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Cataluña notifica más de la mitad de los brotes de legionela de España

Los epidemiólogos lo achacan a los buenos sistemas de detección de la Generalitat

El Hotel Jaime I centró las sospechas en el último brote en Salou.
El Hotel Jaime I centró las sospechas en el último brote en Salou.

Hasta cuatro brotes simultáneos de legionela se han llegado a registrar en Cataluña en las últimas semanas. Cerdanyola del Vallès, Salou, Mollet del Vallès y Vilafranca del Penedès siguen en el punto de mira de los técnicos de la Agencia de Salud Pública de Cataluña (ASPCAT), que investigan el origen de los episodios infecciosos. Los brotes de legionela son comunes en todo el territorio español pero, según un informe del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III, Cataluña notificó el 55% de los brotes registrados en España entre 1999 y 2011. “Cataluña es una de las que tienen un mejor sistema de vigilancia y las comunidades con mejores sistemas aparecen siempre con tasas más altas”, justifica Rosa Cano, jefa de Área del CNE. Y añade: “Esto es por una cuestión relacionada con la definición de brote utilizada por las comunidades autónomas y con sus sistemas de vigilancia”.

La bacteria, de nombre legionella pneumophila, circula por el medioambiente —especialmente en zonas con agua estancada o en la tierra— pero, al asentarse en instalaciones de agua caliente, se multiplica y se expande en pequeñas gotas de agua suspendidas en el aire. Cuando un individuo inhala estas gotas, la bacteria llega a los pulmones, se multiplica y provoca la legionelosis, una infección pulmonar similar a la neumonía.

La legionelosis es una enfermedad de declaración obligatoria y urgente desde 1996 y las comunidades autónomas han de notificar la detección de cada caso a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE). Asimismo, las autonomías han de avisar si registran un brote, esto es, una agrupación de casos en el tiempo y en el espacio para los que hay una evidencia epidemiológica de que existe una misma fuente de infección y contra los que se toman medidas de control. Según el informe del CNE, que toma por brote las agrupaciones de dos o más casos con relación espacial y temporal de menos de seis meses, las comunidades registraron 597 brotes entre 1999 y 2011. Cataluña notificó 331 de ellos.

2014, el año más letal

La legionelosis puede ser mortal, sobre todo en personas de avanzada edad. Sin embargo, la letalidad siempre ha sido relativamente baja en relación a los casos detectados. El año 2014 registró los índices de mortalidad más elevados en Cataluña (13 fallecidos).

Ese año se detectó el brote más mortífero: en Sabadell murieron seis personas, el doble del que hasta entonces había sido el episodio más letal en Cataluña (el de Vic en 2005, con tres muertes).

El CNE sostiene que la legionela “produce un cuadro neumónico difícil de diferenciar clínicamente de otros”, como los causados por el neumococo, por ejemplo. “Las comunidades que más empeño ponen en el diagnóstico de las neumonías comunitarias, más casos son capaces de diferenciar etiológicamente y más agrupaciones de casos de identificar, como pasa en Cataluña”, apunta Cano.

El secretario de Salud Pública de la Generalitat, Joan Guix, señala además el peso de determinados sectores económicos como factor de riesgo. “Tiene también mucha importancia el impacto del turismo y los tipos de industria que tenemos”, advierte Guix. La legionelosis no se transmite de persona a persona, sino solo al inhalar las gotas de agua con la bacteria y las torres de refrigeración de grandes empresas o las instalaciones de agua sanitaria de hoteles o gimnasios son, por ejemplo, uno de los principales focos donde anida la legionela y permiten su expansión más fácilmente.

Dado que bastan dos casos simultáneos en tiempo y espacio para hablar de brote, el CNE puntualiza que la mayoría de episodios infecciosos registrados en Cataluña son de dos o tres casos y, ante esta situación de posible vinculación entre un número de infectados muy bajo, algunas comunidades optan por declarar estos casos como aislados porque no pueden “establecer relación clara con una fuente de infección”. De hecho, según los expertos, en más del 50% de los casos alrededor del mundo, no se llega a identificar con certeza el origen de la infección.

Atendiendo a los casos particulares —no a los brotes—, los registros de los que dispone el CNE desde 1997 hasta 2014 constatan que los casos notificados desde Cataluña representan alrededor de una cuarta parte del total del Estado. Sin embargo, las tasas por cada 100.000 habitantes son mucho más bajas que en otros lugares como Baleares, Navarra o el País Vasco. “También hay que tener en cuenta la densidad de población, que en Cataluña es mayor y los brotes que se registran son de pocos casos”, apostilla Guix.

De 331 a 42 brotes

El CNE agrega que, para mejorar el cómputo global y dar una visión más precisa del impacto de la legionelosis en cada territorio, el Centro Europeo para el Control de Enfermedades —encargado de establecer las definiciones para la vigilancia de enfermedades transmisibles en Europa— prevé elevar a cinco los casos necesarios para poder hablar de brote de legionelosis. “De tal forma que de los 331 brotes notificados por Cataluña que aparecen en el informe, con la nueva definición, pasarían a ser 42 brotes en Cataluña”, concreta Cano. Guix, sin embargo, señala que “desde el punto de vista operativo”, da igual que la definición de brote venga dada por dos o cinco casos: “Desde el momento en que se tenga un enfermo, habrá que empezar a actuar y tomar las medidas preventivas necesarias. No se puede esperar a tener cinco”.

El secretario de Salud Pública reconoce que “en muchas ocasiones, el sistema de limpieza de las instalaciones de alto riesgo es algo deficiente”. Pero no porque la normativa no sea completa, sino por falta de concienciación entre los propietarios de las instalaciones y las empresas de mantenimiento. En este sentido, pese a que las torres de refrigeración están consideradas como las zonas de mayor riesgo, Guix advierte que están aumentando los brotes comunitarios “en instalaciones como saunas y duchas” y hay que estar alerta para que se cumplan las condiciones sanitarias que eviten la propagación de la bacteria.