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El independentismo ataca a Iglesias por no garantizar la consulta

ERC y CDC critican que el referéndum no sea condición para formar Gobierno

Gabriel Rufián, candidato de ERC, en un acto en Barcelona. Ampliar foto
Gabriel Rufián, candidato de ERC, en un acto en Barcelona.

Esquerra y Convergència iniciaron la campaña electoral atenazados por las previsiones que apuntaban las encuestas. Vaticinan para ambas formaciones peores resultados que en diciembre, mientras que dan como virtual ganadora en Cataluña a En Comú Podem y a su propuesta de convocatoria de un referéndum, que obtendría más apoyos que hace medio año.Desde que se inició la campaña, las dos fuerzas independentistas han puesto en duda esa promesa y el lunes por la noche se cargaron de razones cuando Pablo Iglesias, candidato de Podemos, negó que la consulta pactada —y cualquier otra propuesta— vaya a ser una “línea roja” en una supuesta negociación para formar Gobierno.

“Determinadas propuestas pierden nitidez”, apuntó ayer la portavoz del Gobierno catalán, Neus Munté, para constatar lo que se interpreta como un cambio de rumbo respecto a una propuesta que puede ser clave para el electorado catalán indeciso. Se refería sobre todo al planteamiento de Podemos, aunque incluyó en el mismo saco de planteamientos “difuminados” la reforma constitucional del PSOE, de la que Pedro Sánchez apenas habló en el debate.

La unilateralidad gana adeptos

La Generalitat mantiene que la convocatoria de un referéndum unilateral de independencia no figura en su hoja de ruta. La presión de la CUP y de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) están surtiendo efecto y ayer el Gobierno catalán admitió que no descarta esa vía unilateral siempre y cuando se garantice que ese proceso puede tener “homologación internacional”. Convergència defiende que eso solo se podría asegurar si los partidarios del no a la independencia de Cataluña participaran igualmente en la consulta.

La reflexión de Munté fue la más moderada del bloque independentista, que recibió como un balón de oxígeno la afirmación de Iglesias, sobre todo después de que el sábado, en Barcelona, asegurara que iba a defender los “derechos nacionales de Cataluña”. Xavier Domènech e Iñigo Errejón se reafirmaron ayer en la reivindicación del referéndum aunque recordaron que nunca fijan líneas rojas antes de negociar. “Si tienen otra propuesta mejor, que la presenten”, dijo Errejón. “La nuestra no es por una cuestión electoral, sino por una cuestión de convencimiento hacia el futuro”.

El convergente Francesc Homs recurrió a un manido recurso para describir en TV3 lo que suponía la relativización de Iglesias: “Es aquello de Groucho Marx de tengo estos principios pero si no les gustan tengo otros”. Y dijo estar “escarmentado de promesas de los partidos españoles”, a los que acusó de no tener proyecto para España.

El republicano Gabriel Rufián subrayó la impotencia de Iglesias. “En del debate vimos a tres señores de derechas —los de PP, PSOE y Ciudadanos— y a uno de izquierdas y el problema del de izquierdas es que no puede”, dijo. Era su forma de fortalecer una opinión que ERC comparte con CDC: Son partidarios del referéndum, celebran que Podemos la quiera llevar al Gobierno, pero dan por hecho que no prosperará porque ninguna de las otras fuerzas lo permitirán. Al bajar la guardia Iglesias, el secesionismo cree que puede ganar votos.