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Los bomberos dan nuevas pruebas del “caos” del 112 cuando ardió Fandicosta

La plantilla del parque de Pontevedra, al igual que hizo el de Vigo, revela que el servicio de la Xunta rechazó su ayuda y además le obligó a acudir a una "sospechosa" falsa alarma

Vista del puente de Rande envuelto en humo del incendio de Fandicosta.
Vista del puente de Rande envuelto en humo del incendio de Fandicosta.

Los Bomberos de Pontevedra rompen su silencio y deciden reavivar los rescoldos de la polémica que salió a la luz cuando el parque municipal de Vigo destapó las presuntas vergüenzas del 112 en el caso Fandicosta. Si, pocas horas después de que se lograsen sofocar las llamas que derritieron como mantequilla el acero de la factoría, los bomberos vigueses denunciaron públicamente el peligro que corrió la ría de Vigo por la "desastrosa" gestión del servicio de Emergencias de la Xunta, los pontevedreses revelan en un escrito difundido hoy nuevas pruebas del "caos" que reinó en este voraz incendio del 9 de mayo. Según estos, el 112 no solo vetó a los bomberos públicos (los de los dos parques de las ciudades de la provincia), con muchos más medios y más próximos al foco que los de los parques gestionados por empresas privadas. También los entretuvo con una "falsa alarma" que ellos califican de "muy sospechosa", en busca de un supuesto camión que, también presuntamente, ardía en la N-550, una carretera atascada como pocas veces aquella tarde, después de que se ordenase el cierre del puente de Rande por riesgo tóxico.

En su comunicado, los Bomberos de Pontevedra detallan la "cronología" de llamadas entre su parque y el 112 aquella tarde pavorosa que mantuvo en vilo a los habitantes de la ría gallega más densamente poblada. "El actual sistema de emergencias gallego falló, falla y seguirá fallando de no tomarse las medidas oportunas", advierten.

"En su día, todas las miradas se centraron en por qué no se movilizó a los Bomberos de Vigo, puesto que eran los más próximos y con más medios humanos y materiales para este tipo de incendios industriales", dicen. Y también generó "controversia" el hecho de que no se decretase el nivel 1 del Plan Platerga de emergencias "a primera hora", "cuando era más que evidente que tenía que ser activado".

"En los últimos minutos de las 17 horas de aquel 9 de Mayo fue cuando se dio la voz de alarma de que comenzaba el terrible incendio en las naves de Domaio", empiezan recordando. El parque de Pontevedra, a 14 minutos del foco del incendio (situado en Moaña, a los pies del puente de Rande), "nunca recibió ninguna llamada por parte del 112, ni para informar ni para requerir medios", tal y como afirman los miembros del equipo. Era "como si no existiese", a pesar de tratarse del "segundo parque más próximo y con más medios humanos y materiales después del de Vigo".

"Pasadas las 19 horas fue cuando llegaron noticias del gran incendio a la concejal de Seguridad de Pontevedra, y ésta se puso en contacto rápidamente con el oficial jefe del Parque pontevedrés para saber si ya estábamos informados del suceso y si nos había movilizado el 112", describen. "La sorpresa que se llevaron fue mayúscula", y en consecuencia la edil ordenó telefonear a las Emergencias de la Xunta para ofrecer personal y medios materiales. Aproximadamente una hora antes, los Bomberos de Vigo habían pedido a un responsable político del Ayuntamiento que les autorizase a acudir con un camión cisterna a sofocar el fuego, porque así se lo habían pedido los directivos de la fábrica de pescado congelado en sucesivas llamadas de auxilio. La estrategia había funcionado y, a pesar del nuevo rechazo del 112, se presentaron en Fandicosta con el respaldo de la orden consistorial.

Estado en el que quedó la fábrica de Fandicosta tras el incendio. ampliar foto
Estado en el que quedó la fábrica de Fandicosta tras el incendio.

Los bomberos de Pontevedra llamaron al 112 un cuarto de hora después. “No son necesarios”, cuentan ahora estos profesionales públicos que respondió el 112; y esgrimió como argumento que ya había "medios movilizados de O Morrazo, Porriño y Salnés" (bomberos de los centros supramunicipales, responsabilidad de la Diputación Provincial pero gestionados por el sector privado). Además, añadía la voz que atendía las emergencias, por si esto fuera poco (en realidad eran tres operarios con dos vehículos en activo) también estaban allí “por cuenta propia”, los Bomberos de Vigo  a “petición de la empresa Fandicosta”.

