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Las cuentas de Vitoria agrietan la relación entre el PNV y EH Bildu

La izquierda `abertzale´ decidirá el sábado si apoya o no al alcalde Gorka Urtaran

El alcalde Gorka Urtaran (PNV) en primer plano y Miren Larrión (EH Bildu).
El alcalde Gorka Urtaran (PNV) en primer plano y Miren Larrión (EH Bildu). EFE

El crispado debate sobre el presupuesto en el Ayuntamiento de Vitoria empieza a escalar posiciones en la relación entre el PNV y la coalición EH Bildu. La decisión del alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran de someterse a una cuestión de confianza la próxima semana, como una manera de sortear el bloqueo que le había impuesto a las cuentas la izquierda abertzale, ha dejado el nivel local para instalarse en el regional. El presidente del PNV, Andoni Ortuzar cree que EH Bildu, con "la candidata Larrión" al frente, ha decidido empezar la campaña electoral en Vitoria más de dos años antes de lo que corresponde y ha advertido de que, "quien sale demasiado pronto, se desfonda en el camino". En una entrevista en Radio Euskadi ha afirmado que su partido "no permitirá que PP y Bildu paralicen" la capital alavesa y ha atribuido el cambio de criterio de una de las lugartenientes de Arnaldo Otegi a que la coalición quería "su cuota de notoriedad y rentabilidad del cambio".

Poco después, la portavoz de EH Bildu en el Parlamento vasco, Maddalen Iriarte, ha advertido al PNV que "los grandes acuerdos están para cumplirlos" y le ha recordado que "el camino de los órdagos no le lleva a ninguna parte porque además le quita toda autoridad política". Iriarte espera que este capítulo no enturbie las relaciones entre ambas formaciones, pese a lo cual ha explicado al PNV que la decisión del primer edil de la capital alavesa, Gorka Urtaran, de someterse a una cuestión de confianza es "muy peligrosa" por ser el PNV la tercera fuerza en el consistorio.

El equipo de gobierno (PNV + PSE) en el Ayuntamiento de Vitoria suma nueve de 27 concejales. El PP tiene 9, EH Bildu 6, Podemos 2 e Irabazi 1. Urtaran salió elegido alcalde con los votos de su grupo, los de la coalición abertzale, Podemos e Irabazi. El PSE-EE que ahora es su socio de gobierno se abstuvo y el PP votó en contra.

EH Bildu decidirá el voto que dará a Gorka Urtaran, el próximo sábado en una asamblea que va a celebrar en Vitoria, aunque Urtaran no se va a someter a una cuestión de confianza para comprobar el grado de apoyo ni a él ni a su equipo, sino para aprobar por esa vía un presupuesto que ahora está prorrogado. Si en la votación de la cuestión de confianza pierde el alcalde, como va a suceder, se abrirá un periodo de un mes en el que los partidos intentarán construir una alternativa a Urtaran que necesariamente habría de ser respaldada por mayoría absoluta.

Solo podrían hacerlo o Miren Larrión o el candidato que decida el PP, con un problema para lograr la requerida mayoría absoluta. PP y EH Bildu tendrían que darse un apoyo parcial, algo que no va suceder. Al fracasar el PP y EH Bildu en la conformación de una alternativa, Urtaran seguiría adelante como primer edil y con los presupuestos para 2017 aprobados de forma automática. Miren Larrión va a pasar de bloquear el presupuesto y de disfrutar de la iniciativa política, a quedarse, al menos en este capítulo, en un segundo plano, y sin capacidad para condicionar la agenda económica de Gorka Urtaran.

La virtualidad de los presupuestos de 2017 es que fijan proyectos a dos y tres años que van a condicionar el resto de la legislatura. De retrasarse seis o siete meses su puesta en marcha, o bien no podrían ejecutarse en su totalidad o bien terminarían después de las próximas elecciones municipales y forales. El alcalde ha pasado de estar acorralado a tomar la iniciativa.

Esta fórmula de acudir a la cuestión de confianza fue recientemente utilizada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que consiguió aprobar los presupuestos municipales el pasado 25 de enero. También el socialista Odón Elorza utilizó este mecanismo una vez cuando fue alcalde de San Sebastián