Madrid. De no llegar a buen puerto, Wanda, un grupo liderado por el hombre más rico de China, podría buscar otro comprador, dificultando la solución de la operación.

Hace solo un mes, el concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo (Ahora Madrid), presumió de la gestión del gobierno local y de su decisión de mantenerse firme en la defensa de un plan alternativo al de Wanda. La alcaldesa, el concejal de Urbanismo y el mismo Trinitario Casanova abrieron en marzo las puertas del inmueble para celebrar el acuerdo entre el empresario murciano y los ecologistas. El viernes pasado, sin embargo, el Consistorio prefirió limitarse a señalar que "la formalización de la venta es un asunto privado".

Riu confirma su interés en la gestión del hotel

La empresa hotelera Riu mantuvo este lunes su intención de gestionar el hotel del edificio España. Tras el aplazamiento del pago para comprar el rascacielos, se multiplicaron los rumores sobre una posible salida de Riu de la joint venture con Baraka, la firma de Trinitario Casanova. Se prevé que la cadena mallorquina aporte alrededor de 100 millones de euros para cerrar el trato con Jianlin.

Fuentes oficiales de Riu afirmaron ya el pasado viernes que los acuerdos "se ratificaron hasta el 1 de junio", con lo que, de momento, consideran simplemente aplazado el pago. No obstante, las dudas sobre el compromiso de Riu, y sobre la solvencia de Baraka, persisten.

Un informe entregado en diciembre de 2016 por Wanda a la Bolsa de Hong Kong reveló que, según las estimaciones de la consultora JLL, el valor del edificio España superaría los 530 millones de euros tras su rehabilitación. Es decir, que duplicaría su valor actual. De ser así, es lógico suponer que se manifiesten tentaciones especulativas.

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