A pesar de todo, los bomberos insistieron. Dijeron que estaban dispuestos a ir, y que en 15 minutos podrían dejar reforzado el servicio de la ciudad y salir hacia Moaña. Pero el 112 negó por segunda vez:  dijo que no eran necesarios pero que tenían en cuenta su oferta. Efectivamente, a las 19.40, el 112 llamó al parque de Pontevedra, pero no para pedir refuerzos, sino para pedir agua. Necesitaba abastecer las bombas que ya estaban allí (la procedente de O Porriño se había quedado sin carga hacía rato). Así que el oficial jefe de los Bomberos de Pontevedra autorizó la salida de una cisterna nodriza con "casi 10.000 litros de agua" rumbo al incendio. A esas alturas, recuerdan, todavía nadie desde Santiago había decidido activar el nivel 1 de emergencia.

El 112 siguió "obviando" la oferta de ayuda con medios humanos y "no fue hasta las 21.35 horas aproximadamente" cuando se recibió la primera llamada de esta centralita al parque de Pontevedra pidiendo, por fin, que sus bomberos echasen una mano en el descomunal incendio. "Curiosamente el nivel 1 se decretó a las 20:45 horas, pero no fue hasta casi una hora después cuando solicitaron la ayuda", destacan estos trabajadores. "Solicitaban todos los medios disponibles, cuando ya no había mucho que salvar", critican, "increíblemente incomprensible".

Pero lo más sorprendente estaba todavía por llegar. El cabo del servicio antiincendios preguntó al 112 qué tipo de medios en concreto precisaban y el hombre que atendía este número contestó,"después de consultarlo con el jefe de sala": "Todos los medios disponibles". Parecía que por fin había cundido la alarma y que los mandos de la Axencia Galega de Emerxencias alcanzaban a comprender la gravedad del caso.

De los Bomberos de Pontevedra salió una dotación completa y la capital provincial quedó "cubierta con el turno de guardia entrante, que ya estaba preparada en el parque para dar el relevo". Pero "curiosamente", justo "cuando se disponía a salir la dotación hacia el incendio de Fandicosta, sobre las 21:45 horas", volvió a llamar el 112 para informar de que había "un camión ardiendo en la N-550 dirección Pontevedra-Vigo que aseguraban que era en el término municipal de Pontevedra". La salida a Fandicosta tuvo que ser aplazada por ello. La dotación recorrió "toda la N-550 hasta llegar a Arcade, en el ayuntamiento de Soutomaior, sin encontrar ningún tipo de incidente", y el paso del coche de bomberos con sirenas causó además "un grave trastorno al ya de por sí saturado tráfico que soportaba la nacional a esas horas, debido a los cortes de tráfico a causa del humo en la AP-9.

Una vez en Arcade, volvieron a llamar al 112 para preguntar "dónde ardía ese supuesto camión exactamente". Pero "no hubo respuesta concreta" y luego supieron que se trataba de "una falsa alarma". Una llamada de socorro que los bomberos califican de "muy sospechosa", porque "un incendio de un camión en plena nacional saturada de tráfico, es complicado que sea una falsa alarma", un suceso que nadie haya visto.

"Con todo este revuelo", siguen narrando en su comunicado, "se retrasó la salida hacia Fandicosta", en Domaio (Moaña) "hasta las 22.20 horas". Llegan a la fábrica calcinada 14 minutos después y se encuentran un panorama "dantesco e inexplicable": "No tenía razón de ser movilizar los medios cuando las naves estaban arrasadas".

El cabo del servicio intentó "ponerse a las órdenes de quien estuviera al mando", pero resultó que "allí, ni los bomberos de gestión indirecta [es decir, los de los pequeños parques de localidades de menos de 20.000 habitantes, en manos de empresas adjudicatarias], ni los municipales de Vigo" sabían de dónde emanaban las órdenes. Los recién llegados pasaron "una hora" entera "sin poder hacer nada" hasta que acordaron con los vigueses comenzar a colaborar con ellos "en el sur de las naves". A la una de la madrugada, terminan relatando, recibieron orden de regresar al parque.

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