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El pederasta de Ciudad Lineal se enfrenta a 146 años de cárcel

La Sección 7ª de la Audiencia Provincial acoge desde mañana el juicio contra Antonio Ángel Ortiz

El pederasta de Ciudad Lineal se enfrenta a 146 años de cárcel. ATLAS

Antonio Ángel Ortiz Martínez, de 44 años, el conocido como el pederasta de Ciudad Lineal, se sienta desde mañana en el banquillo de los acusados de la Sección 7ª de la Audiencia Provincial de Madrid. Está procesado por cuatro agresiones sexuales a menores, cuatro detenciones ilegales, por un homicidio en grado de tentativa y por lesiones graves. La Fiscalía solicita para él una condena de 77 años y seis meses de prisión, mientras que una de las dos acusaciones particulares la eleva hasta los 146 años y los tres meses.

El supuesto pederasta está acusado de haber secuestrado a cuatro menores y de haberlas agredido sexualmente entre el 24 de septiembre de 2013 y el 22 de agosto de 2014 en los distritos de Ciudad Lineal y en Hortaleza. Fue detenido un mes después de la última agresión, a primera hora del 24 de septiembre de 2014, en Santander. El ministerio fiscal solicita indemnizaciones por valor de 426.300 euros, mientras que una acusación particular las eleva hasta los 690.000 euros.

Las acusaciones particulares la ejercen las familias de la tercera y cuarta víctimas. También se han personado dos acusaciones populares: la Asociación de Mujeres Clara Campoamor y la Asociación Laxshimi para la lucha contra el crimen y la prevención.

La primera agresión por la que tendrá que responder Antonio Ortiz se produjo, supuestamente, el 24 de septiembre de 2013, cuando abordó a una niña de cinco años en un parque infantil, en la calle del Río Conejos (San Blas). La engañó diciendo que conocía a su madre y que tenía que darle unas bolsas. Cuando ya estaba en el coche, abusó presuntamente de ella. Después la abandonó junto a una caseta de jardinería. Allí la auxiliaron dos personas y la llevaron a su domicilio.

La siguiente agresión se produjo el 10 de abril de 2014, cuando una niña de nueve años que estaba jugando con otras dos amigas salió de una tienda de chucherías en la calle de Cidamón, en Ciudad Lineal. El supuesto agresor la engañó prometiéndole que le regalaría ropa. Tras darle un narcótico (supuestamente Orfidal o algo similar), la llevo a su casa y la agredió sexualmente. Después la dejó en el metro de Canillejas, donde la encontró una mujer y avisó a la policía.

Un juicio de dos meses y 97 testigos

El juicio contra el llamado pederasta de Ciudad Lineal está previsto que se celebre del 18 de octubre al 15 de diciembre y en sesiones de martes a viernes. Ha recaído en la Sección 7ª de la Audiencia Provincial, la misma que enjuició el caso Madrid Arena.

Está previsto que presten declaración 97 testigos, en su mayoría policías, médicos, psicólogos y familiares de las menores de edad.

Las menores no testificarán porque se preconstituyeron sus declaraciones en sede judicial durante la instrucción. 

El caso consta de 14 tomos y 3.812 folios. El sumario lo componen dos piezas: una, por los posibles delitos cometidos y otra por la responsabilidad civil. La sentencia, al ser de primera instancia, será recurrible en casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Los agentes de la Jefatura Superior de Madrid pusieron en marcha la llamada Operación Candy (golosina), en la que participaron más de un centenar de agentes.

La tercera agresión que se le imputa a Ortiz ocurrió dos meses después, cuando se paró en una tienda de alimentación regentada por ciudadanos chinos, en el número 22 de la calle de Luis Ruiz, en el barrio de Ascao. La hija de los tenderos, de seis años, fue raptada justo delante del establecimiento, mientras jugaba fuera. También la llevó a un lugar apartado, donde consumó la agresión sexual, según las acusaciones. Las lesiones que la produjo fueron extremas y estuvieron a punto de costarle la vida a la menor. De nuevo, fue drogada. Tras obligar a la niña a lavarse todo el cuerpo en la ducha la abandonó a las 23.30 en la calle del Jazmín, justo en el extremo opuesto del distrito. La pequeña estuvo ingresada varios días en el hospital La Paz hasta que se recuperó.

La Policía Nacional reforzó la vigilancia en todo el distrito, con agentes uniformados y de paisano. Además, se establecieron controles y se llegó a pensar incluso en instalar cámaras de seguridad ante la gravedad de los delitos. Más de un centenar de agentes visionaron cámaras de seguridad y se encargaron de analizar los escasos datos facilitados por las víctimas y algunos posibles testigos. La entonces delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, lo calificó como “el enemigo público número uno”.

Las cámaras le grabaron

Todo ese dispositivo sirvió de poco, ya que la tarde del 22 de agosto el pederasta de Ciudad Lineal actuó de nuevo. En aquella ocasión cogió a una niña española de origen dominicano de siete años en la calle de Gomeznarro (Hortaleza) alrededor de 18.30. Justo al lado paró en una tienda y compró algunos productos. Su fallo fue que justo enfrente había un banco y por esa zona pasan varios autobuses dotados de cámaras. En esta ocasión rompió su modus operandi y no drogó a su víctima. La soltó a las 19.50 en un descampado de la calle de Mequinenza, junto a Canillejas y la autovía de Barcelona (A-2).

La niña fue la que más datos aportó, como que fumaba, y dio una descripción física muy precisa de su atacante (caracterizado por su fortaleza y por una verruga en la cara) y del vehículo que utilizaba en sus ataques. Los agentes de la Operación Candy fueron cerrando el círculo hasta que llegaron a Ortiz. De hecho, le siguieron de cerca y le pararon hasta en dos ocasiones en supuestos controles rutinarios para hacerse con su documentación y su imagen.

Los Geos pusieron fin a su libertad la mañana del 24 de septiembre de 2014, cuando huyó a Santander para evitar su detención. La policía analizó las dos viviendas en que se movía (la de su madre, en la calle de Santa Virgilia, y un piso franco, en la calle de Montearagón) y halló vómitos de las víctimas, como demostraron los análisis de ADN.

Una larga ficha policial con numerosos antecedentes

Si algo caracterizaba a Antonio Ángel Ortiz cuando fue detenido, era su corpulencia. Amante de los gimnasios y de las pesas, mostraba un gran físico curtido a base de anabolizantes. Ese detalle fue uno de los que permitió su detención gracias al testimonio de su última víctima. Eso, y que recibió una llamada mientras el secuestro y que fue grabado por dos cámaras de seguridad (la de un banco y la de un autobús de la EMT).

Ortiz ha negado en todo momento su implicación en los hechos. Su frialdad es tal, que llegó a preguntar a los policías que le arrestaron en Santander el 24 de septiembre de 2014 el motivo de su detención. Se negó a declarar siempre. Desde entonces, ha estado en prisión provisional comunicada y sin fianza. La semana pasada fue trasladado de la cárcel de Herrera de la Mancha (Ciudad Lineal) hasta la de Alcalá.

El supuesto pederasta de Ciudad Lineal tiene un amplio historial delictivo. Su ficha policial incluye secuestros, robos con violencia, detenciones ilegales, violencia machista, una condena de siete años por violar a una niña de seis años en los noventa y vínculos con el crimen organizado. Ahora se enfrenta a penas muy altas, pero solo cumplirá un máximo de 25 años de prisión, según el Código Penal.

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