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Labad halla su lugar entre los grandes maestros

El pintor afincado en Altea expone en la galería Marlborough Madrid

Labad, en su estudio de Altea, con una de las obras expuestas, 'Fruta permitida'. Ampliar foto
Labad, en su estudio de Altea, con una de las obras expuestas, 'Fruta permitida'.

El pintor afincado en Altea expone junto a Sorolla, Miró, Tàpies, Juan Gris y otros genios españoles de los dos últimos siglos, en la gran muestra Naturaleza muerta, de la galería Marlborough Madrid. Kosme Barañano, ex director del IVAM y comisario de una exposición que ha registrado excelentes críticas, atribuye a Labad “una dignidad parecida a la de un Sánchez Cotán”, pintor y monje que vivió a caballo de los siglos XVI y XVII, célebre por sus bodegones, uno de los cuales cuelga en el Museo del Prado.

Como el cartujo toledano, Labad ha permanecido treinta años “aislado en su estudio de Altea, creando una obra muy importante al margen de los artistas conocidos del mercado, pero que se encuentra en la primera división de la pintura actual. Como historiador de arte”, afirma Barañano, “creo que no sólo los dos cuadros escogidos para esta exposición, sino el conjunto de su pintura, conforma una obra de gran valor, de un estilo muy personal, reconocible por cualquiera, con un oficio excepcional en el tratamiento del óleo”.

Alberto Labad (1940) lleva más de 36 años residiendo en Altea, “mucho más de los 24 que viví en mi Bilbao natal”. Encontró en la costa alicantina “un lugar muy agradable para vivir”, aunque niega que el entorno haya influido en su pintura: “como artista, me habría desarrollado igual en cualquier otro sitio”. Incluso desmiente el mito de la localidad como villa de pintores. “Eso es un eslogan”, dice, “que procede de la época de Benjamín Palencia, que murió cuando yo llegué”. Él sigue trabajando a diario, aislado de cualquier ambiente artístico, “tengo un centenar de obras recientes que no ha visto nadie”.

Así que pintando le llegó la llamada de Barañano. Su participación en la muestra de Marlborough supuso “más que nada, una sorpresa, porque la gente que me rodea en esta exposición han sido firmas consagradas, no sólo los fallecidos, sino incluso los de mi generación; y con toda la humildad posible, supone un reconocimiento muy agradable”. No espera, sin embargo, un gran cambio en su trayectoria profesional.

Hace aproximadamente un año, rompió una década de silencio expositivo con una muestra en el centro cultural Las Cigarreras, de Alicante, una brillante exposición que tituló Pintar distinto. ¿Por qué? “Como se aprecia en la muestra de Madrid, mi estilo no se parece a ningún otro, ni por el impacto visual ni por la técnica que empleo”. Lo corrobora Barañano: muchos profesionales se sorprenden al conocer cómo pinta Labad al óleo tanto sobre tela, como sobre papel y cartón.

Naturaleza muerta. Pintura española siglos XX-XXI, reúne hasta el 18 de junio, sesenta piezas de cuarenta y tres artistas cedidas por instituciones, museos o colecciones privadas.