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Otegi defiende para Euskadi un proceso similar al catalán

El soberanismo catalán se vuelca con el abertzale, que se reunió con Forcadell y diputados de Junts pel Si, la CUP y Si que es Pot

Arnaldo Otegi en su visita al Parlamento de Cataluña este miércoles.

El soberanismo catalán se volcó ayer en la visita de Arnaldo Otegi al Parlament donde mostró su interés en aplicar en el País Vasco un proceso independentista similar al catalán. La presidenta de la Cámara, Carme Forcadell, se reunió media hora con el líder abertzale que, además, se entrevistó con diputados de Junts pel Sí, la CUP y Sí que es Pot. Acompañados de miembros de las asociaciones de víctimas del terrorismo, PP y Ciudadanos condenaron la visita. Carles Puigdemont, que no le recibió, defendió la presencia de Otegi y que se pueda hablar con todo el mundo en ausencia de violencia.

“Lo de Hipercor jamás debió suceder”, dice el abertzale

CARLOS ORQUÍN

El secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, culminó ayer su jornada de visita en un acto en la Fabra i Coats, un centro cultural del barrio de Sant Andreu, en el que ETA cometió en 1987 el atentado de Hipercor, el más sangriento de su historia y que costó la vida a 21 personas. Bajo el lema Tiempos de paz, vientos de libertad y flanqueado por políticos de ERC, la CUP, y Barcelona en Comú, Otegi admitió: “Hago mío el dolor de las víctimas de este barrio con absoluta responsabilidad”, dijo en un acto al que asistieron 1.300 personas, según los organizadores. “Comparto desde la humanidad ese dolor y quiero decir dos cosas: eso jamás debió de suceder y vamos a poner en marcha un proceso para hablar con las victimas que dará sus frutos no a mucho tardar”, añadió.

La presencia del secretario general de Sortu en la Cámara volvió a visualizar la fractura del hemiciclo. En medio de un enorme revuelo y precedido por la frase —“He venido a aprender del proceso catalán”— Otegi desplegó una actividad frenética en las seis horas que estuvo en el Parlament. Por un lado, el abertzale, que fue condenado por pertenencia a banda armada, tuvo hasta cuatro citas diferentes con diputados del sector soberanista a quienes les trasladó también su preocupación por la política de dispersión de presos etarras y el estado de avanzada edad y deterioro de salud de alguno de ellos. Mientras se sucedían los encuentros, Xavier García Albiol e Inés Arrimadas, líderes de PP y Ciudadanos, se reunieron con las asociaciones de víctimas del terrorismo.

Otegi, que culminó la jornada con un multitudinario acto en Barcelona, fue invitado por la convergente Marta Pascal, presidenta de la comisión de Exteriores del Parlament. La propuesta partió de la CUP, con quien Otegi mantiene una estrecha relación. Junts pel Sí, la coalición de Gobierno formada por Convergència y Esquerra, también le dispensaron un cálido recibimiento. Puigdemont mantuvo cierta equidistancia y evitó reunirse con él —no quiso incomodar al lehendakari Iñigo Urkullu, que no ha hablado aún con Otegi desde que salió de prisión— pero defendió la entrevista y se enzarzó en un agrio debate en la sesión de control con Albiol, que calificó el encuentro como el “acto de mayor indignidad del Parlament”.  El president le replicó parafraseando a Aznar que dijo en su día que en ausencia de violencia se puede hablar con todo el mundo.

El independentismo catalán, que se precia de ser pacífico y cívico, ha mostrado sus reservas hacia la escasa complicidad que ha percibido del País Vasco, empezando por la reivindicación del pacto fiscal. De hecho, Otegi es de los primeros políticos vascos que ensalza el proceso catalán y que querría emular en el País Vasco. “Vengo a aprender y a escuchar de un proceso ejemplar, democrático y pacífico que está descosiendo las costuras del Estado”, dijo tras reunirse con Forcadell y el vicepresidente de la Cámara Lluís Corominas (CDC) y seis diputados de la comisión de Exteriores (dos de JxS, dos de la CUP y dos Sí que es Pot). A su juicio, la lección que puede extraer de Cataluña es que ha sido la sociedad civil la que ha marcado la agenda política. “Siento por ello una sana envidia”, admitió.

Arnaldo Otegi, al llegar al Parlamento de Cataluña este miércoles.

El mismo Otegi dijo que había compartido “ideas, anhelos y sueños” con algunos diputados de la comisión. La sintonía en realidad fue con los cuatro independentistas para criticar la supuesta cerrazón del Estado al encarar la situación de Cataluña y el País Vasco. No hubo la misma complicidad con Sí que es Pot, cuando insistió en que la izquierda española deberá hacer un ejercicio de “honestidad intelectual” y reconocer que el Estado nunca admitirá la plurinacionalidad. Con la perspectiva de las elecciones vascas en otoño, Otegi retó en la Fabra i Coats a Podemos, segundo el 20-D en el País Vasco en número de escaños aunque primero en votos, para que se sume al proceso constituyente que impulsa si el Estado lo obstaculiza. Su objetivo sería el referéndum pero lo da por perdido ante la oposición de PP, PSOE y C's. “El PNV y Podemos defienden el derecho a decidir en abstracto”, dijo.

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