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Barcelona formará educadores de calle para detectar trastornos mentales en gente sin hogar

El Ayuntamiento lanza un plan de atención a la salud mental con 100 medidas y un presupuesto de 51,2 millones

Mujer mexicana con un trastorno emocional.
Mujer mexicana con un trastorno emocional. Wikimedia Commons

El Ayuntamiento de Barcelona ha detectado que el 12% de los barceloneses está en riesgo de sufrir algún trastorno mental a lo largo de su vida. Esta cifra, en consonancia con el aumento de patologías mentales graves diagnosticadas en la ciudad en la última década, ha apremiado al consistorio a desplegar el primer plan municipal de salud mental. El proyecto, pensado a seis años vista, contará con un presupuesto de 51,2 millones de euros el primer año y desplegará un centenar de medidas, como formar a educadores de calle para detectar y acompañar a personas sin hogar con trastornos mentales.

El Ayuntamiento ha centrado el plan en los colectivos más vulnerables (niños, personas en riesgo de exclusión social y ancianos solos) y en los barrios más castigados por la desigualdad territorial. “Partimos de un diagnóstico claro: el impacto de los determinantes sociales de la salud afecta directamente a la salud mental de la gente”, apuntó ayer la tercera teniente de alcalde, Laia Ortiz. En 2014, los centros de salud mental para adultos (CSMA) atendieron a 42.704 personas, esto es, el 29,5% de la población mayor de 18 años. En 2005, era el 22%.

El plan contempla un abordaje integral de la salud mental, con medidas sanitarias, de ocupación, vivienda y bienestar social. “Un 20% del centenar de acciones ya están en marcha”, indicó la comisionada de Salud, Gemma Tarafa. Además de ampliar y reforzar los servicios en centros de salud mental según la necesidad de los distritos, el consistorio quiere que las entidades de salud mental participen en los circuitos de adjudicación de viviendas sociales y reforzar la inserción laboral de la gente joven. Junto a la decisión de impulsar la figura del educador de calle, el Ayutamiento prevé desarrollar programas específicos de asistencia a los sin techo.

La diagnosis que hizo hace unos meses el Ayuntamiento sobre la salud mental en la ciudad también reveló, entre otras cosas, “dificultades” en el acceso a centros de salud mental infantil (CSMIJ), “pocos recursos residenciales” para los niños y que, a menudo, “la atención queda interrumpida en la transición” de los servicios infantiles a los de adultos. Según Tarafa "se reforzarán los recursos para bajar las listas de espera", aunque no cuantificó ese refuerzo. Ortiz aseguró, por su parte, que los CSMIJ "tienen un nivel de financiamiento igual al de 2002 pese a que las necesidades en salud mental no han dejado de crecer". Esto ha implicado la reducción de unidades de ayuda y de programas de acompañamiento.

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