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El turismo bate récords este verano y pone a prueba a Barcelona

El aeropuerto del Prat recibe un 13% más de pasajeros y los hoteles de la ciudad, un 6,3% más de huéspedes

Una pareja de turistas posa ayer frente a la Sagrada Familia.
Una pareja de turistas posa ayer frente a la Sagrada Familia.

Barcelona afronta un verano de turismo récord. Las previsiones lo apuntan y las cifras lo confirman. Hasta a mayo, el aeropuerto de El Prat recibió un 13% más de pasajeros respecto al mismo periodo del año pasado. Y los hoteles de la ciudad un 6,3% más de huéspedes. Números que llegan con los barrios más presionados dando señales de saturación, con creciente malestar vecinal y con el gobierno de la alcaldesa, Ada Colau, decidido a repensar un modelo turístico en el que solo hay un consenso: ha crecido sin control. Con la idea de centrifugar nuevos hoteles a la periferia, ha cerrado provisionalmente el grifo a aperturas. Cifras aparte, a nadie escapa la presencia de visitantes prestados, debido a la inestabilidad en el sur del Mediterráneo.

El Gremio de Hoteles de Barcelona tiene ahora mismo reservas con una ocupación media del 88%, pero su presidente Jordi Clos, es “optimista” y cree que es posible “superarlo en dos o tres puntos a final de temporada”. “Supondría un récord”, celebra. “El éxito de ocupación durante los últimos años se debe fundamentalmente a la inestabilidad política y al terrorismo que afecta a muchos países mediterráneos. Y para esta temporada, en especial, Turquía”, explica. Y añade: “Ha habido muchísimas cancelaciones de las que podemos sacar provecho. Toquemos madera de que no nos pase a nosotros”.

También los apartamentos turísticos esperan un verano algo mejor al pasado. “Según nuestras previsiones este verano tendremos una ocupación media del 80%, lo que supone prácticamente un pleno absoluto si tenemos en cuenta que las familias que utilizan apartamentos turísticos un día no se contabilizan”. Habla Enrique Alcántara, el presidente de la patronal del sector, Apartur, que representa a 210 empresas que gestionan 7.000 pisos turísticos con licencia de los 9.600 que hay en Barcelona.

Curiosamente, en este sector julio es el mes más fuerte, “el último fin de semana de agosto empieza a bajar”. Alcántara recuerda que la demanda no para de crecer y alerta de que, a falta de nuevas licencias, el Ayuntamiento cerró el grifo en verano de 2014, “la demanda se está nutriendo de la oferta ilegal”. La facturación del sector en 2015 fue de 215 millones de euros. Al margen de la oferta legal, portales como Airbnb casi doblan las cifras de julio de 2015 a julio de este año: un 89% más de huéspedes en Barcelona y del 63% más en el resto de Cataluña.

En el caso del Puerto de Barcelona, el cuarto del mundo en cruceros, un portavoz explica que esta temporada se rozará el récord histórico de 2011, con 2,64 millones de cruceristas. “Cien mil más que el año pasado y de escalas mantenemos la media del año pasado, 750. Desde 2005 el crecimiento ha sido espectacular”, indica. El Puerto está a punto de tocar techo en temporada de verano: “No tenemos previsiones de crecer más durante los próximos años. La idea es poder mantener el liderazgo en Europa y crecer de manera sostenida. En invierno sí tenemos más margen de mejora”.

Mientras elabora el Plan Estratégico de Turismo y el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos —que van para largo—, y lucha contra los pisos turísticos ilegales, el Ayuntamiento de Barcelona echará el resto para afrontar la temporada alta y garantizar la convivencia en el distrito que concentra los problemas, Ciutat Vella, y también en Gràcia.

En ambas zonas está implementando medidas para intentar paliar la masiva llegada de visitantes y “equilibrar los efectos negativos de la masiva afluencia en verano”. En Ciutat Vella, han pasado de 8 a 55 el número de agentes cívicos, que tratarán de evitar estos efectos negativos (suciedad, ruido que afecta al descanso de los vecinos, aumento de actos incívicos, ocupación intensa del espacio público...) y se instalarán urinarios móviles. Del total de agentes, 30 trabajarán de noche y se centrarán en dos ejes: Escudellers-Arc del Teatre, a lado y lado de la Rambla, y Front Marítim-Barceloneta. Además, velarán por el cumplimiento de los horarios de terrazas, discotecas y pequeños supermercados. También en el Frente Marítimo se ha prohibido el uso de segways y patinetes eléctricos.

En el caso de Gràcia, el plan para evitar conflictos se centra en las plazas, donde se reforzarán los dispositivos de limpieza y vigilancia y se jugará con la intensidad de la iluminación para tratar de reducir el ruido.